¿Cuáles son los mejores alimentos para mejorar la digestión?
Mejorar la digestión pasa, ante todo, por una alimentación adecuada: algunos alimentos estimulan de forma natural la producción de enzimas y bilis, facilitan el tránsito intestinal y refuerzan la microbiota. Nuestra gama de enzimas digestivas ofrece soluciones complementarias para los problemas de digestión.
- Fibra alimentaria: 25-30 g/día — la fibra soluble (manzana, avena, psyllium) ablanda las heces — la fibra insoluble (salvado, verduras de hoja verde) acelera el tránsito intestinal — aumentar progresivamente la ingesta y mantenerse bien hidratado
- Alimentos fermentados: yogur natural, kéfir, chucrut, miso, kimchi — aportan probióticos naturales que refuerzan la microbiota y mejoran la fermentación colónica
- Prebióticos naturales: ajo, cebolla, puerro, plátano verde, espárragos, alcachofa — alimentan las bacterias beneficiosas Bifidobacterium y Lactobacillus
- Alimentos antioxidantes: bayas, espinacas, tomates, cúrcuma — protegen la mucosa digestiva contra la inflamación oxidativa — la cúrcuma (curcumina) inhibe específicamente la inflamación de la mucosa gastrointestinal
- Alimentos colagogos y coleréticos: alcachofa, rábano negro, diente de león, hinojo — estimulan la producción de bilis → facilitan la digestión de las grasas — consulta nuestra página sobre tónicos digestivos
Enzimas digestivas, probióticos y complementos para la digestión
Para las digestiones difíciles o lentas, los complementos digestivos aportan un apoyo específico. Descubre las fórmulas adecuadas en nuestra gama «Comodidad digestiva».
- Enzimas digestivas: amilasa (hidratos de carbono), lipasa (grasas), proteasa (proteínas), lactasa (lactosa) — compensan una producción insuficiente relacionada con la edad, el estrés o una insuficiencia pancreática leve — se deben tomar al inicio de las comidas — consulta nuestra página sobre digestión difícil
- Probióticos: Lactobacillus acidophilus + Bifidobacterium — restablecen la flora intestinal tras una alteración — mejoran la digestión de la fibra y reducen la hinchazón — tratamiento de 4 a 6 semanas como mínimo
- Plantas carminativas: hinojo, anís, alcaravea, menta piperita — reducen los espasmos y los gases posprandiales — en infusión después de las comidas o en cápsulas enterosolubles
- Jengibre: procinético gástrico — acelera el vaciado gástrico — reduce las náuseas posprandiales — eficacia demostrada en la digestión lenta — consulta nuestra página sobre digestión lenta
- Carbón vegetal activado: adsorbente de gases intestinales — alivio rápido de la hinchazón y las flatulencias — tomar con un margen de tiempo respecto a los medicamentos y otros complementos (2 h)
Higiene digestiva: masticación, sueño y gestión del estrés
- Masticación lenta: 20-30 masticaciones por bocado — triplicación de la superficie de contacto con las enzimas salivales — reducción del volumen de aire tragado (aerofagia) — señal de saciedad más temprana (20 minutos de retraso entre el cerebro y el estómago)
- Comer con tranquilidad: el sistema nervioso parasimpático (modo «descanso y digestión») estimula la producción de ácido gástrico y enzimas — el estrés activa el sistema simpático → digestión más lenta
- Sueño suficiente: la reparación de la mucosa digestiva se produce por la noche — un sueño deficiente altera la motilidad y aumenta el riesgo de ERGE — objetivo: 7–9 h/noche
- Gestión del estrés: coherencia cardíaca 3 veces al día — meditación de plena conciencia — yoga — el cortisol crónico ralentiza el vaciado gástrico y altera la microbiota
- Cocción suave (al vapor, a baja temperatura): conserva las enzimas naturales de los alimentos y los micronutrientes — la cocción excesiva destruye las vitaminas hidrosolubles y las enzimas alimentarias
Agua, ejercicio y hábitos de vida para una digestión óptima
- Hidratación: 1,5–2 L de agua al día — el agua facilita el paso del bolo alimenticio y la formación de las heces — beber entre comidas en lugar de durante ellas (para no diluir los jugos gástricos) — consulta nuestra página sobre cómo mejorar el tránsito intestinal
- Caminata posprandial: 15–20 minutos de caminata ligera después de la comida — acelera el vaciado gástrico entre un 20 % y un 30 % — reduce la hinchazón y el pico glucémico posprandial
- Ayuno intermitente: los periodos de ayuno permiten que el sistema digestivo se regenere — el complejo motor migratorio (CMM) limpia el intestino delgado entre comidas — no es adecuado para todo el mundo (evitar en caso de hipoglucemia, trastornos alimentarios o embarazo)
- Evitar: comidas copiosas por la noche (la digestión nocturna es lenta), tabaco (acidez gástrica), alcohol (irritación de la mucosa), alimentos ultraprocesados (alteran la motilidad y la microbiota) — consulta nuestra página sobre el sistema digestivo
- Acudir al médico si: dolores abdominales persistentes, pérdida de peso inexplicable, sangre en las heces, disfagia — síntomas que pueden indicar una patología orgánica que requiera una endoscopia