¿Qué es la sarna y cómo se transmite?
La sarna humana es una parasitosis cutánea contagiosa provocada por un ácaro microscópico, el Sarcoptes scabiei var. hominis. La hembra adulta (de aproximadamente 0,4 mm) excava túneles (surcos escabiosos) en la capa córnea de la epidermis, donde deposita sus huevos y sus excrementos. Son principalmente los antígenos del parásito los que desencadenan la reacción alérgica responsable del intenso picor.
La transmisión se produce principalmente por contacto prolongado piel con piel (>15 a 20 minutos):
- Contacto familiar estrecho: compartir la cama, cuidados diarios.
- Vida en colectividades: residencias de ancianos, internados, centros de acogida, prisiones, cuarteles, alojamientos precarios.
- Relaciones sexuales: la sarna se clasifica ahora entre las infecciones de transmisión sexual según la OMS.
- Contacto indirecto a través de ropa, ropa de cama, toallas o peluches utilizados recientemente por una persona infestada (papel más secundario, salvo en la sarna hiperqueratósica).
El periodo de incubación es largo en la primera infestación: de 3 a 6 semanas antes de que aparezca el picor. En caso de reinfestación en una persona ya sensibilizada, los síntomas pueden aparecer en tan solo 1 a 3 días. La sarna no es sinónimo de falta de higiene: afecta a todos los entornos sociales y a todas las edades. Véase también «ácaros» para una visión más amplia de las afecciones relacionadas con los ácaros.
¿Cuáles son los síntomas de la sarna?
Los signos clínicos característicos:
- Picor intenso y generalizado, que se agrava por la noche (signo muy revelador).
- Conocimiento de casos similares en el entorno (hogar, colegio, comunidad, pareja): argumento diagnóstico fundamental.
- Surcos escabiosos: finas líneas blancas o grisáceas de unos milímetros a 1-2 cm, a veces terminadas en una pequeña vesícula perlada («perla» de la sarna).
- Vesículas y pústulas entre los dedos.
- Nódulos de sarna en los órganos genitales masculinos (escroto, pene) y en las axilas: muy sugerentes, a veces persistentes tras la erradicación.
- Lesiones difusas por rascado (excoriaciones, costras) que pueden ocultar los surcos iniciales.
- Frecuente eczematización secundaria.
Localizaciones preferentes:
- Espacios interdigitales de las manos, cara anterior de las muñecas, cara interna de los brazos y de los codos.
- Pliegues axilares y submamarios.
- Región periumbilical, cintura, glúteos.
- La cara interna de los muslos, los órganos genitales externos (en el hombre) y las areolas mamarias (en la mujer).
- La cara interna de los tobillos y el borde externo de los pies.
- La cara y el cuero cabelludo no se ven afectados en los adultos (pero sí en los lactantes y las personas de edad muy avanzada —formas atípicas que hay que conocer—).
¿Cómo se diagnostica la sarna?
El diagnóstico es principalmente clínico:
- Entrevista (historial de casos similares en el hogar, prurito nocturno, contexto de promiscuidad).
- Examen dermatológico minucioso de las localizaciones típicas.
- Dermatoscopia cutánea: signos del «delta wing» (o «parapente») y de la estructura en Y en el extremo de los surcos escabiosos —examen rápido, indoloro, sensible y específico en manos expertas—.
- Parasitología cutánea mediante raspado y examen al microscopio (detección del ácaro, los huevos o los excrementos): confirmación diagnóstica, con una sensibilidad variable según el operador.
- Diagnóstico diferencial: eccema atópico, dermatitis irritativa, urticaria, dermatitis herpetiforme, prurito senil, picaduras de insectos, prurito del anciano, pediculosis y, en ocasiones, linfoma cutáneo. La piel sensible a los tratamientos agresivos puede complicar la sintomatología.
- En la forma clásica no es necesario realizar ningún análisis biológico de rutina.
¿Qué opciones de tratamiento existen para la sarna?
El tratamiento se basa en escabicidas con receta médica, que deben aplicarse siguiendo unas instrucciones precisas (recomendaciones del HCSP):
- Tópicos:
- Permetrina al 5 % en crema (Topiscab): una aplicación en capa uniforme por todo el cuerpo (excepto la cara y el cuero cabelludo en adultos; incluyendo la cara y el cuero cabelludo en lactantes y personas de edad muy avanzada). Tiempo de exposición: de 8 a 14 horas (a menudo toda la noche). Se debe repetir sistemáticamente entre el día 7 y el día 14. Tratamiento de primera línea. Precauciones en lactantes menores de 2 meses (bajo consejo especializado), mujeres embarazadas y en periodo de lactancia (uso posible según las recomendaciones actualizadas).
- Benzoato de bencilo al 10 % ± sulfiram (Ascabiol): 2 aplicaciones con un intervalo de 24 horas (con aclarado entre ellas), que deben repetirse entre el día 7 y el día 14. Sensación de ardor transitoria frecuente. Precauciones en niños menores de 2 años, mujeres embarazadas (a partir del primer trimestre según los protocolos) y mujeres en periodo de lactancia (suspensión transitoria de la lactancia).
