Un antiinfeccioso es cualquier sustancia capaz de prevenir o tratar una infección causada por un agente patógeno —bacteria, virus, hongo o parásito—. En medicina, este término engloba los medicamentos con receta (antibióticos, antivirales, antifúngicos y antiparasitarios) que solo el médico puede recetar tras identificar el agente causante. En parafarmacia y fitoterapia, se refiere a las sustancias naturales con actividad antimicrobiana disponibles sin receta, que se utilizan con fines preventivos o como apoyo en el tratamiento de infecciones leves. Ningún antiinfeccioso natural puede sustituir a un tratamiento médico recetado para una infección grave, febril o persistente; por lo tanto, es imprescindible consultar a un médico. Los productos de apoyo antiinfecciosos están disponibles en las gamas de inmunidad y defensas inmunitarias de fitoterapia de la tienda.
Las cuatro familias de antiinfecciosos farmacológicos se distinguen por su diana:
Las plantas y sustancias naturales con actividad antimicrobiana constituyen el ámbito de los antiinfecciosos naturales en parafarmacia. Su espectro es más limitado que el de los medicamentos, pero ofrecen un apoyo preventivo eficaz frente a las infecciones virales y bacterianas leves de las vías respiratorias superiores.
El propóleo es una de las sustancias naturales más versátiles: sus flavonoides ejercen una actividad antibacteriana y antiviral de amplio espectro, especialmente útil como apoyo otorrinolaringológico en invierno (spray bucal, cápsulas).El ajo (alicina) presenta una actividad antibacteriana y antiviral documentada y puede consumirse a diario en forma de extracto estandarizado o fresco. La miel de Manuka (MGO/UMF estandarizada) se utiliza por sus propiedades antimicrobianas locales en heridas leves e irritaciones bucales.La equinácea (uso bien establecido de la EMA) refuerza las defensas contra las infecciones respiratorias virales en un tratamiento de 2 a 4 semanas.
La resistencia a los fármacos antiinfecciosos —principalmente a los antibióticos— es uno de los retos más críticos para la salud pública. Se desarrolla cuando los fármacos antiinfecciosos se utilizan de forma incorrecta (en infecciones virales), se administran en dosis insuficientes o se interrumpen prematuramente antes de finalizar el tratamiento prescrito. En cada tratamiento con antibióticos, es fundamental completar el tratamiento hasta el final, incluso si los síntomas desaparecen antes, y combinarlo con probióticos para proteger la flora intestinal alterada por la antibioterapia. En cuanto a los antiinfecciosos naturales, se recomienda un uso específico y de duración limitada (de 5 a 10 días). Si los síntomas persisten más allá de 5 a 7 días, se agravan o van acompañados de fiebre, acuda al médico sin demora.