La inflamación de la garganta —o faringitis— es una irritación e inflamación de la faringe (parte posterior de la garganta) que se manifiesta con dolor al tragar, enrojecimiento y, en ocasiones, hinchazón de las amígdalas. Es una de las dolencias otorrinolaringológicas más frecuentes en la medicina general. En el 70-80 % de los casos, es de origen viral (rinovirus, coronavirus estacional, virus de la gripe, VEB —mononucleosis—) y se cura espontáneamente en un plazo de 5 a 7 días sin necesidad de antibióticos. En el 20-30 % de los casos, es de origen bacteriano —principalmente por estreptococo A (Streptococcus pyogenes)— y requiere un tratamiento con antibióticos para evitar complicaciones. Los productos para el cuidado de la garganta están disponibles en las secciones de dolor de garganta y otorrinolaringología de la tienda.
Además de las infecciones, hay otros factores que pueden provocar o mantener la inflamación de la garganta: el reflujo gastroesofágico (RGE —irritación nocturna de la mucosa faríngea por el ácido—, el aire seco y frío, el tabaquismo, la exposición a sustancias químicas irritantes o a la contaminación, y los alérgenos. Consulte la página de «calmantes para la garganta » para conocer los remedios calmantes más recomendados.
La distinción clínica entre faringitis viral y bacteriana es fundamental, ya que determina si se deben utilizar antibióticos o no. La escala de McIsaac ayuda a orientarse:
La prueba de diagnóstico rápido (PDR) de estreptococos, que se realiza en pocos minutos en la consulta o en la farmacia, confirma o descarta el origen estreptocócico; es la herramienta de referencia recomendada antes de prescribir cualquier antibiótico. Acuda rápidamente al médico si tiene fiebre > 39 °C, dificultad para tragar líquidos, dificultad para abrir la boca (sospecha de absceso periamigdalino), erupción cutánea difusa (escarlatina) o síntomas que no mejoren en un plazo de 48 a 72 horas. Llama al 15 en caso de dificultades respiratorias.
En el caso de las faringitis virales leves, existen varios métodos naturales que alivian eficazmente las molestias. Hacerse gárgaras con agua tibia salada (1/2 cucharadita en 200 ml de agua, de 2 a 3 veces al día) reduce el edema de la mucosa por efecto osmótico. La miel (preferiblemente de Manuka), en infusión tibia o a cucharadas, tiene propiedades emolientes, antibacterianas y antivirales; está contraindicada en niños menores de 1 año. El propóleo en spray bucal ejerce una acción antibacteriana y antiviral sobre las mucosas; contraindicado en caso de alergia a los productos de la colmena. El jengibre (infusión recién hecha + miel + limón) es antiinflamatorio y analgésico local. La vitamina C (500–1 000 mg/día) y el zinc (pastillas o comprimidos para chupar —contacto directo con la mucosa faríngea—) refuerzan la respuesta inmunitaria local.La equinácea reduce la duración y la gravedad de las infecciones respiratorias virales (EMA —de 2 a 4 semanas—, contraindicada en enfermedades autoinmunes). Estos remedios no sustituyen a un tratamiento con antibióticos recetado si el TDR es positivo.