El vértigo es una sensación ilusoria de movimiento o rotación —como si el entorno girara a tu alrededor, o al revés— que suele ir acompañada de náuseas, pérdida de equilibrio y, en ocasiones, tinnitus. Se distingue del mareo, que corresponde a una sensación de ligera debilidad o inestabilidad sin esa impresión característica de movimiento rotatorio. Esta distinción clínica orienta directamente el diagnóstico: el vértigo suele indicar un trastorno vestibular (oído interno) o neurológico, mientras que el mareo puede deberse a diversas causas, comola hipotensión o la deshidratación.
Entre las causas más frecuentes se incluyen los trastornos del oído interno (laberintitis, enfermedad de Ménière), los problemas circulatorios relacionados conla hipertensión arterial o la hipotensión, ciertas infecciones, los traumatismos craneales y, con menor frecuencia, los trastornos neurológicos. Para identificar la causa exacta es imprescindible una evaluación médica precisa —historial clínico detallado, exploración física, audiometría, pruebas de imagen (resonancia magnética, TAC) o pruebas vestibulares, según el contexto—.
Aunque la mayoría de los vértigos se deben a causas benignas, hay ciertos síntomas que requieren una consulta médica inmediata:
Aunque sea poco frecuente, no se puede descartar una causa más grave (trastornos cardiovasculares, tumor, afectación neurológica), de ahí la importancia de una evaluación médica sistemática. El tratamiento depende directamente de la causa identificada: medicamentos contra el vértigo o antieméticos con receta médica, rehabilitación vestibular (serie de ejercicios específicos que estimulan el sistema vestibular para restablecer el equilibrio) y, con menor frecuencia, cirugía en casos concretos. Las técnicas de relajación (meditación, respiración profunda, yoga) resultan especialmente útiles para los vértigos relacionados con el estrés o la ansiedad, ya que reducen la tensión y favorecen un mejor control del sistema nervioso autónomo.
El jengibre (gingeroles) se recomienda a menudo por sus propiedades antináuseas, útiles como complemento en episodios de vértigo con náuseas, ya sea en infusión recién preparada o en cápsulas. El ginkgo biloba (extracto estandarizado EGb 761 —uso bien establecido por la EMA—) mejora la microcirculación cerebral y se utiliza tradicionalmente para los vértigos de origen vascular; está contraindicado en caso de tratamiento anticoagulante o antiagregante. El bisglicinato de magnesio (300 mg/día) favorece la función neuromuscular y nerviosa en general.
En cuanto a las medidas diarias: mantener una buena hidratación, limitar el consumo de cafeína y alcohol (dos sustancias que pueden agravar las sensaciones de vértigo), practicar regularmente ejercicios de equilibrio y velar por un sueño suficiente son medidas sencillas y eficaces. Una alimentación equilibrada, rica en vitaminas y minerales, y baja en sal y azúcares de absorción rápida, ayuda a regular la presión arterial y favorece la salud del oído interno. Hoy en día, varias aplicaciones de seguimiento ofrecen ejercicios de rehabilitación vestibular y un control de los síntomas, herramientas complementarias que nunca sustituyen el consejo de un profesional sanitario.