El estreñimiento en los niños: ¿qué es?
El estreñimiento infantil se define como una disminución de la frecuencia de las deposiciones o la evacuación de heces duras, secas y dolorosas. En niños mayores de 1 año, el diagnóstico se basa en la presencia de al menos dos de los siguientes criterios durante un mes: menos de tres deposiciones a la semana, más de un episodio de deposiciones dolorosas o duras, deposiciones muy voluminosas, retención voluntaria o encopresis (incontinencia por rebosamiento).
El estreñimiento es muy frecuente y afecta a entre el 10 % y el 15 % de los niños en algún momento de su infancia. Suele ser funcional (sin causa médica grave) y está relacionado con el estilo de vida, la alimentación o factores psicoconductuales. Un tratamiento precoz evita que evolucione hacia un estreñimiento crónico, que a veces resulta difícil de tratar. Para el estreñimiento y el estreñimiento infantil en general, existen recursos complementarios.
¿Cuáles son las causas principales?
Hay varios factores que pueden explicar el estreñimiento en los niños:
- Ingesta insuficiente de fibra: alimentación pobre en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres
- Hidratación insuficiente, especialmente en los niños que beben poco de forma espontánea
- Falta de actividad física: sedentarismo, uso prolongado de pantallas, vida urbana
- Experiencia negativa duranteel aprendizaje del control de esfínteres, con retención voluntaria
- Retención escolar: niño que no se atreve a ir al baño en el colegio
- Cambios en la rutina: inicio del curso escolar, viajes, vacaciones, mudanzas
- Estrés, ansiedad, acontecimientos familiares importantes
- Fisura anal anterior que ha provocado miedo a defecar (círculo vicioso)
- Dietas restrictivas o trastornos alimentarios incipientes
- Medicamentos: algunos antitusivos, antihistamínicos, suplementos de hierro
- Causas médicas poco frecuentes: hipotiroidismo, alergia residual a las proteínas de la leche de vaca, enfermedad celíaca, malformaciones digestivas
La identificación del desencadenante principal orienta el tratamiento. Un estreñimiento funcional simple suele responder bien a las medidas higiénico-dietéticas. Para la digestión difícil en general, existen recursos específicos.
¿Cómo aliviarlo en el día a día?
El tratamiento se basa en medidas higiénico-dietéticas sencillas pero constantes:
- Aumento progresivo de la fibra en la dieta
- Hidratación suficiente a lo largo del día
- Actividad física regular según las recomendaciones (al menos 60 minutos al día para los niños, según la OMS)
- Rutina regular de ir al baño, a ser posible después de las comidas (reflejo gastrocólico)
- Postura fisiológica en el aseo: utilizar un taburete para elevar los pies (postura flexionada que favorece la evacuación)
- Tiempo suficiente: no presionar al niño, dejarle entre 5 y 10 minutos
- Masaje abdominal suave en caso de molestias, en el sentido de las agujas del reloj
- Ambiente relajado en el baño (sin presiones ni juicios)
- Recompensas no alimentarias para los más pequeños que están aprendiendo (cuaderno de pegatinas, ánimos)
La mejora progresiva puede tardar varias semanas: la paciencia sigue siendo fundamental. Para mejorar la digestión en general, existen recursos específicos.
¿Qué alimentos se deben priorizar?
La alimentación desempeña un papel fundamental. Hay varios alimentos que favorecen un buen tránsito intestinal:
- Frutas ricas en fibra y sorbitol: ciruelas, ciruelas pasas, peras, manzanas (con piel), kiwis, naranjas, albaricoques, higos
- Verduras de hoja verde: espinacas, brócoli, judías verdes, calabacines, guisantes, lechugas variadas
- Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias blancas, habas (bien cocidas)
- Cereales integrales: pan integral o semintegral, arroz integral, pasta integral, copos de avena
- Semillas: semillas de lino molidas, chía, psyllium (añadidas al yogur o a las compotas, a partir de los 3 años)
- Yogures y leches fermentadas que aportan fermentos naturales
- Aceites vegetales de calidad (colza, nueces, oliva) en cada comida
Las frutas laxantes tradicionales son especialmente útiles: compota de ciruelas pasas por la mañana (de 50 a 100 g según la edad), zumo de ciruelas pasas diluido (de 60 a 120 ml según la edad), peras bien maduras como tentempié. Por el contrario, hay que limitar el consumo excesivo de: arroz blanco, plátano muy maduro, zanahoria demasiado cocida, patata, productos ultraprocesados, azúcares de absorción rápida y refrescos. Para la diversificación alimentaria yla alimentación del bebé en general, existen recursos específicos.
