La Boswellia, también conocida como incienso indio, es una resina procedente de árboles del género Boswellia. Utilizada desde hace milenios en la medicina tradicional ayurvédica, hoy en día es conocida sobre todo como complemento para el bienestar articular. Su reputación se debe a sus compuestos activos, los ácidos boswélicos, que son objeto de investigación. Es importante dejar claro desde el principio que la Boswellia es un complemento alimenticio de fitoterapia, y no un medicamento. Aunque se utiliza tradicional y popularmente para favorecer el bienestar articular, no sustituye ni a un diagnóstico ni a un tratamiento médico. Las personas que padecen dolores articulares crónicos deben estar bajo seguimiento médico, ya que la Boswellia, como mucho, puede servir de complemento, tras el consejo de un profesional. Se inscribe en un enfoque global del bienestar articular, junto con un estilo de vida saludable.
La Boswellia contiene ácidos boswélicos, compuestos estudiados por su acción sobre determinadas vías de la inflamación, en particular la enzima 5-LOX. Las investigaciones sobre estos mecanismos son alentadoras, pero aún deben confirmarse mediante estudios más amplios. Lo que se puede afirmar con cautela es lo siguiente:
No obstante, hay que evitar conclusiones precipitadas: disponer de datos prometedores no significa que la Boswellia «trate» una enfermedad. No sustituye al tratamiento médico de las afecciones inflamatorias diagnosticadas.
El bienestar articular es el uso más extendido de la Boswellia. Se emplea tradicionalmente para contribuir al bienestar de las personas que padecen molestias articulares, como en casosde artrosis,artritis o reumatismo, y para favorecer el bienestar en la movilidad. Existen estudios de investigación al respecto, pero sería imprudente afirmar que «frena la degeneración del cartílago» o que es «tan eficaz como los antiinflamatorios (AINE)»: estas afirmaciones van más allá de lo que los datos permiten establecer con certeza, y la Boswellia no puede sustituir a un tratamiento prescrito. Un dolor articular persistente, intenso o que va en aumento debe ser objeto de un diagnóstico médico, especialmente en el caso de la artritis reumatoide, que requiere un seguimiento reumatológico. La Boswellia puede complementar este seguimiento, pero nunca sustituirlo. En ocasiones se combinan otras plantas beneficiosas para el bienestar articular, como la cúrcuma oel harpagofito.
La Boswellia se presenta en varias formas, que se pueden elegir según las necesidades:
Los efectos, cuando se notan, se manifiestan de forma progresiva, normalmente tras varias semanas de toma regular. Respetar siempre la posología indicada por el fabricante y, a ser posible, consultar a un profesional sanitario para adaptar el uso a cada situación, especialmente si se está siguiendo un tratamiento.
La Boswellia suele tolerarse bien, pero requiere precauciones reales. En cuanto a los efectos adversos, pueden observarse trastornos digestivos (náuseas, diarrea), reacciones cutáneas o dolores de cabeza; comenzar con una dosis baja permite evaluar la tolerancia. En cuanto a las interacciones farmacológicas, hay que estar atento: la boswellia puede interferir con los anticoagulantes, los antiinflamatorios (AINE) y el metabolismo hepático de ciertos medicamentos; por lo tanto, es imprescindible consultar a un médico o a un farmacéutico antes de combinarla con un tratamiento. No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia, ni en personas alérgicas a las resinas. Las personas que padecen enfermedades crónicas (digestivas, intestinales o articulares) no deben utilizarla por cuenta propia, sino consultar a su médico. Esta precaución es aún más importante si se tiene en cuenta que la Boswellia suele ser consumida por personas que ya están en tratamiento.
A la hora de elegir un complemento de Boswellia, hay varios criterios de calidad que orientan la elección:
Disponible en farmacias, tiendas de productos naturales y establecimientos especializados. Cabe señalar que la Boswellia (incienso) también se utiliza en perfumería y aromaterapia por sus notas resinosas. Sea cual sea el producto elegido, consultar a un profesional antes de la primera cura sigue siendo la mejor garantía de un uso adecuado y seguro, especialmente para quienes ya siguen un tratamiento o padecen una patología crónica.