La fatiga ocular (astenopía) se refiere a una sobrecarga excesiva del aparato visual. La astenopía acomodativa se debe a un espasmo del músculo ciliar: el músculo responsable del enfoque permanece contraído tras un esfuerzo prolongado de cerca, lo que provoca visión borrosa transitoria y dolores de cabeza frontales. El síndrome del ojo seco digital (SENS) se debe a la reducción del parpadeo (de 12 a 5 veces por minuto frente a una pantalla) y a la exposición a la luz azul HEV (415-455 nm). Estos dos mecanismos suelen coexistir: la corrección óptica trata la astenopía, mientras que las lágrimas artificiales y los filtros anti-HEV tratan el síndrome digital.
El ginkgo biloba (EGb 761, flavonoides al 24 % + terpenos al 6 %) mejora la microcirculación retiniana y coroidea mediante la inhibición del PAF, la mejora de la deformabilidad eritrocitaria y la acción vasodilatadora capilar. Estas propiedades son relevantes para la fatiga visual: una microcirculación insuficiente reduce el aporte de oxígeno a los fotorreceptores, lo que acelera su agotamiento. Los estudios clínicos confirman una mejora de la sensibilidad al contraste con dosis de 120-240 mg/día tras 4 a 8 semanas.
La vitamina B2 (riboflavina) es cofactor de la glutatión reductasa, una enzima antioxidante del cristalino y la retina que combate el estrés fotooxidativo. Su carencia está documentada como factor de riesgo de cataratas precoces y de fotofobia (hipersensibilidad a la luz característica de los ojos cansados). Como precursora del FAD, participa en el metabolismo mitocondrial del epitelio pigmentario retiniano. Una suplementación de 5-10 mg/día mejora la tolerancia a la luz en casos de carencia subclínica.
La melatonina se produce localmente en los fotorreceptores de la retina, donde actúa como antioxidante, neutralizando los radicales libres acumulados durante el día. La exposición a la luz azul de las pantallas por la noche suprime esta producción y altera el ciclo reparador ocular, lo que explica directamente la fatiga visual acumulada en los grandes usuarios de pantallas nocturnas. Una dosis de 0,5-1 mg 30 minutos antes de acostarse mejora la calidad del sueño reparador y reduce la fatiga visual matutina.
La coenzima Q10 (ubiquinol, 100-200 mg/día) es indispensable para la cadena respiratoria mitocondrial de los fotorreceptores —las células con mayor densidad mitocondrial del organismo—. Su concentración disminuye con la edad, lo que reduce su capacidad para regenerar el ATP necesario para la recuperación tras el esfuerzo visual. El ubiquinol mejora la resistencia a la fatiga de los fotorreceptores y protege la retina contra el estrés oxidativo crónico, lo que contribuye a una buena visión duradera.
Un descanso visual eficaz se basa en tres gestos complementarios. La regla 20-20-20 (cada 20 minutos, mirar a 6 metros de distancia durante 20 segundos) alivia el espasmo de acomodación del músculo ciliar. El «palming» (colocar las palmas de las manos calentadas sobre los ojos cerrados durante 2-3 minutos) elimina los estímulos luminosos y relaja los músculos extrínsecos del ojo. El parpadeo consciente (10 parpadeos lentos y completos) redistribuye la película lagrimal e hidrata la córnea reseca por la reducción del parpadeo frente a la pantalla. La luz ambiental debe orientarse de manera que se eviten los reflejos en la pantalla: una iluminación indirecta de 500 lux reduce la fatiga de adaptación a la luz.