¿Qué factores influyen en la fertilidad?
La fertilidad depende de múltiples factores interrelacionados, tanto en la mujer como en el hombre:
- Edad: factor determinante, sobre todo para la mujer. Disminución progresiva de la reserva y la calidad ovocitaria a partir de los 35 años, que se acentúa a partir de los 38-40 años
- Estilo de vida: tabaco, alcohol, drogas, alimentación desequilibrada, sedentarismo o deporte excesivo
- Peso corporal: un IMC demasiado bajo (< 18,5) ou trop élevé (> 30) es desfavorable
- Estrés crónico y trastornos del sueño
- Enfermedades crónicas: diabetes, trastornos tiroideos, hipertensión, enfermedades autoinmunes
- Patologías ginecológicas: síndrome de ovario poliquístico (SOP), endometriosis, infecciones pélvicas, fibromas
- Factores masculinos: varicocele, oligospermia, astenospermia, antecedentes quirúrgicos
- Exposición a disruptores endocrinos y sustancias tóxicas ambientales
- Origen genético de algunos casos de infertilidad
- Antecedentes infecciosos (ITS, clamidiosis tubárica)
Una evaluación previa estructurada permite identificar los factores implicados. Para la fase previa, consulta nuestras recomendaciones sobre la preconcepción.
¿Cómo mejorar la fertilidad de forma natural?
Existen varias medidas que favorecen la fertilidad antes de recurrir a la medicina:
- Un peso corporal equilibrado gracias a una alimentación variada y a la práctica regular de actividad física
- Actividad física moderada, sin excesos (el deporte intenso puede alterar en ocasiones la ovulación)
- Gestión del estrés: sofrología, yoga, meditación, coherencia cardíaca
- Sueño de calidad, de 7 a 9 horas por noche
- Conocimiento del ciclo menstrual e identificación de la ventana fértil
- Dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol
- Consumo decafeína limitado a 200 mg al día
- Evitar los disruptores endocrinos: cosméticos, plásticos calentados, pesticidas
- Suplementos alimenticios específicos bajo consejo farmacéutico: ácido fólico, vitamina D, omega-3, zinc, selenio, coenzima Q10, antioxidantes
- Plantas de uso tradicional: maca, jalea real, tribulus, sauzgatillo — bajo consejo farmacéutico según el contexto
Estas medidas pueden aplicarse de forma paralela a un posible tratamiento médico.
¿Qué tratamientos existen en caso de infertilidad?
Existen varias opciones terapéuticas que se enmarcan en un proceso médico supervisado:
- Estimulación simple de la ovulación: citrato de clomifeno, gonadotropinas, bajo supervisión médica
- Inseminación intrauterina (IIU): técnica de primera línea, indicada especialmente en casos de infertilidad leve de causa desconocida
- Fecundación in vitro (FIV): tratamiento de referencia en casos de infertilidad tubárica, infertilidad masculina moderada o fracaso de la IIU
- ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides): indicada para casos de infertilidad masculina grave
- FIV con donación de gametos en caso de insuficiencia ovárica o azoospermia
- Preservación de la fertilidad: crioconservación de ovocitos o espermatozoides (por motivos médicos o sociales, según el marco legal)
- Cirugía: tratamiento de la endometriosis, la varicocele y las anomalías uterinas
- Tratamientos hormonales específicos en caso de trastornos endocrinos
El tratamiento se personaliza en función de las indicaciones y la edad. Una consulta temprana permite evitar pérdidas de tiempo: en Francia, el tiempo de espera para acceder a la reproducción asistida varía según los centros. Se recomienda acudir a una consulta ginecológica o a un centro de PMA tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección sin que se haya producido un embarazo (6 meses a partir de los 35 años).
¿Qué impacto tiene el estilo de vida en el esperma?
La calidad del esperma depende en gran medida del estilo de vida. La espermatogénesis dura entre 70 y 90 días: los cambios solo tienen un efecto visible tras este periodo.
- Tabaco: disminución de la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides
- Consumo excesivode alcohol: alteración hormonal y de la espermatogénesis
- Cannabis y otras drogas: efectos nocivos documentados
- Sobrepeso y obesidad: impacto negativo a través de los desequilibrios hormonales
- Estrés crónico: alteración de los niveles de testosterona
- Calor excesivo en los testículos: baños calientes, saunas, ropa interior ajustada, ordenador sobre las rodillas
- Exposición a sustancias tóxicas: pesticidas, disolventes, metales pesados, disruptores endocrinos
- Deficiencias nutricionales: zinc, selenio, vitamina E, omega-3, coenzima Q10
- Sedentarismo o deporte extremo
Optimizar el estilo de vida entre 3 y 6 meses antes de intentar concebir permite mejorar la calidad del esperma. Nuestra sección dedicada a la coenzima Q10 ofrece un producto muy recomendado en el tratamiento de la fertilidad.
¿Qué papel desempeñan las hormonas en la fertilidad?
