El nombre «verbena» designa, en la práctica, a dos plantas muy diferentes, y confundirlas cambia por completo su uso y lo que se espera de ellas.
La Verbena officinalis (verbena officinalis) es la verbena medicinal clásica. Sus hojas tienen un sabor poco pronunciado, casi amargo. Está reconocida por la EMA/HMPC para reforzar las defensas naturales y como analgésico suave. Es la verbena de las farmacopeas europeas —poco utilizada en infusiones por su sabor, pero presente en extractos y tinturas madres—.
La Aloysia citrodora (verbena limón, verbena odorosa) es la verbena que todo el mundo conoce como infusión. Su intenso aroma a limón, sus propiedades digestivas y calmantes, y su agradable sabor la convierten en la verbena de las cocinas y las herboristerías. También es de la que se obtiene el aceite esencial de «verbena exótica»; consulta nuestra página sobre la verbena exótica para conocer sus usos en aromaterapia.
Es la variedad más consumida en Francia —y aquella cuyos usos están mejor documentados en la fitoterapia tradicional—.
La riqueza de la verbena limón en flavonoides, verbascosida y aceites esenciales cítricos (citral, limoneno) le confiere una triple acción: ayuda a la digestión, calma los nervios y tiene ligeras propiedades antioxidantes. Como infusión para tomar por la noche, combina la suavidad de su aroma con la eficacia, un equilibrio poco común entre las plantas medicinales.
Es la indicación más antigua de la verbena —y una de las mejor integradas en la tradición europea—.
El citral y el geraniol presentes en las hojas relajan la musculatura lisa digestiva. Los flavonoides y el ácido clorogénico contribuyen a favorecer la motilidad gástrica. En concreto, la verbena limón es la planta de los «estómagos que rugen tras una buena comida»: carminativa suave, antiespasmódica moderada.
La infusión (A. citrodora, hojas) y el aceite esencial de «verbena exótica» son dos productos con perfiles muy diferentes, aunque el aroma sea similar.
La infusión contiene compuestos hidrosolubles (flavonoides, verbascosida, ácido clorogénico): es suave, no presenta riesgo de fotosensibilización y es apta para todo el mundo. El aceite esencialde A. citrodora contiene aldehídos terpénicos concentrados (citral 30-40 %), es fotosensibilizante, activo y debe manipularse con precisión. Para el cuidado de la piel al sol o en difusión intensiva, el aceite esencial requiere precauciones que la infusión no impone.
La verbena limón en infusión es una de las plantas más seguras; las precauciones se refieren sobre todo a los extractos concentrados y al aceite esencial.