Una zona infestada es una región cutánea colonizada por un parásito externo —piojos del cuero cabelludo, sarcoptos de la sarna en los pliegues y los espacios interdactilares, o zonas con picaduras de chinches—. Cada parásito tiene sus localizaciones preferentes, relacionadas con el grosor de la piel, la temperatura cutánea y la disponibilidad de sangre o queratina. Reconocer la zona afectada permite orientar el tratamiento hacia el producto adecuado para esa anatomía específica. Mantener intacta la barrera cutánea tras el tratamiento limita las lesiones por rascado y las sobreinfecciones. Esta página completa la visión general sobrela infestación.
El cuero cabelludo es la zona preferida de los piojos, parásitos de entre 2 y 3 mm que se localizan preferentemente en la nuca y detrás de las orejas. Existen varias categorías de productos indicados para su tratamiento:
Aplicación sobre el cabello seco o húmedo según las instrucciones; tiempo de actuación de 8 minutos a 8 horas; repetición del tratamiento a los 7-9 días.
La sarna afecta principalmente a los espacios interdigitales de las manos, las muñecas, las axilas,el ombligo y las partes genitales en adultos; a la planta de los pies, las palmas de las manos y el cuero cabelludo en los lactantes. Los surcos característicos (finas líneas sinuosas), los nódulos escabiosos y las perlas escabiosas orientan el diagnóstico. Tratamiento de referencia: crema de permetrina al 5 % o loción de benzoato de bencilo (Ascabiol), aplicadas entodo el cuerpo, desde el cuello hasta los dedos de los pies, durante 12 a 24 horas, y que deben repetirse a los 8 días. Tratar simultáneamente a los contactos cercanos, incluso si son asintomáticos. Es frecuente que persista el picor entre 2 y 4 semanas tras la erradicación; se alivia con tratamientos a base de centella asiática.
Las picaduras de chinches se concentran en las zonas descubiertas durante el sueño —cara, cuello, brazos, manos, piernas, espalda— y suelen aparecer alineadas en tres picaduras consecutivas siguiendo una misma trayectoria. Las picaduras provocan pápulas pruriginosas, eritematosas, a veces con forma de roseta. Alivio local: gel dealoe vera aplicado de 3 a 4 veces al día, crema calmante con centella asiática, agua termal en forma de bruma. Antihistamínico oral en caso de picor intenso, bajo consejo médico. Cubrir con un apósito las picaduras expuestas al rascado nocturno. No olvidar la desinfección simultánea de la habitación.
Los piojos púbicos (Phtirus pubis), de transmisión principalmente sexual, colonizan el vello púbico y, en ocasiones, las axilas, la barba y las pestañas. El tratamiento se basa en los mismos productos que para los piojos de la cabeza —lociones con permetrina o dimeticona— aplicadas en toda la zona pilosa durante el tiempo prescrito. En ocasiones se recomienda el afeitado para facilitar la erradicación. Examen y tratamiento sistemáticos de la pareja sexual. Ropa de cama y ropa interior lavadas a 60 °C como mínimo. En el caso de los piojos de las pestañas (caso particular): no utilizar insecticidas; aplicar vaselina dos veces al día durante ocho días, lo que asfixia a los parásitos. Un tratamiento con zinc refuerza la barrera cutánea debilitada.
Tras la erradicación, la piel afectada necesita cuidados reparadores:
La desinfección del entorno es fundamental para el éxito del tratamiento. Lavar toda la ropa que haya estado en contacto (sábanas, toallas, ropa de los últimos 4 días) a una temperatura mínima de 60 °C. Textiles que no se puedan lavar a alta temperatura: introducirlos en una bolsa de plástico cerrada durante 72 horas (sarna) o hasta 7 días (piojos). Aspirar colchones, somieres, alfombras y sofás, vaciando inmediatamente la bolsa de la aspiradora. Pulverizar un spray acaricida sobre las zonas no lavables en caso de infestación por chinches. Sumergir peines, cepillos y artículos de aseo durante 10 minutos en una solución antiséptica o en agua a 60 °C.
Se recomienda acudir al médico si: el tratamiento, aunque se haya seguido correctamente, no ha dado resultado tras 2 o 3 ciclos; hay infestación en lactantes, mujeres embarazadas o personas inmunodeprimidas; hay lesiones secundarias con sobreinfección (enrojecimiento intenso, secreción purulenta, fiebre, ganglios regionales); — prurito generalizado persistente tras la erradicación; — infestación colectiva (colegio, residencia de ancianos, centro de acogida). El diagnóstico diferencial con eccema, urticaria, dermatitis de contacto o foliculitis requiere la opinión de un dermatólogo. En caso de infestaciones muy extensas o resistentes, se puede considerar un tratamiento sistémico (ivermectina oral en la sarna) con receta médica.