La sensibilidad dental (hipersensibilidad dentinaria) es un dolor breve pero intenso provocado por estímulos térmicos, químicos o mecánicos. Se produce cuando la dentina —la capa situada debajo del esmalte— queda expuesta y sus túbulos dentinarios (microcanales que conectan la superficie del diente con el nervio) están abiertos. El más mínimo flujo de líquido por estos túbulos (provocado por el calor, el frío, el azúcar o el ácido) estimula las terminaciones nerviosas: se trata de la teoría hidrodinámica de Brännström, el mecanismo mejor documentado. En la tienda encontrarás productosde higiene bucodental y dentífricos especializados. Para el fortalecimiento activo de los dientes sensibles, la página dedicada a «fortalecer los dientes sensibles» completa este enfoque.
El tratamiento depende de la causa subyacente y de la gravedad. Para los casos leves a moderados, las pastas dentífricas desensibilizantes son el primer paso; actúan mediante dos mecanismos: el nitrato de potasio despolariza las fibras nerviosas de la dentina (reduciendo su reactividad), mientras que las sales de estroncio o el fluoruro de sodio se precipitan en los túbulos y los obstruyen mecánicamente. Los resultados se aprecian tras 2 a 4 semanas de uso continuado.
En la consulta dental, el dentista dispone de tratamientos más potentes: barnices fluorados de alta concentración (22 600 ppm), resinas para sellar los túbulos expuestos o ionoforesis con fluoruro para los casos graves. En caso de retracción gingival importante, un injerto gingival (cirugía periodontal) puede cubrir la raíz expuesta y eliminar definitivamente la fuente de sensibilidad; véase la página sobre periodontitis para el tratamiento de los problemas gingivales asociados.
Algunos remedios naturales tienen un efecto real sobre la sensibilidad dental, aunque su eficacia sigue siendo inferior a la de los tratamientos profesionales con flúor. El aceite de clavo (eugenol) es un anestésico local natural whose uso está documentado en odontología desde hace décadas: aplicado sobre la zona sensible con un algodón, proporciona alivio en 2 o 3 minutos, lo que resulta útil mientras se espera una consulta. El gel bucal de aloe vera alivia las encías irritadas y reduce la inflamación pericervical.
El «oil pulling» con aceite de coco (enjuague bucal con aceite durante 10 minutos por la mañana) reduce la carga bacteriana bucal y puede aliviar la inflamación gingival que agrava la sensibilidad. El enjuague con té verde aporta catequinas antiinflamatorias que favorecen la salud de las encías. Estos métodos naturales tienen su lugar como complemento de un protocolo de higiene riguroso, pero no sustituyen a la evaluación dental.
Una sensibilidad moderada que remite rápidamente tras el estímulo y que responde a las pastas dentífricas especializadas en un plazo de 2 a 4 semanas puede tratarse en casa. Sin embargo, hay algunos síntomas que requieren una consulta inmediata: dolor prolongado tras el estímulo (más de 30 segundos), dolor espontáneo sin estímulo identificable, dolor localizado en un solo diente o sensibilidad que empeora a pesar del tratamiento. Estos síntomas pueden indicar una pulpitis (inflamación de la pulpa) que requiere una endodoncia, o una caries profunda que debe tratarse con urgencia.