¿Qué hidratación hay que prever?
Una hidratación suficiente es esencial para un tránsito intestinal regular. Las cantidades recomendadas varían según la edad:
- De 1 a 3 años: aproximadamente 1 L al día (agua y bebidas, excepto la leche)
- De 4 a 8 años: aproximadamente entre 1,2 y 1,5 L al día
- De 9 a 13 años: de 1,5 a 2 litros al día
- Adolescentes: 2 litros al día
El agua sin gas sigue siendo la bebida de referencia. Las aguas minerales ricas en magnesio (Hépar, Contrex) pueden ofrecerse de forma puntual en caso de estreñimiento, especialmente por la mañana. Los zumos de fruta 100 % puros, en cantidades moderadas (un vaso al día como máximo), aportan fibra y líquido. Se deben limitar: los refrescos azucarados, las bebidas energéticas, los zumos industriales con azúcares añadidos (favorecen la inflamación digestiva) y el té fuerte, que puede resultar astringente. En cuanto al magnesio en general, existen recursos específicos.
Estrés, sueño y actividad: ¿qué papel desempeñan?
Hay varios aspectos del estilo de vida que influyen directamente en el tránsito intestinal:
- Actividad física regular: un mínimo de 60 minutos al día según la OMS para los niños, a ser posible al aire libre. Caminar, montar en bicicleta, juegos al aire libre, deportes colectivos o individuales
- Gestión del estrés: los cambios (vuelta al colegio, mudanzas, separaciones) pueden alterar el tránsito intestinal. Escuchar, dialogar, juegos tranquilos, ejercicios de respiración, meditación infantil y la lectura pueden ayudar
- Sueño de calidad: de 10 a 13 horas para los niños en edad escolar, de 8 a 10 horas para los adolescentes. La falta crónica de sueño altera la motilidad digestiva
- Rutina predecible: horarios regulares para las comidas y para acostarse, ritualización de la visita al baño
- Reducción del tiempo frente a las pantallas: menos sedentarismo, más movimiento
- Diálogo abierto sobre el tema para restarle importancia y evitar que el niño lo evite por vergüenza
Un estreñimiento persistente sin una explicación evidente puede revelar un estrés subyacente que debe investigarse con el niño. Existen recursos específicos para el estrés y el sueño del niño en general.
¿Cuándo acudir al médico y qué tratamientos existen?
Hay varias situaciones que justifican una consulta médica:
- Estreñimiento persistente durante más de 2 o 3 semanas a pesar de las medidas higiénico-dietéticas
- Dolores abdominales intensos o persistentes
- Presencia de sangre en las heces (roja clara u oscura)
- Vómitos asociados y distensión abdominal marcada
- Signos de deshidratación: boca seca, ausencia de lágrimas, orina escasa u oscura
- Estancamiento o pérdida de peso, retraso en el crecimiento
- Fisura anal visible, llagas perianales
- Encopresis (evacuaciones involuntarias) en niños que ya controlan los esfínteres
- Antecedentes familiares de enfermedades digestivas
- Estreñimiento crónico recurrente desde la infancia
- Sospecha de estrés importante
Los laxantes para niños deben ser recetados por un médico. El macrogol pediátrico (PEG) es el laxante de referencia para el estreñimiento funcional infantil: se tolera bien, no es irritante ni crea dependencia, y puede utilizarse en tratamientos prolongados con receta médica. Algunos laxantes suaves a base de plantas (malva, malvavisco) pueden recomendarse para la automedicación puntual bajo consejo farmacéutico. En el caso de la malva, en general, existen recursos específicos.
Los laxantes estimulantes (sen, bisacodilo, picosulfato) deben evitarse en la automedicación en niños: riesgo de irritación digestiva y de dependencia. Los probióticos pueden constituir un complemento útil en un tratamiento de 2 a 4 semanas, siguiendo el consejo del farmacéutico. Su farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para orientarle en el día a día y acompañarle en las primeras medidas, como complemento al seguimiento pediátrico habitual. En cuanto a los probióticos en general, existen recursos específicos.