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Cómo tratar el impétigo: tratamiento con antibióticos e higiene rigurosa

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¿Qué es el impétigo y cómo se reconoce?

El impétigo es una infección cutánea superficial, muy contagiosa, causada por bacterias piógenas: *Staphylococcus aureus* en la gran mayoría de los casos en Francia y, con menor frecuencia, *Streptococcus pyogenes* (estreptococo β-hemolítico del grupo A), solo o en combinación. Se trata de la primera infección cutánea bacteriana que padecenlos niños, especialmente entre los 2 y los 5 años, aunque también puede afectar a los adultos.

Los signos típicos:

  • Lesiones que suelen aparecer alrededor de los orificios (boca, fosas nasales, orejas) o en zonas con pequeñas lesiones cutáneas.
  • Máculas eritematosas que evolucionan hacia vesículas o pústulas superficiales.
  • Las vesículas se rompen rápidamente, dejando un exudado claro que se seca formando las características costras melicericas (de color miel).
  • Picor moderado, a veces dolor a la presión.
  • Sin fiebre ni alteración del estado general en las formas simples.
  • Posibles adenopatías satélites.

En piel atópica preexistente (eczema), se habla deimpetiginización: sobreinfección bacteriana de una dermatosis preexistente.

¿Cómo se transmite el impétigo?

El impétigo se transmite principalmente por:

  • Contacto directo con las lesiones cutáneas o las secreciones de una persona infectada.
  • Contacto indirecto a través de objetos contaminados: toallas, manoplas, sábanas, ropa, juguetes, cepillos para el pelo, accesorios deportivos.
  • Autoinoculación al rascarse: extensión de las lesiones a otras zonas del cuerpo de la misma persona.
  • El periodo de incubación suele ser de 1 a 3 días tras el contagio (hasta 10 días).
  • El portador asintomático nasal de *Staphylococcus aureus* (en el 20-30 % de la población general) constituye un reservorio que hay que tener en cuenta para explicar las recidivas.

Los centros de atención infantil (guarderías, escuelas infantiles, centros de ocio) y los hogares con muchos miembros son focos de propagación privilegiados.

¿Qué tratamientos existen para el impétigo?

El tratamiento se basa en una antibioterapia adaptada a la gravedad, con receta médica, y en cuidados locales rigurosos (recomendaciones de la HAS de 2021):

  • Formas localizadas (pocas lesiones, superficie limitada):
    • Antibióticos locales con receta médica: pomada de mupirocina (Mupiderm) o ácido fusídico en crema o pomada (Fucidine), de 2 a 3 aplicaciones al día durante 5 días.
    • Cuidados locales: ablandamiento de las costras con agua y jabón suave, retirada delicada y secado con toques suaves.
    • Antiséptico complementario (clorhexidina acuosa), si procede, como parte del tratamiento general.
  • Formas extensas, ampollosas, multifocales, con signos generales o en pacientes de riesgo:
    • Antibióticos orales con receta médica: pristinamicina, amoxicilina + ácido clavulánico, o macrólidos (claritromicina, josamicina) en caso de alergia a las penicilinas. Duración habitual: 7 días.
    • Tratamientos locales asociados.
  • Cuidados asociados a todas las formas:
    • Higiene diaria con agua y jabón suave o syndet.
    • Uñas cortas (limita la autoinoculación).
    • Lavado frecuente de manos, especialmente tras el contacto con las lesiones.
    • Vendaje de las lesiones accesibles para limitar la propagación.
  • Descolonización nasal con pomada nasal de mupirocina (Bactroban): a valorar en caso de recidivas, tras detectar la presencia de *Staphylococcus aureus* en la nariz. El tratamiento también puede aplicarse a los miembros del hogar.

Se debe evitar: la aplicación de corticoides tópicos (empeora la afección), de grasas oclusivas sobre las costras (retrasan el secado) y de antibióticos tópicos en automedicación o fuera de las recomendaciones (riesgo de resistencias).

