La soja (Glycine max) es una legumbre originaria de Asia, rica en proteínas vegetales completas, isoflavonas y ácidos grasos esenciales. En parafarmacia, se encuentra principalmente en forma de complementos de isoflavonas, proteínas de soja, lecitina y aceite. Sus isoflavonas son fitoestrógenos cuyos efectos son objeto de debate: su uso requiere precaución y, en algunos casos, el consejo médico.
La soja es una legumbre cuyas semillas contienen proteínas, isoflavonas, calcio, magnesio y ácidos grasos. Muy apreciada en las dietas vegetarianas y veganas, se presenta en diversas formas nutricionales y como complementos alimenticios.
La soja es una fuente rica en nutrientes cuyas funciones se basan en su composición.
En parafarmacia, la soja se encuentra en formatos específicos según las necesidades.
Las isoflavonas de soja, o fitoestrógenos, se asocian tradicionalmente al alivio de las molestias de la menopausia, como los sofocos. Sin embargo, su eficacia sigue siendo objeto de debate: la EFSA no ha validado ninguna alegación y la ANSES recomienda precaución en el consumo de isoflavonas.
Debido a su acción hormono-mimética, se desaconseja el consumo de isoflavonas en caso de antecedentes de cáncer hormono-dependiente: es imprescindible consultar con un médico antes de iniciar cualquier tratamiento.
La soja es una de las pocas proteínas vegetales que contiene todos los aminoácidos esenciales, con aproximadamente 36 g de proteínas por cada 100 g de semillas.
Aunque es nutritiva, la soja requiere ciertas precauciones, sobre todo en forma de concentrado de isoflavonas.
La ANSES recomienda moderar la ingesta de isoflavonas, especialmente en niños y mujeres embarazadas. Una reacción alérgica grave (hinchazón de la cara o la garganta, dificultad para respirar) puede indicar un edema de Quincke: se trata de una urgencia, llama al 15 o al 112. Contenido validado por Arnaud, doctor en Farmacia.