El magnesio es un mineral esencial que interviene en más de 300 reacciones enzimáticas del organismo: producción de energía celular (síntesis de ATP), contracción y relajación muscular, transmisión de los impulsos nerviosos y síntesis de proteínas. También participa en el funcionamiento normal del sistema nervioso y contribuye a reducir la fatiga, lo que lo convierte en uno de los minerales más buscados en épocas de estrés o de exceso de trabajo. Su contribución al equilibrio nervioso lo convierte en un aliado que suele asociarse al manejo del estrés en el día a día.
Una carencia de magnesio se manifiesta con síntomas a menudo inespecíficos: fatiga persistente, calambres musculares, ligeros temblores en los párpados, irritabilidad y dificultades para conciliar el sueño. El sueño es especialmente sensible a un déficit de magnesio, ya que este mineral participa en la regulación del sistema nervioso parasimpático, implicado en la relajación y el sueño. No obstante, estos síntomas siguen siendo poco específicos y pueden tener otros orígenes, por lo que resulta útil realizar un análisis de sangre en caso de duda persistente.
Las fuentes alimenticias más ricas en magnesio incluyen los frutos secos (almendras, anacardos), las legumbres, el chocolate negro, los cereales integrales y las aguas minerales ricas en magnesio. A diferencia del hierro, cuya absorción varía considerablemente según la fuente (hemática o no hemática), el magnesio de origen alimentario se asimila bien en general, aunque el refinado industrial de los cereales reduce significativamente su contenido en la alimentación moderna.
No todas las formas de magnesio son iguales en cuanto a tolerancia digestiva y biodisponibilidad. El óxido de magnesio, de bajo coste, se absorbe mal y suele provocar efectos laxantes en dosis elevadas. El bisglicinato de magnesio, unido a un aminoácido, se tolera mejor y se absorbe mejor, lo que lo convierte en una forma habitualmente recomendada para tratamientos prolongados. El magnesio también se combina a veces con el zinc en algunas fórmulas, ya que ambos minerales comparten vías metabólicas complementarias relacionadas con el equilibrio nervioso e inmunológico.
Las ingestas nutricionales de referencia para un adulto suelen situarse entre 300 y 400 mg al día, dependiendo de la edad y el sexo, y lo ideal es que parte de esta ingesta proceda de la alimentación. Como complemento alimenticio, en caso de fatiga o nerviosismo se suele recomendar una cura de entre 4 y 8 semanas con una dosis moderada, evitando los aportes excesivos que no aportan ningún beneficio adicional más allá de las necesidades reales. El magnesio interactúa con el metabolismo del calcio óseo, de ahí la importancia de un aporte equilibrado entre ambos minerales, en lugar de una suplementación aislada y excesiva de uno u otro.
El magnesio marino, extraído del agua de mar, es una fuente natural que combina el magnesio con otros oligoelementos marinos. Su biodisponibilidad es comparable a la de otras sales de magnesio bien toleradas, pero varía notablemente según el proceso de extracción y purificación utilizado por el fabricante. Este formato resulta especialmente atractivo para quienes buscan un origen natural identificable, aunque esto no garantiza por sí mismo una mayor absorción en comparación con formas sintéticas bien estudiadas, como el bisglicinato.
El magnesio como complemento alimenticio se tolera bien en general, siendo el principal efecto adverso un malestar digestivo o un efecto laxante a dosis elevadas, sobre todo con las formas de baja biodisponibilidad. Las personas con insuficiencia renal deben consultar obligatoriamente a un médico antes de iniciar cualquier suplementación, ya que los riñones se encargan de eliminar el exceso de magnesio: en caso de función renal alterada, es posible que se produzca una acumulación. El magnesio también puede reducir la absorción de determinados medicamentos (antibióticos de la familia de las ciclinas y las quinolonas, bisfosfonatos): en estos casos, se recomienda dejar un intervalo de 2 a 3 horas entre la toma de uno y otro.