La fertilidad masculina se refiere a la capacidad del hombre para participar en la concepción, en función de la calidad, la cantidad, la motilidad y la morfología de sus espermatozoides. En ella intervienen varios factores: la producción testicular, el equilibrio hormonal y la integridad genética.
Hay numerosos factores modificables que influyen en esta fertilidad: la alimentación, el sueño, el estrés, el tabaco, el alcohol, la exposición al calor y el sedentarismo. Un proceso de optimización de entre 3 y 6 meses suele dar resultados objetivables (el ciclo completo de espermatogénesis dura unos 74 días). Para la fertilidad y la preparación para la concepción en general, existen recursos complementarios.
La alimentación influye directamente en la calidad de los espermatozoides:
Existen varios complementos que favorecen la espermatogénesis, bajo consejo farmacéutico: zinc, selenio, coenzima Q10, vitaminas C y E, L-carnitina y folato. En el caso del zinc, el selenio, la coenzima Q10 y los omega-3 en general, existen recursos específicos.
Hay varios cambios concretos que mejoran la fertilidad de forma duradera:
Existen recursos específicos para la libido y lasalud masculina en general.
El estrés crónico reduce los niveles de testosterona y altera la producción de espermatozoides. Está demostrado que la falta de sueño altera el equilibrio hormonal.
Existen recursos específicos sobre el estrés, el sueño y el magnesio en general.
Es necesario acudir al médico en varias situaciones:
El médico de cabecera deriva al paciente a un urólogo, un andrólogo o un centro de reproducción asistida, según el caso. El espermiograma sigue siendo la prueba de referencia. Tu farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para orientarte sobre los complementos adecuados y acompañarte en los primeros pasos, como complemento al seguimiento médico especializado. Para la concepción en general, existen recursos específicos.