¿Qué es el sistema urinario y cuál es su función?
El sistema urinario se encarga de eliminar los residuos y de mantener el equilibrio hidroelectrolítico. Está formado por:
- Riñones: filtran diariamente 180 litros de sangre para producir entre 1,5 y 2 litros de orina
- Ureteres: conducen la orina desde los riñones hasta la vejiga
- Vejiga: órgano de almacenamiento temporal con una capacidad de entre 400 y 500 ml en los adultos
- Uretra: conduce la orina desde la vejiga hacia el exterior
Este sistema también participa en la regulación de la presión arterial, del pH sanguíneo y en la producción de hormonas (eritropoyetina, calcitriol). Su buen estado condiciona el equilibrio general del organismo.
¿Qué afecciones afectan al sistema urinario?
Existen varias patologías que pueden afectar a las vías urinarias:
- Infecciones urinarias: cistitis, uretritis, pielonefritis
- Cálculos renales o vesicales (litiasis)
- Trastornos funcionales: vejiga hiperactiva, incontinencia, retención
- Enfermedades renales: insuficiencia renal aguda o crónica, nefropatías
- Hipertrofia benigna de próstata en el hombre
- Cánceres: de riñón, de vejiga, de próstata y de las vías urinarias
- Malformaciones congénitas o adquiridas
Cualquier dolor urinario, alteración del volumen miccional, hematuria o trastorno persistente requiere consulta médica para determinar su origen. En caso de dolor urinario agudo, es imprescindible acudir al médico lo antes posible.
¿Cuáles son los factores de riesgo de las enfermedades urinarias?
Hay ciertos factores que aumentan especialmente el riesgo de padecer trastornos urinarios:
- Edad avanzada: cambios fisiológicos en la vejiga y los riñones
- Sexo femenino: la uretra corta favorece las infecciones
- Antecedentes familiares de enfermedades renales, poliquistosis o cálculos
- Diabetes: mayor riesgo de infecciones y nefropatía
- Hipertensión arterial no controlada
- Obesidad y síndrome metabólico
- Hidratación insuficiente crónica
- Tabaquismo: factor de riesgo de cáncer de vejiga
- Tratamientos prolongados: AINE, determinados antibióticos, quimioterapias
- Embarazo con cambios anatómicos y hormonales
Identificar estos factores personales permite orientar la prevención de forma específica.
¿Cómo prevenir las infecciones urinarias?
Las infecciones urinarias, especialmente frecuentes en las mujeres, se pueden prevenir con medidas sencillas:
- Hidratación de entre 1,5 y 2 litros de agua sin gas al día
- Orinar con regularidad, sin retener la orina
- Orinar después de las relaciones sexuales para eliminar las bacterias
- Higiene íntima adecuada: jabón suave, limpiarse de delante hacia atrás
- Ropa interior de algodón y prendas holgadas
- Prevención del estreñimiento
- Evitar las duchas vaginales y los sprays perfumados
- Terapia preventiva con arándano rojo estandarizado en proantocianidinas, bajo consejo farmacéutico
En caso de infecciones recurrentes (al menos 4 al año), es imprescindible consultar a un especialista.
¿Cuáles son los síntomas de los cálculos renales y sus tratamientos?
Los cálculos urinarios pueden provocar:
- Cólico nefrítico: dolor lumbar intenso y repentino, que se irradia hacia la parte inferior del abdomen y los órganos genitales
- Náuseas y vómitos asociados
- Hematuria macroscópica o microscópica
- Ardor al orinar en caso de infección asociada
- Agitación característica (imposibilidad de encontrar una posición que alivie el dolor)
El tratamiento depende del tamaño y la localización: analgésicos potentes e hidratación para la eliminación espontánea de los cálculos pequeños; litotripsia extracorpórea por ondas de choque, ureteroscopia o nefrolitotomía para los cálculos de gran tamaño. Prevención mediante hidratación, aporte de magnesio, moderación en el consumo de sal y adaptación de la dieta según el tipo de cálculo identificado.
¿Qué alimentos favorecen la salud urinaria?