Las hormonas regulan la fertilidad femenina y masculina:
En la mujer:
- Estrógenos: desarrollo folicular, proliferación del endometrio
- Progesterona: preparación del endometrio para la implantación, mantenimiento del embarazo temprano
- FSH y LH: regulación del ciclo, desencadenamiento de la ovulación
- AMH (hormona antimülleriana): indicador de la reserva ovárica
- Prolactina: hiperprolactinemia que puede alterar la ovulación
- Hormonas tiroideas: su desequilibrio repercute en la fertilidad
En el hombre:
- Testosterona: desarrollo y mantenimiento de la espermatogénesis
- FSH y LH: estimulación de los testículos
- Inhibina B: indicador de la función testicular
Un análisis hormonal completo permite identificar los desequilibrios y proponer un tratamiento específico. Los tratamientos de sustitución o estimulación hormonal se llevan a cabo bajo un estricto control médico.
¿En qué consiste el diagnóstico de infertilidad?
El estudio de infertilidad es un proceso estructurado que se lleva a cabo con la pareja:
Evaluación previa:
- Antecedentes médicos, quirúrgicos y sexuales de ambos miembros de la pareja
- Estilo de vida y exposición a sustancias tóxicas
- Ciclo menstrual e identificación de la ventana fértil
Pruebas en la mujer:
- Perfil hormonal: FSH, LH, estradiol, prolactina, AMH, TSH
- Ecografía pélvica por vía endovaginal
- Histerosalpingografía (HSG) o histerosonografía: exploración uterotubárica
- Laparoscopia diagnóstica en caso de sospecha de endometriosis
Pruebas en el hombre:
- Espermiograma y espermocitograma: concentración, motilidad, morfología
- Perfil hormonal: testosterona, FSH, LH
- Ecografía escrotal según las indicaciones
- Pruebas genéticas en caso de azoospermia o antecedentes
Este enfoque metódico orienta hacia la solución más adecuada para la pareja.
¿Qué remedios naturales existen para la fertilidad?
Existen varios enfoques complementarios que pueden apoyar un tratamiento médico, sin sustituirlo:
- Ácido fólico: 400 µg al día desde el momento en que se planea el embarazo (recomendación de la HAS)
- Vitamina D si se ha diagnosticado una carencia
- Omega-3 (DHA-EPA): mejora la calidad de los óvulos y los espermatozoides
- Antioxidantes: vitamina E, vitamina C, selenio, zinc
- Coenzima Q10: se ha estudiado su efecto sobre la calidad ovocitaria en mujeres mayores de 35 años
- Mioinositol: utilizado en el síndrome de ovario poliquístico (SOP), bajo supervisión médica
- L-arginina: se ha estudiado su efecto sobre la calidad espermática
- Plantas de uso tradicional: maca, jalea real, agnocasto (a elegir según la situación, bajo estricto asesoramiento farmacéutico)
- Acupuntura: enfoque complementario mencionado en determinados contextos
Antes de iniciar cualquier suplementación, consulte a su farmacéutico: algunas plantas (el sauzgatillo, por ejemplo) están contraindicadas en situaciones concretas y requieren asesoramiento profesional.
¿Cómo afectan las enfermedades crónicas a la fertilidad?
Varias patologías pueden repercutir en la fertilidad:
- Diabetes mal controlada: alteraciones hormonales, afectación vascular, calidad espermática
- Trastornos tiroideos (hipotiroidismo o hipertiroidismo): trastornos ovulatorios, abortos espontáneos
- SOP (síndrome de ovarios poliquísticos): anovulación, hiperandrogenismo
- Endometriosis: dolor, alteración de la calidad ovocitaria, infertilidad tubárica
- Hiperprolactinemia: alteraciones del ciclo menstrual, anovulación
- Enfermedades autoinmunes: lupus, síndrome antifosfolípido
- Celiaquía no controlada: se ha descrito su impacto en la fertilidad
- Obesidad y síndrome metabólico: alteraciones endocrinas
- Hipertensión no controlada
- Cánceres y sus tratamientos (quimioterapia, radioterapia): se recomienda la preservación previa de la fertilidad
Es fundamental controlar las enfermedades crónicas antes de intentar un embarazo. Una consulta multidisciplinar (ginecólogo, endocrinólogo, médico especialista) permite adaptar los tratamientos que sean compatibles con la fertilidad y el embarazo.
¿Qué papel desempeña la genética en la fertilidad?
La genética desempeña un papel reconocido en ciertos casos de infertilidad:
- Anomalías cromosómicas (síndrome de Turner, síndrome de Klinefelter): repercusiones en la función gonadal
- Microdeleciones del cromosoma Y en el hombre: asociadas a ciertos casos de azoospermia
- Mutaciones del gen CFTR (fibrosis quística): ausencia de los conductos deferentes
- Insuficiencia ovárica prematura de origen genético
- Premutación del gen FMR1 (X frágil) en la mujer
- Enfermedades hereditarias en la familia: importancia de un asesoramiento genético previo
Se recomienda el asesoramiento genético ante antecedentes familiares, abortos espontáneos repetidos o azoospermia inexplicada. Este orienta hacia estrategias de reproducción adaptadas (diagnóstico preimplantacional en determinadas indicaciones estrictas, donación de gametos, adopción). El acompañamiento médico y psicológico sigue siendo fundamental a lo largo de todo el proceso. Para la fase previa al proyecto, consulta las buenas prácticas de concepción.