¿Cómo prevenir el impétigo?

La prevención se basa en unos principios sencillos y eficaces:

  • Lavarse las manos regularmente con agua y jabón, especialmente tras el contacto con una persona infectada o después de sonarse la nariz.
  • Uñas cortas y limpias.
  • Desinfección inmediata de cualquier pequeña herida cutánea (erosión, picadura, corte).
  • No compartir objetos personales: toalla, manopla, toalla de baño, cepillo de pelo, gorro.
  • Mantener una buena hidratación de la piel para preservar su función de barrera (especialmente en niños con predisposición atópica).
  • Cubrir las heridas abiertas durante la cicatrización.
  • Lavar la ropa de las personas infectadas a una temperatura mínima de 60 °C, a ser posible por separado.
  • Desinfección de las superficies y los objetos que se tocan con frecuencia si hay algún caso en el hogar.
  • Tratamiento de cualquier portador nasal crónico en caso de recidivas familiares.

¿Puede reaparecer el impétigo?

Sí, las recidivas del impétigo son posibles, especialmente en:

  • Las personas portadoras crónicas de *Staphylococcus aureus* en la zona nasal, perineal o axilar (focos de infección).
  • Niños que viven en entornos colectivos.
  • Las personas que viven en condiciones de hacinamiento o en las que es difícil mantener una buena higiene.
  • Los pacientes con dermatosis subyacentes (eczema, sarna, varicela), que constituyen otras tantas vías de entrada.
  • Las personas inmunodeprimidas o con diabetes mal controlada.

En caso de recidivas frecuentes, el médico puede proponer una prueba de portador nasal (frotis), un tratamiento de descolonización con pomada nasal de mupirocina y, en su caso, un tratamiento coordinado de los demás miembros del hogar que sean portadores.

¿En qué se diferencian el impétigo ampolloso y el no ampolloso?

Se describen dos formas clínicas principales:

  • Impétigo no ampolloso (crostoso): la forma más frecuente (entre el 70 % y el 80 % de los casos). Vesículas y pústulas superficiales que evolucionan rápidamente hacia costras melicerosas. Localización preferente en torno a los orificios corporales. Causado principalmente por *Staphylococcus aureus* (a veces asociado a *Streptococcus pyogenes*).
  • Impétigo ampolloso: forma particular relacionada con cepas de *Staphylococcus aureus* productoras de toxinas exfoliativas (ETA, ETB). Las vesículas evolucionan hacia grandes ampollas flácidas que contienen un líquido amarillento y posteriormente purulento; son frágiles y dejan erosiones de fondo rojo con un reborde epidérmico. Localización preferente en el tronco, las nalgas y el perineo. Más frecuente en recién nacidos y lactantes.
  • Ectima: forma excavante del impétigo (lesiones ulceradas profundas, cubiertas por una costra más gruesa), evolución a lo largo de semanas, posibles cicatrices. Más frecuente en adultos debilitados (inmunodeprimidos, diabéticos, en condiciones precarias).

Una forma grave que hay que reconocer en los lactantes: el síndrome estafilocócico de la piel escaldada (SSSS), debido a la difusión sistémica de toxinas exfoliativas. Desprendimiento epidérmico generalizado, fiebre, irritabilidad y deshidratación. **Urgencia pediátrica hospitalaria** en niños menores de 5 años.

¿Cuáles son los factores de riesgo del impétigo?

Hay varios factores que aumentan el riesgo:

  • Edad: niños de 2 a 5 años, periodo de socialización en colectividades.
  • Clima cálido y húmedo, verano, sudoración excesiva.
  • Promiscuidad (hogares numerosos, colegios, guarderías, centros de ocio, campamentos).
  • Pequeñas lesiones cutáneas: picaduras de insectos, rasguños, cortes, heridas por rascarse.
  • Dermatosis preexistentes: eccema atópico, sarna, pediculosis, varicela, dermatitis irritativa — factor de riesgo de impetigo.
  • Higiene irregular, acceso limitado al agua.
  • Portador crónico de *S. aureus* (nasal, axilar, perineal).
  • Inmunodepresión, diabetes mal controlada.
  • Práctica de deportes de contacto (lucha, judo, rugby) con uso compartido de equipamiento.