Hay varios grupos de alimentos que favorecen el buen funcionamiento del tracto urinario:
- Agua sin gas en cantidad suficiente
- Frutas y verduras ricas en agua: pepino, sandía, melón, calabacín, tomate
- Alimentos ricos en potasio: plátano, espinacas, legumbres, patata
- Fuentes de magnesio: frutos secos, legumbres, cereales integrales
- Citratos naturales (cítricos en cantidades moderadas) que inhiben la cristalización
- Fibra para prevenir el estreñimiento, que provoca presión vesical
- Infusiones drenantes: rabos de cereza, hibisco y ortiga como complemento
A limitar: el exceso de sal, el exceso de proteínas animales, los refrescos, el alcohol, la cafeína en grandes cantidades y los alimentos muy ricos en oxalatos en personas con predisposición a los cálculos.
¿Cómo mantener los riñones sanos?
Hay varios hábitos que preservan la función renal a largo plazo:
- Controlar la presión arterial (objetivo inferior a 140/90 mmHg, o incluso menos según el contexto)
- Controlar la glucemia en caso de diabetes o prediabetes
- Hidratarse regularmente a lo largo del día
- Realizaractividad física regular y adaptada
- Mantener un peso estable
- Limitar el consumo de sal (menos de 5 a 6 g al día, según la OMS)
- Consumo moderado de alcohol y dejar de fumar
- Uso prudente de los AINE (antiinflamatorios no esteroideos) bajo supervisión médica
- Análisis clínicos periódicos: creatinina sérica, microalbuminuria
Según la HAS, la detección precoz de las enfermedades renales crónicas permite ralentizar significativamente su evolución.
¿Qué signos de enfermedad renal deben ser motivo de alerta?
Hay varios síntomas que pueden indicar una afección renal:
- Fatiga persistente e inexplicable
- Edemas en los tobillos, las piernas o la cara
- Disminución del volumen de orina (oliguria) o aumento nocturno (nicturia)
- Orina espumosa (posible proteinuria) o descolorida
- Dificultades respiratorias, falta de aire al realizar esfuerzo
- Picor cutáneo difuso
- Pérdida de apetito, náuseas persistentes
- Hipertensión arterial de nueva aparición o difícil de controlar
- Calambres nocturnos, trastornos del sueño
Estos síntomas justifican una consulta médica inmediata. Según la Seguridad Social, una enfermedad renal crónica puede evolucionar de forma asintomática durante años antes de manifestarse.
¿Qué es la incontinencia urinaria y cuáles son sus tratamientos?
La incontinencia urinaria se refiere a cualquier pérdida involuntaria de orina. Existen varias formas:
- Incontinencia de esfuerzo: pérdida de orina al realizar un esfuerzo (toser, reír, levantar peso)
- Incontinencia de urgencia: necesidad apremiante imposible de posponer
- Incontinencia mixta, que combina ambos mecanismos
- Incontinencia por rebosamiento, relacionada con una retención vesical
El tratamiento depende del tipo y la gravedad: rehabilitación perineal a cargo de un fisioterapeuta o una comadrona, cambios en el estilo de vida, medicamentos anticolinérgicos, productos absorbentes adaptados y, en ocasiones, cirugía (tiras suburetrales). Nuestra sección dedicada ala incontinencia ofrece soluciones adaptadas al día a día. La deshidratación agrava la incontinencia al concentrar la orina: mantén una buena hidratación a pesar de las pérdidas.
¿Cuándo hay que acudir a un especialista en salud urinaria?
Es necesario acudir a una consulta especializada (urólogo, nefrólogo o ginecólogo) en varias situaciones:
- Síntomas urinarios persistentes o recurrentes a pesar de los cuidados básicos
- Hematuria macroscópica o microscópica confirmada
- Infecciones urinarias recurrentes (al menos 4 al año)
- Cálculos recurrentes o necesidad de un estudio metabólico
- Dificultades miccionales persistentes (flujo débil, retención)
- Incontinencia que afecta a la calidad de vida
- Antecedentes familiares de cáncer urológico o de enfermedad renal
- Anomalías en los análisis (aumento de la creatinina sérica, proteinuria)
- Preparación para una intervención quirúrgica urológica
- Seguimiento postoperatorio especializado
En caso de duda, su médico de cabecera le derivará al especialista adecuado. Para favorecer el bienestar urinario en el día a día, su farmacéutico titular también puede recomendarle complementos adecuados según las recomendaciones de las autoridades sanitarias (HAS, ANSM, Inserm).