Los cálculos urinarios, también denominados cálculos renales o litiasis urinaria, son concreciones cristalinas que se forman en las vías urinarias cuando determinadas sustancias (calcio, oxalato, ácido úrico o cistina, según el caso) superan su umbral de solubilidad en la orina. Según la Sociedad Francesa de Urología, el oxalato de calcio representa entre el 70 % y el 80 % de los cálculos, seguido del fosfato de calcio, el ácido úrico, la estruvita (cálculos de origen infeccioso) y, con menor frecuencia, la cistina (origen genético). Para obtener una visión global de la patología y sus diferentes tipos, la página dedicada a la litiasis renal completa de forma útil este enfoque centrado en la formación de los propios cálculos.
Un cálculo de pequeño tamaño puede desplazarse sin provocar ningún síntoma notable. Sin embargo, cuando obstruye parcialmente el uréter, provoca un cólico renal: un dolor lumbar repentino e intenso, que se irradia hacia la ingle, a menudo acompañado de náuseas, necesidad frecuente de orinar o sangre en la orina. La intensidad del dolor no siempre es proporcional al tamaño del cálculo, ya que un cálculo pequeño y anguloso puede provocar un dolor más agudo que uno más voluminoso pero liso.
Una hidratación suficiente, generalmente en torno a los 2 litros al día repartidos a lo largo del día, sigue siendo la medida preventiva mejor documentada: diluye la orina y limita la concentración de sustancias cristalizables. Esta recomendación es válida para todo tipo de cálculos, independientemente de su composición, y debe adaptarse al calor, a la actividad física y a las pérdidas de líquido de cada persona.
Más allá de la hidratación, ciertos ajustes en la alimentación reducen el riesgo de recidiva según el tipo de cálculo identificado: reducción de la ingesta de oxalatos (espinacas, chocolate, té fuerte) en el caso de los cálculos de calcio, moderación en el consumo de sal y proteínas animales, y mantenimiento de un aporte normal de calcio (no se recomienda una restricción excesiva del calcio en la dieta, ya que, paradójicamente, favorece la absorción de oxalatos). El magnesio forma parte de los factores protectores presentes de forma natural en la orina que limitan la cristalización del calcio.
Algunas plantas utilizadas tradicionalmente para el bienestar urinario pueden formar parte de un enfoque preventivo, como complemento de la hidratación y sin sustituir a esta. La gayuba se utiliza tradicionalmente para favorecer el bienestar de las vías urinarias, aunque su uso debe limitarse a curas breves debido a su contenido en compuestos que deben controlarse a largo plazo.
Es imprescindible acudir a urgencias en caso de fiebre asociada a dolor lumbar (sospecha de infección por obstrucción, urgencia urológica), de imposibilidad total de orinar, de dolor que no se alivia con los analgésicos habituales o de cálculo en una persona con un solo riñón funcional. Aparte de estas situaciones de urgencia, sigue siendo necesaria una consulta programada para analizar el cálculo expulsado y adaptar de forma duradera las medidas de prevención, basándose, por ejemplo, en la selección de productos destinados al bienestar urinario en el día a día.