¿Por qué son esenciales las vitaminas?
Las vitaminas son micronutrientes indispensables para el desarrollo del niño. Intervienen en el crecimiento óseo, el desarrollo cerebral, la maduración del sistema inmunitario, la producción de energía y el metabolismo celular. El organismo no puede sintetizar ninguna de ellas en cantidad suficiente, por lo que deben aportarse diariamente a través de la alimentación.
La infancia y la adolescencia son etapas en las que las necesidades son mayores: crecimiento rápido, actividad intensa, aprendizaje y desarrollo del sistema inmunitario. Una alimentación equilibrada y variada cubre, en la gran mayoría de los casos, estas necesidades. Ciertas situaciones particulares (dietas restrictivas, crecimiento rápido, invierno, fatiga recurrente) pueden justificar una suplementación específica. Parael niño en general, existen recursos complementarios.
¿Qué vitaminas esenciales hay que conocer?
Varias vitaminas desempeñan un papel clave en los niños:
- Vitamina D: crecimiento óseo, fijación del calcio, inmunidad (pescados grasos, huevos, exposición moderada al sol)
- Vitamina C: inmunidad, absorción del hierro, antioxidante (kiwi, cítricos, fresas, pimientos, perejil)
- Vitaminas del grupo B (B1, B2, B6, B9, B12): energía, sistema nervioso, formación de glóbulos rojos (cereales integrales, legumbres, huevos, productos de origen animal para la B12)
- Vitamina A: visión, piel, crecimiento, sistema inmunitario (zanahoria, boniato, mango, yema de huevo)
- Vitamina E: antioxidante, protección celular (aceites vegetales, frutos secos, aguacate)
- Vitamina K: coagulación, salud ósea (verduras de hoja verde, brócoli, coles)
Los oligoelementos complementan a las vitaminas: hierro (carne roja, lentejas), zinc (carnes, quesos, frutos secos), calcio (productos lácteos, aguas minerales), yodo (pescado, marisco), magnesio (legumbres, chocolate negro). En cuanto a la vitamina C, la vitamina D3 y la vitamina A en general, existen fuentes específicas.
¿Dónde encontrarlas en la alimentación?
La alimentación sigue siendo la fuente de referencia de las vitaminas:
- Frutas y verduras variadas y de colores: 5 raciones al día, frescas, congeladas o en compotas sin azúcares añadidos
- Cereales integrales o semintegrales: pan, arroz, pasta, copos de avena, que aportan fibra y vitaminas del grupo B
- Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, ricas en hierro vegetal, magnesio y vitaminas del grupo B
- Productos lácteos o alternativas enriquecidas: calcio y vitamina D
- Pescado azul, de 1 a 2 veces por semana (sardinas, caballa, salmón): omega-3 y vitamina D
- Huevos con regularidad: proteínas completas, vitaminas liposolubles
- Frutos secos (a partir de los 5 años para evitar el riesgo de atragantamiento): almendras, nueces, avellanas, ricos en vitamina E y magnesio
- Aceites vegetales variados (colza, nueces, oliva): omega-3 y vitamina E
Dar prioridad a los alimentos poco procesados y limitar los productos ultraprocesados, más pobres en micronutrientes. Existen recursos específicos para la diversificación alimentaria yla alimentación del bebé en general.
¿Cuándo es útil la suplementación?
Hay varias situaciones que justifican una suplementación específica, siguiendo el consejo de un pediatra o un farmacéutico:
- Vitamina D: suplementación sistemática en lactantes (de 400 a 800 UI al día) y en niños durante el invierno, según las recomendaciones pediátricas francesas
- Dietas restrictivas (vegetarianas estrictas, veganas, alergias múltiples): evaluación personalizada, vitamina B12 especialmente en niños veganos
- Crecimiento rápido, fatiga crónica, bajones de energía recurrentes
- Época invernal: cura de vitamina C, vitamina D e inmunoestimulantes suaves
- Práctica deportiva intensiva: mayores necesidades de vitamina B, magnesio y hierro en las niñas en edad puberal
- Convalecencia tras una enfermedad
- Sospecha de carencia confirmada mediante análisis de sangre (hierro, vitamina D, B12)
Debe evitarsela autoadministración prolongada de suplementos sin consejo médico: riesgo de sobredosis, especialmente en el caso de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K), que se acumulan en el organismo. Para la vitamina B12, el hierro y el calcio en general, existen recursos específicos.
¿Cómo elegir bien un complemento?
Hay varios criterios que orientan la elección de un complemento vitamínico pediátrico:
- Dosis adaptada a la edad según las recomendaciones nutricionales oficiales
- Forma farmacéutica que el niño tolere: gotas, jarabe, chicle, comprimido masticable
- Sin azúcar ni edulcorantes en exceso, sin colorantes artificiales
- Sin alcohol, sin gluten ni lactosa si es necesario
- Formas de fácil absorción: citrato o bisglicinato para el magnesio, hierro no hemo quelado para limitar los trastornos digestivos
- Combinaciones coherentes: multivitamínicos equilibrados en lugar de una acumulación de productos
- Asesoramiento farmacéutico sistemático antes de la compra
Los chicles suelen facilitar la ingesta, pero deben considerarse medicamentos que deben tomarse estrictamente en las dosis prescritas (riesgo de sobredosis si el niño consume varios). El envase debe mantenerse siempre fuera del alcance de los más pequeños. En cuanto al zinc, el magnesio y los omega-3 en general, existen recursos específicos.
¿Cuándo acudir a un profesional?
Hay varias situaciones que justifican consultar a un pediatra:
- Fatiga persistente, palidez, disminución inusual del tono muscular
- Interrupción de la curva de crecimiento, retraso en el crecimiento estatura-peso
- Infecciones recurrentes, retraso en la cicatrización
- Sospecha de alergia alimentaria o de una dieta desequilibrada
- Dieta especial (vegetariana, vegana, restrictiva por motivos médicos)
- Antes de cualquier suplementación prolongada o múltiple
- Síntomas indicativos de carencia (ojeras marcadas, piel seca, caída del cabello, uñas quebradizas)
- Seguimiento pediátrico regular en el marco del carné de salud
El pediatra puede prescribir un análisis de sangre específico en caso de duda (ferritina, vitamina D, B12, hemograma completo). Tu farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para orientarte en la elección de un complemento vitamínico adecuado a la edad e identificar las situaciones que requieran asesoramiento médico, como complemento al seguimiento pediátrico periódico. Para reforzar la inmunidad natural en general, existen recursos específicos.