¿Se puede ir al colegio o al trabajo con impétigo?

El impétigo es una infección contagiosa sujeta a normasde exclusión en Francia:

  • Exclusión obligatoria de la guardería, el colegio o cualquier centro colectivo durante al menos 72 horas tras el inicio de un tratamiento antibiótico eficaz (recomendaciones del Consejo Superior de Higiene Pública de Francia).
  • Si las lesiones son pocas y localizadas, algunas instituciones aceptan el regreso siempre que las lesiones estén vendadas de forma oclusiva y no sean accesibles.
  • El médico puede expedir un certificado de no contagio cuando se levante la exclusión.
  • En el domicilio: evitar el contacto cercano con los demás miembros del hogar, especialmente con los lactantes y las personas inmunodeprimidas.
  • Lavarse las manos con frecuencia, llevar las uñas cortas y no compartir ropa ni objetos personales.

En el caso de los bebés y los lactantes: vigilancia atenta y consulta inmediata en caso de fiebre, extensión rápida de las lesiones o alteración del estado general.

¿Cómo se diagnostica el impétigo?

El diagnóstico es esencialmente clínico:

  • Examen visual de las lesiones características (vesículas y pústulas, costras melicerales, ampollas).
  • Historia clínica: edad, contexto (entorno colectivo, foco de contagio, predisposición atópica, heridas preexistentes).
  • Muestra bacteriológica con antibiograma: no sistemática, indicada en caso de fracaso terapéutico, recidiva, forma grave o atípica, o ante sospecha de SARM (estafilococo resistente a la meticilina).
  • Normalmente no es necesario realizar un análisis de sangre en las formas simples; se solicitará en caso de signos generales o de sospecha de complicaciones.
  • Detección de portadores nasales en caso de recidivas.
  • Diagnóstico diferencial: herpes cutáneo (vesículas agrupadas), herpes zóster (afectación de un dermatoma), quemadura superficial, dermatitis seborreica del lactante, sarna impetiginizada, varicela sobreinfectada.

¿Qué complicaciones puede presentar el impétigo?

Aunque la mayoría de los casos de impétigo evolucionan favorablemente con un tratamiento adecuado, pueden producirse varias complicaciones:

  • Celulitis (dermohipodermitis bacteriana): extensión de la infección en profundidad, placa roja y caliente de gran extensión, fiebre — consulta inmediata.
  • Linfangitis: raya roja ascendente desde la lesión, a veces con adenopatía satélite.
  • Bacteriemia/septicemia: diseminación bacteriana, poco frecuente pero grave, sobre todo en personas inmunodeprimidas y lactantes.
  • Glomerulonefritis aguda postestreptocócica: complicación tardía (de 2 a 3 semanas tras el episodio infeccioso por *Streptococcus pyogenes*) con edemas, hematuria macroscópica e hipertensión arterial. Se recomienda el control urinario en el niño, especialmente en caso de forma extensa o multifocal.
  • Síndrome estafilocócico de la piel escaldada (SSSS): urgencia pediátrica en lactantes y niños pequeños — desprendimiento epidérmico generalizado, fiebre, hospitalización.
  • Shock tóxico estafilocócico: excepcional, urgencia vital.
  • Recidivas en caso de portador crónico o de factores predisponentes no corregidos.
  • Véase también «heridas infectadas» para conocer los principios generales de cuidado y «picor» para obtener consejos útiles para evitar rascarse durante la fase de curación.

Cualquier empeoramiento rápido, fiebre, malestar o signo sistémico justifica una consulta médica inmediata. También se recomienda una consulta rápida en el caso de lactantes, mujeres embarazadas, personas inmunodeprimidas o diabéticas.