La piel sensible reacciona con facilidad y de forma más intensa de lo normal ante estímulos externos (cosméticos, cambios de temperatura, sol, frío, viento) e internos (estrés, alimentación, cambios hormonales). Se manifiesta mediante enrojecimiento, tirantez, hormigueo, sensación de ardor o malestar crónico. Los mecanismos son diversos:
Las pieles sensibles representan aproximadamente el 50 % de la población femenina y el 30 % de la masculina.La almendra dulce (Prunus amygdalus, 70 % de ácido oleico, ácido linoleico) es el emoliente vegetal de referencia: nutre y calma sin riesgo de alergias.
Los aceites vegetales emolientes son especialmente adecuados para las pieles sensibles: nutren la barrera cutánea sin fragancias ni conservantes irritantes. El aceite de almendra dulce se utiliza en el cuidado corporal, como desmaquillante y en masajes para bebés y pieles sensibles. La «cold cream» (agua + ceras + aceites vegetales o minerales) es una fórmula protectora oclusiva de gran suavidad: protege la barrera cutánea mediante una película suave que detiene la pérdida insensible de agua, sin ingredientes irritantes. La crema nutritiva con cold cream para bebés es la fórmula más suave que existe; también es adecuada para adultos cuya piel sensible necesite protección mecánica ante la exposición al frío y al viento.
Las irritaciones cutáneas en pieles sensibles se tratan con cuidados reparadores intensivos. La Crema Dalibour (óxido de zinc + sulfato de cobre) es un antiséptico y astringente de referencia para pequeñas irritaciones leves; su zinc ejerce una suave acción antiinflamatoria y cicatrizante. Las cremas reparadoras intensivas (ceramidas + pantenol + agua termal, sin perfume) restauran la barrera cutánea en un plazo de 7 a 14 días. El gel limpiador suave (agua termal + principios activos calmantes, sin tensioactivos agresivos) sustituye al jabón habitual durante la fase de irritación. La cicatrización de las microlesiones se acelera gracias al dexpantenol (provitamina B5) y a la alantoína.
Las pieles sensibles son más vulnerables a los rayos UV: su barrera cutánea debilitada deja pasar más radiación y sus fibras nerviosas hiperactivadas amplifican las reacciones. Es imprescindible una protección solar SPF 50+ con filtros minerales (dióxido de titanio, óxido de zinc); los filtros químicos orgánicos pueden resultar irritantes para las pieles frágiles. Las leches solares de alta protección para bebés y niños (sin perfume, sin alcohol y con una base muy suave) son perfectas para adultos con piel sensible. Los autobronceadores progresivos para pieles claras son una alternativa para evitar la exposición solar directa.
Las pieles sensibles suelen tener una elasticidad cutánea reducida: su déficit de ceramidas y lípidos estructurales hace que las fibras de colágeno y elastina sean más vulnerables a los estiramientos mecánicos. Esta fragilidad puede favorecer la aparición de estrías durante las fases de crecimiento rápido, el embarazo o las variaciones de peso importantes. Los geles y cremas antiestrías a base de caléndula, aceite de almendra dulce y principios activos hidratantes son adecuados para las pieles sensibles: nutren y preservan la elasticidad sin ingredientes irritantes.