El jet lag se debe a la desincronización entre el reloj biológico interno y la nueva hora local durante los vuelos transmeridianos. La melatonina (1 mg KAL) es la molécula de referencia para reajustar el ciclo de sueño-vigilia: si se toma a la hora de acostarse en el lugar de destino (no a la hora de salida) durante 3 a 5 días, acelera la adaptación del ritmo circadiano entre 1 y 2 días. En los vuelos hacia el este (más difíciles de gestionar que los hacia el oeste), se toma por la noche a la hora del destino desde la primera noche tras la llegada. No provoca somnolencia diurna ni dependencia en dosis terapéuticas (de 0,5 a 3 mg). Es difícil conciliar el sueño en el avión: un antifaz, tapones para los oídos y la melatonina 30 minutos antes de dormir constituyen el trío óptimo contra el jet lag en los vuelos de larga distancia.
Se recomienda encarecidamente el uso de calcetines y medias de compresión (gama de viaje de Sigvaris) en cualquier vuelo de más de 4 horas. Los criterios que hacen que su uso sea esencial son:
La compresión de clase 2 (15-20 mmHg en el tobillo) mejora el retorno venoso y reduce significativamente el riesgo de TVP. Los calcetines Sigvaris están disponibles en elegantes modelos adaptados al viaje: Dynaven Pure (transparentes, invisibles), Styles Opaque o Marinière, Active Coton Bio. Se ponen antes del despegue y se quitan al llegar. Las personas con antecedentes de flebitis, insuficiencia venosa o que tomen anticonceptivos orales deben consultar a su médico antes de un vuelo largo.
Los probióticos Granions Transit Digestion & Ballonnements (Lactobacillus + Bifidobacterium) refuerzan la barrera protectora intestinal y reducen la incidencia de la diarrea del viajero. Lo ideal es tomarlos entre 5 y 7 días antes de la salida y durante toda la estancia; su eficacia es máxima cuando la flora intestinal se refuerza antes de la exposición a los patógenos locales. El estrés del viaje, las comidas irregulares, los cambios en la alimentación y el cansancio por el cambio horario debilitan la microbiota; la toma de probióticos durante el viaje compensa estas agresiones. En caso de diarrea ya manifestada, complementan los tratamientos curativos (loperamida, rehidratación oral) sin sustituirlos.
El aire acondicionado de las cabinas de los aviones (humedad inferior al 20 %) reseca rápidamente la piel y las mucosas. El kit «Mes Indispensables Voyage» de Uriage (4 formatos mini) cubre las 4 necesidades esenciales de la piel durante el vuelo: agua termal de Uriage (hidratación ultra-calmante), crema de día (protección de barrera), bálsamo labial (labios secos) y gel limpiador (higiene sin agua corriente). Para las pieles secas, un sérum con ácido hialurónico en formato de viaje, aplicado debajo de la crema de día, es un complemento útil en vuelos largos. Estos cuatro productos caben en el equipaje de mano (frascos ≤ 100 ml) y cumplen con los requisitos de seguridad aérea.
Un viaje a una zona tropical o con infraestructuras sanitarias limitadas requiere una preparación naturopática completa. Los productos imprescindibles que hay que llevar son: probióticos de viaje (empezar a tomarlos una semana antes de la salida), melatonina (viajes transmeridianos), calcetines de compresión para vuelos de más de 4 horas, repelentes de mosquitos adecuados para el destino, protección solar SPF 50+ y un medicamento antidiarreico de emergencia. Las lesiones leves (cortes, ampollas, picaduras) deben tratarse inmediatamente con un antiséptico adecuado; en zonas tropicales, cualquier herida desatendida puede infectarse rápidamente debido al calor y la humedad ambientales. Se recomienda una consulta médica antes de la salida (con un médico especialista en medicina de viajes o con el médico de cabecera) para destinos tropicales, con riesgo de paludismo o que requieran una vacunación específica.