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Artrosis de cadera: diagnóstico, fisioterapia y nutrición

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¿Qué es el dolor de cadera y cuáles son sus causas principales?

El dolor de cadera se manifiesta en la zona de la articulación coxofemoral, la ingle o el trocánter mayor, y puede irradiarse hacia el muslo o la rodilla. A menudo va acompañado de rigidez y disminución de la movilidad, lo que dificulta caminar, subir escaleras o levantarse de una silla. Las causas más frecuentes son:

  • Artrosis de cadera (coxartrosis): deterioro progresivo del cartílago articular, la principal causa en adultos mayores de 50 años.
  • Fractura del cuello femoral: urgencia quirúrgica, a menudo relacionada conla osteoporosis en personas mayores.
  • Bursitis trocantérea: inflamación de la bolsa serosa lateral, dolor a la palpación del trocánter mayor.
  • Tendinopatía de los abductores o del psoas ilíaco.
  • Necrosis avascular de la cabeza femoral, artritis inflamatoria (poliartritis, espondiloartritis).

Un dolor repentino e intenso con pérdida funcional, o un dolor acompañado de fiebre, requiere una consulta médica urgente.

¿Cómo se diagnostican los problemas de cadera?

El diagnóstico se basa en un examen clínico preciso (pruebas de movilidad, signo del trocánter, maniobras específicas) y en pruebas de imagen:

  • Radiografía de cadera: primera opción para evaluar la artrosis, las fracturas y las deformidades óseas.
  • Resonancia magnética: imprescindible para las lesiones de los tejidos blandos (tendones, labrum) y la necrosis avascular precoz.
  • TAC: útil para detallar las estructuras óseas complejas.
  • Análisis clínicos: evaluación de la inflamación (PCR, VSG) y de los niveles de ácido úrico si se sospecha una artropatía microcristalina.

La distinción entre dolor intraarticular (coxartrosis, necrosis) y extraarticular (bursitis, tendinitis) determina el tratamiento.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento para el dolor de cadera?

El tratamiento se adapta en función de la gravedad:

  • AINE en tratamientos cortos para los brotes inflamatorios.
  • Fisioterapia: fortalecimiento de los músculos estabilizadores de la cadera, trabajo propioceptivo, estiramientos específicos.
  • Inyecciones intraarticulares de corticoides o de ácido hialurónico (viscosuplementación) en la coxartrosis.
  • Parches analgésicos y termoterapia local para aliviar los dolores musculotendinosos.
  • Prótesis total de cadera en caso de artrosis grave e incapacitante, con excelentes resultados funcionales a largo plazo.

El tratamiento multidisciplinar (reumatólogo, fisioterapeuta, cirujano ortopédico, dietista) ofrece los mejores resultados a largo plazo. En los casos leves o moderados, los tratamientos conservadores suelen permitir evitar o retrasar la necesidad de una prótesis. Es importante no esperar a que el dolor se haya vuelto incapacitante antes de comenzar la rehabilitación, que resulta mucho más eficaz en una fase temprana.

¿Qué complementos alimenticios favorecen la salud de la cadera?

Algunos nutrientes y plantas tienen un efecto beneficioso demostrado sobre el cartílago y la inflamación articular:

  • Colágeno de tipo II: precursor estructural del cartílago articular; su suplementación puede ralentizar su degradación.
  • Omega-3 (EPA/DHA): propiedades antiinflamatorias demostradas en el dolor articular.
  • Boswellia (incienso indio): inhibe los leucotrienos proinflamatorios; hay estudios con resultados positivos en la artrosis.
  • Glucosamina y condroitina: sustratos del cartílago; su eficacia varía según los estudios, pero presentan un perfil de tolerancia favorable.

¿Cómo contribuyen la alimentación y el ejercicio a preservar la salud de la cadera?

Dos pilares complementarios a largo plazo:

  • Calcio y vitamina D3: esenciales para la densidad ósea, a fin de prevenir las fracturas osteoporóticas de cadera.
  • Alimentos antiinflamatorios: pescado azul, frutos rojos, frutos secos, verduras de hoja verde — reducen la inflamación de fondo.
  • Control del peso: cada kilo menos reduce la carga sobre la cadera entre 3 y 4 veces al caminar.
  • Actividades de bajo impacto (natación, bicicleta, yoga, marcha nórdica): fortalecen los músculos periarticulares sin sobrecargar el cartílago.

La fisioterapia preventiva, especialmente el fortalecimiento del glúteo medio y de los rotadores de la cadera, es una de las mejores estrategias para retrasar la evolución de la artrosis y mantener una buena calidad de vida. Se recomienda especialmente ante los primeros signos de molestias articulares, antes de que el dolor se vuelva incapacitante. La práctica regular de ejercicios de propiocepción y equilibrio también reduce el riesgo de caídas y, por lo tanto, de fracturas en las personas mayores.