Una infección viral se produce cuando un virus penetra en las células del organismo y se multiplica en ellas. A diferencia de las bacterias —organismos unicelulares capaces de reproducirse de forma autónoma—, los virus son entidades acelulares que solo pueden replicarse apropiándose del mecanismo de reproducción de una célula huésped viva. Esta diferencia fundamental explica por qué los antibióticos son totalmente ineficaces contra las infecciones virales y nunca deben utilizarse para tratarlas. Los complementos para reforzar el sistema inmunitario contra los virus están disponibles en las secciones de «inmunidad» y «defensas inmunitarias» de la tienda.
Desde el punto de vista clínico, una infección viral se distingue de una infección bacteriana por su aparición, a menudo progresiva, la presencia de un síndrome gripal inicial (mialgias, astenia, fiebre moderada), un hemograma con linfocitosis (en lugar de la polinucleosis neutrofílica de las infecciones bacterianas) y una PCR a menudo moderadamente elevada. La mayoría de las infecciones virales comunes se curan espontáneamente gracias al sistema inmunitario, sin necesidad de un tratamiento antiviral específico. Consulta las páginas sobre infecciones e infectología para obtener una visión general.
Las infecciones virales más frecuentes en la medicina general son:
La transmisión aérea (gotitas respiratorias, aerosoles) es la vía principal de los virus respiratorios. Lavarse las manos sigue siendo la medida preventiva más eficaz, complementada con la vacunación para los virus para los que existe una vacuna disponible.
La mayoría de las infecciones virales comunes no requieren un tratamiento antiviral específico y se curan gracias al sistema inmunitario en un plazo de 7 a 14 días. El reposo, la hidratación (de 1,5 a 2 l al día), una alimentación ligera y el control de la fiebre (nunca se debe tratar una fiebre inferior a 38,5 °C, ya que ayuda a combatir el virus) constituyen la base del tratamiento. Existen varios complementos naturales que favorecen la respuesta antiviral no específica: la vitamina C (500–1 000 mg/día —estimula los interferones antivirales—, la vitamina D3 (1 000–2 000 UI/día —reduce la frecuencia y la gravedad de las infecciones respiratorias virales—, el zinc (inhibe directamente la replicación de varios virus de ARN —10–15 mg/día),la equinácea (EMA: uso bien establecido —de 2 a 4 semanas, contraindicado en enfermedades autoinmunes y con inmunosupresores) y el ravintsara (aceite esencial de cineol —inmunomodulador y antiviral—; difusión en el ambiente o masaje diluido; contraindicado en el embarazo y en niños menores de 6 años). Los probióticos refuerzan la inmunidad de la mucosa intestinal, especialmente tras un tratamiento con antibióticos. Consulte a un médico si presenta fiebre > 39 °C que persista más de 48 h, dificultades respiratorias o signos de empeoramiento; véase «afecciones virales».