- Vía oral:
- Ivermectina (Stromectol): 200 µg/kg en una sola toma en ayunas, a repetir a los 14 días. Útil cuando los tratamientos tópicos son difíciles de aplicar (colectividades, personas dependientes, tratamiento masivo). Debe evitarse en niños de menos de 15 kg, en mujeres embarazadas (salvo en situaciones particulares evaluadas por el médico) y en mujeres en periodo de lactancia (suspensión de la lactancia 24 horas después de la toma).
- Tratamiento simultáneo de todos los contactos cercanos, incluso asintomáticos: imprescindible para evitar el «ciclo de reinfestaciones» («ping-pong de la sarna»). Afecta a: cónyuge, hijos que vivan en el domicilio, parejas sexuales recientes y cuidadores con contacto prolongado.
- Antihistamínicos para el prurito (por regla general, anti-H1 de segunda generación).
- Corticoides tópicos con receta médica, tras la erradicación confirmada del parásito, en caso de eczematización persistente.
- Antibióticos con receta médica en caso de sobreinfección bacteriana (impétigo secundario frecuente en niños y en caso de rascado intenso). Antisepsia según sea necesario con un producto suave como la clorhexidina acuosa.
- Tratamientos emolientes para restaurar la barrera cutánea tras la erradicación.
¿Cómo prevenir la transmisión de la sarna?
Es imprescindible adoptar varias medidas, paralelamente al tratamiento farmacológico:
- Limitar los contactos cutáneos directos prolongados hasta 3 días después del inicio de un tratamiento eficaz.
- Tratar simultáneamente a todas las personas que hayan estado en contacto con el paciente (incluso si no presentan síntomas).
- Desinfectar la ropa y el entorno el mismo día del tratamiento:
- Lavar en la lavadora, a una temperatura mínima de 60 °C, toda la ropa que se haya llevado puesta en los últimos tres días, así como las toallas y la ropa de cama; secar con aire caliente siempre que sea posible.
- Para los textiles que no se puedan lavar a 60 °C (abrigos, almohadas de plumas, peluches, zapatos, fundas de sofá): utilizar aerosoles acaricidas del tipo A-Par o Sprégal durante 12 a 24 horas en un local cerrado, y después ventilar; o introducirlos en una bolsa de plástico cerrada durante un mínimo de 7 días a temperatura ambiente (los ácaros y los huevos no sobreviven fuera de la piel humana más allá de unos pocos días).
- Aspirar alfombras, sofás, sillones y colchones, y desechar la bolsa de la aspiradora.
- Exclusión del centro escolar o de la comunidad durante un máximo de 3 días tras un tratamiento eficaz (recomendaciones del HCSP).
- Informar al médico de cabecera y al médico de trabajo si es necesario (sarna en un entorno colectivo).
- Apoyo e información al entorno para reducir el estigma y fomentar una gestión colectiva.
¿Qué complicaciones puede tener la sarna?
Las complicaciones más frecuentes son:
- Sobreinfección bacteriana: impétigo, ectima, abscesos (lesiones por rascado colonizadas por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes). Riesgo de glomerulonefritis postestreptocócica en niños.
- Eczematización secundaria difusa, que en ocasiones puede prolongarse varias semanas.
- Prurito postratamiento: picor que puede persistir entre 2 y 4 semanas tras la erradicación del parásito; se trata de una reacción inmunoalérgica a los antígenos residuales, no de un fracaso del tratamiento.
- Nódulos escabiosos persistentes en los genitales, las axilas y los pliegues: pueden durar varios meses a pesar de la erradicación, sin que ello signifique una infestación activa.
- Sarna hiperqueratósica (noruega o crustosa): forma grave atípica en personas inmunodeprimidas (VIH avanzado, enfermedades hematológicas, tratamiento con corticoides, quimioterapia, desnutrición) y personas de edad muy avanzada. Placas gruesas, costrosas, eritrosquamosas, sin picor marcado, con millones de ácaros — **altamente contagiosa**, lo que justifica medidas de aislamiento reforzadas y un tratamiento combinado (ivermectina repetida + tratamientos tópicos) coordinado en el ámbito hospitalario o por un dermatólogo.
- Repercusiones psicológicas: vergüenza, ansiedad, trastornos del sueño y aislamiento social, en ocasiones muy marcados.
¿Se puede contraer la sarna de una mascota?
Sí, pero de forma transitoria. La sarna animal (en particular *Sarcoptes scabiei* var. canis del perro) puede provocar en el ser humano una dermatitis papulopruriginosa temporal, generalmente benigna:
- Los ácaros de origen animal no se reproducen de forma duradera en la piel humana.
- Las lesiones desaparecen espontáneamente en unas semanas tras apartar al animal (y tras su tratamiento veterinario).
