Una infestación se refiere a la colonización por organismos parásitos —insectos (piojos, pulgas, chinches), arácnidos (garrapatas, ácaros, sarna) o lombrices intestinales— que afectan tanto a los seres humanos como a las mascotas y al entorno. El tratamiento de una infestación requiere casi siempre un doble enfoque: el tratamiento del huésped (humano o animal) Y el tratamiento del entorno; de lo contrario, la reinfestación es casi segura. Las pulgas (Ctenocephalides felis en el caso de los gatos) ilustran perfectamente este principio: los adultos que se encuentran sobre el animal representan solo el 5 % de la población total; el 95 % de los huevos, las larvas y las ninfas se encuentran en el entorno (moquetas, sofás, ropa de cama).
Las chinches (Cimex lectularius) se encuentran entre las infestaciones más difíciles de eliminar. La estrategia de tratamiento combina:
Los sprays textiles antiparasitarios preventivos (aceites esenciales repelentes de neem y lavanda) pueden reducir el riesgo de reinfestación durante los viajes, pero no sustituyen a un tratamiento curativo en caso de infestación confirmada.
Los ácaros del polvo proliferan en la ropa de cama y las moquetas, donde la humedad (> 50 %) y la temperatura (20-25 °C) son óptimas. Sus excrementos son potentes alérgenos responsables del asma y la rinitis alérgica. Las medidas de control incluyen: fundas antiácaros, lavado semanal de la ropa de cama a 60 °C, mantenimiento de una humedad relativa < 50 % y aspiración regular con filtro HEPA. Las larvas de pulga presentes en el entorno se tratan con aerosoles que contienen reguladores del crecimiento (piriproxifeno, metopreno) combinados con un adulticida (permetrina).
Las garrapatas (Ixodes ricinus) son los principales vectores de la enfermedad de Lyme (Borrelia burgdorferi) en Europa. La prevención se basa en el uso de ropa que cubra bien el cuerpo, repelentes cutáneos (DEET ≥ 20 %, IR3535, picaridina) y la inspección sistemática tras haber estado en una zona de riesgo. La extracción de una garrapata debe realizarse obligatoriamente con un gancho especial (en perpendicular a la piel, nunca con vaselina ni alcohol). Cualquier eritema migratorio (mácula roja que se extiende en círculo) requiere una consulta médica inmediata, ya que es un signo de la enfermedad de Lyme que exige un tratamiento antibiótico precoz.
El mosquito tigre (Aedes albopictus, vector del dengue, el chikungunya y el zika) está presente actualmente en la mayoría de los departamentos franceses. La lucha se basa en la prevención de los focos larvarios (agua estancada) y la protección individual (repelentes cutáneos, ropa impregnada, mosquiteras). Los repelentes naturales a base de aceites esenciales (citronela, eucalipto limón) ofrecen entre 1 y 3 horas de protección, lo cual es insuficiente en zonas de alto riesgo, donde son preferibles los repelentes homologados (DEET, picaridina). Los sprays antiparasitarios para tejidos protegen la ropa durante varias semanas.
Las mascotas (perros y gatos) son vectores privilegiados para la introducción de pulgas, garrapatas y ácaros en el hogar; su tratamiento antiparasitario regular es imprescindible para combatir las infestaciones domésticas. Las pipetas spot-on (fipronil, selamectina, imidacloprid), los comprimidos orales de acción rápida (nitenpiram —mata las pulgas adultas del animal en 30 minutos) y los collares impregnados (deltametrina, flumetrina) constituyen el arsenal antiparasitario veterinario. El tratamiento mensual sistemático de los animales (incluso en ausencia de signos clínicos) es la estrategia más eficaz para prevenir la infestación del hogar. Una infestación establecida en el hogar requiere tratar simultáneamente a todos los animales de la casa Y el entorno (aerosoles, aspiración sistemática). Los productos para el bienestar intestinal de los animales (Vetosan) complementan a los antiparasitarios externos al tratar los gusanos intestinales, que a menudo se transmiten durante las infestaciones por ectoparásitos. La sarna humana (Sarcoptes scabiei), aunque difiere de las infestaciones parasitarias en animales, sigue los mismos principios de tratamiento simultáneo de las personas expuestas y del entorno.