La miel es un producto complejo elaborado por las abejas a partir del néctar de las flores. Su composición incluye:
La miel de manuka (Leptospermum scoparium, Nueva Zelanda) contiene además metilglioxal (MGO), un compuesto antibacteriano no peroxidaso, muy estable, que explica su mayor actividad.
La miel es uno de los remedios mejor documentados para el dolor de garganta y la tos tanto en niños como en adultos. Un metaanálisis (Cochrane, 2018) sobre la tos aguda en niños muestra que la miel es más eficaz que el placebo y que la difenhidramina para reducir la gravedad y la duración de la tos nocturna. Sus mecanismos son múltiples: efecto suavizante y protector de las mucosas faríngeas (viscosidad), acción antibacteriana leve (H₂O₂), propiedades antiinflamatorias (polifenoles) y estimulación de la secreción de moco protector. La dosis eficaz es de 1 a 2 cucharaditas (10-20 g) antes de acostarse, sola o diluida en una infusión tibia. La miel está contraindicada antes de los 12 meses debido al riesgo de botulismo infantil (esporas de Clostridium botulinum).
El uso de la miel como agente cicatrizante es una de las aplicaciones médicas mejor avaladas científicamente. Los apósitos médicos con miel (esterilizados mediante radiación gamma) están indicados para heridas crónicas, quemaduras superficiales y heridas infectadas resistentes a los antibióticos. La acción cicatrizante de la miel se basa en: su acidez (el pH inhibe el crecimiento bacteriano), su efecto osmótico (reducción del exudado y del edema), la producción de H₂O₂ (antibacteriano), su riqueza en aminoácidos (nutrición de los fibroblastos) y sus propiedades antiinflamatorias. Los apósitos cicatrizantes con miel están disponibles sin receta médica para heridas superficiales y quemaduras de primer grado. Para heridas profundas o infectadas, es imprescindible consultar a un médico. La cicatrización de las heridas se beneficia plenamente de estas múltiples propiedades de la miel medicinal.
La miel de Manuka está certificada según su índice MGO (metilglioxal) o UMF (IAA 10+ ≈ MGO 263+, IAA 15+ ≈ MGO 514+, IAA 20+ ≈ MGO 829+). Su actividad antibacteriana se mantiene estable ante el calor y en un entorno fisiológico, a diferencia del H₂O₂ de las mieles comunes, que se inactiva por la catalasa tisular. El spray para la garganta con miel de Manuka IAA 15+ es un tratamiento bucofaríngeo especialmente eficaz para el dolor de garganta de origen infeccioso. La jalea real (rica en ácido 10-HDA) se suele combinar con la miel en las fórmulas de «colmena completa» para obtener sinergias inmunoestimulantes y tonificantes.
Los polifenoles de la miel (quercetina, kaempferol, ácido cafeico) estimulan las células NK y los macrófagos y ejercen una ligera acción antiviral. Estudios clínicos han demostrado que el consumo regular de miel reduce la duración y la gravedad de las infecciones respiratorias invernales.La acerola (Malpighia emarginata, fuente natural de vitamina C biodisponible) se combina frecuentemente con la miel en las fórmulas para la inmunidad: la vitamina C potencia la acción antioxidante de los polifenoles y estimula la producción de leucocitos. La miel de tomillo, de eucalipto y de abeto son las variedades monoflorales más reconocidas por sus propiedades respiratorias específicas.
La miel siempre debe consumirse a una temperatura inferior a 40 °C: el calor desnaturaliza sus enzimas (glucosa oxidasa, diastasa) y degrada parte de sus polifenoles. Disolverla en una infusión tibia (no hirviendo), añadirla a los yogures o comerla directamente a cucharadas permite conservar todas sus propiedades. Para usos terapéuticos, las formas concentradas (spray de Manuka IAA, jarabe pectoral de miel, pastillas de miel y propóleo) permiten una dosificación precisa y un contacto prolongado con las mucosas. En aplicación cutánea (mascarilla facial, cuidado de los labios), la miel pura o combinada con aceite de almendra dulce es un humectante y emoliente natural eficaz; hay que dejarla actuar entre 10 y 15 minutos antes de aclararla. La dosis habitual para obtener efectos inmunoestimulantes es de 1 a 2 cucharadas soperas al día (20-40 g) como cura invernal. La tos seca nocturna responde bien a 1 cucharadita de miel pura (de Manuka o de tomillo) antes de acostarse.