- Por regla general, no es necesario utilizar un escabicida para humanos; se recomienda un tratamiento sintomático (antihistamínicos y corticoides tópicos de corta duración si es necesario).
- El animal infestado debe ser atendido por un veterinario (tratamiento específico).
Hay que diferenciarla de la sarna humana verdadera, que se reproduce indefinidamente en la piel humana y requiere un tratamiento escabicida farmacológico.
¿Cuánto dura el tratamiento de la sarna?
La duración depende del protocolo elegido:
- Permetrina al 5 %: 1 aplicación inicial (de 8 a 14 horas) + 1 aplicación entre el día 7 y el día 14.
- Benzoato de bencilo al 10 %: 2 aplicaciones iniciales con un intervalo de 24 horas + repetición completa entre el día 7 y el día 14.
- Ivermectina oral: 1 dosis inicial + 1 dosis a los 14 días.
- El **esquema de repetición entre el día 7 y el día 14 es esencial**: su objetivo es eliminar los ácaros nacidos de los huevos que han eclosionado tras la primera aplicación (los escabicidas no siempre actúan sobre todos los huevos).
- Seguimiento clínico a las 4 semanas: la persistencia de un prurito aislado sin nuevas lesiones no es un signo de fracaso (prurito postratamiento).
¿Puede reaparecer la sarna tras un tratamiento?
Sí, la recidiva es posible en varias situaciones:
- Tratamiento aplicado de forma insuficiente (zona olvidada, duración de la aplicación reducida, incumplimiento del periodo de 7 a 14 días).
- Contactos no tratados simultáneamente («ping-pong escabioso» dentro del hogar o de la pareja).
- Desinfección ambiental incompleta (ropa, ropa de cama, textiles, juguetes).
- Reexposición a una fuente no erradicada (entorno colectivo, pareja sexual no tratada).
- Sarna hiperqueratósica no identificada en un miembro del hogar.
En caso de sospecha de recidiva o de fracaso del tratamiento, no repetir el tratamiento a ciegas: volver a analizar la situación, comprobar las modalidades de aplicación, identificar a los contactos no tratados y revisar la descontaminación ambiental. Una consulta médica permite confirmar la situación y realizar los ajustes necesarios.
¿Qué medidas específicas se deben adoptar en los centros sanitarios?
En las colectividades (residencias de ancianos, hospitales, centros de acogida, internados, prisiones), son indispensables medidas coordinadas:
- Notificación interna al médico coordinador, al responsable de higiene o a la unidad regional de Santé publique France en caso de brotes.
- Plan de tratamiento colectivo: todos los residentes o pacientes de la unidad afectada, más el personal sanitario en contacto con ellos y los visitantes habituales, en un mismo día si es posible («Día 0 común»).
- Renovación del tratamiento en el día 7 y el día 14 para todo el centro.
- Descontaminación simultánea de la ropa de cama y del entorno.
- Uso de batas protectoras y guantes de manga larga por parte del personal sanitario hasta 3 días después del tratamiento.
- Aislamiento de los contactos de los casos de sarna hiperceratósica (millones de ácaros, alta contagiosidad).
- Información al personal, a los residentes y a las familias para reducir el estigma.
- Seguimiento epidemiológico durante varias semanas (aparición de nuevos casos tardíos relacionados con un periodo de incubación prolongado).
A los niños en el entorno escolar se les aplica una exclusión de 3 días tras el tratamiento (HCSP); los niños y los lactantes requieren una atención especial (formas atípicas con afectación de la cara y el cuero cabelludo).
¿Cómo gestionar el estrés y las molestias causadas por la sarna?
Más allá del parásito, la sarna tiene unas repercusiones que a menudo se subestiman:
- Vergüenza, sensación injustificada de suciedad, aislamiento social a veces marcado.
- Trastornos del sueño relacionados con el prurito nocturno.
- Ansiedad por el contagio a las personas del entorno, especialmente a los niños.
- Carga mental que supone el protocolo de desinfección (ropa, textiles, entorno).
Algunas pautas útiles:
- Antihistamínicos anti-H1 para calmar el picor y facilitar el sueño (especialmente en la segunda mitad del día en el caso de los fármacos sedantes, siguiendo el consejo del farmacéutico).
- Cuidados emolientes diarios para restaurar la barrera cutánea tras la erradicación.
- Uñas cortas para limitar las lesiones por rascado y la sobreinfección.
- Ropa holgada de fibras naturales y un ambiente fresco por la noche (el calor agrava el prurito).
- Informar al entorno con palabras sencillas: la sarna no es una cuestión de higiene, afecta a todos los entornos y el tratamiento está bien establecido.
- Véase también «piojos» para otra parasitosis externa frecuente en entornos colectivos; los principios de descontaminación familiar comparten algunos aspectos.
- Apoyo psicológico en caso de repercusiones importantes, especialmente en niños y personas que viven solas.