¿Qué es la pitiriasis versicolor y cuáles son sus síntomas?
La pitiriasis versicolor es una infección cutánea superficial causada por la proliferación de una levadura del género *Malassezia* (en particular, *Malassezia furfur* y *Malassezia globosa*), que normalmente se encuentra en estado comensal en la piel humana. Bajo la influencia de varios factores favorecedores, esta levadura adopta una forma filamentosa patógena y provoca la aparición de manchas en la piel.
Los signos clínicos típicos son:
- Manchas de color variable de una persona a otra, de ahí el término «versicolor»: rosadas, amarillentas, marrón claro en piel pálida; acrómicas (más claras) en piel bronceada u oscura —especialmente visibles en verano tras la exposición al sol, ya que las zonas afectadas no se broncean—.
- Localizaciones preferentes: torso, espalda, hombros, cuello y, en ocasiones, brazos y abdomen. En los adultos, rara vez afecta a la cara (es más frecuente en niños y lactantes).
- Descamación fina y escamosa que se revela al raspar suavemente con una cureta: es el «signo de la viruta » (o signo de Besnier), un elemento clínico característico.
- A menudo se asocia ahiperseborrea.
- Picor moderado o ausente (a menudo poco pronunciado).
¿Cómo se diagnostica la pitiriasis versicolor?
El diagnóstico es esencialmente clínico:
- Examen visual de las lesiones características (distribución, aspecto, color).
- Signo de la viruta positivo (descamación fina al rascar suavemente).
- Lámpara de Wood (UVA filtrados): fluorescencia amarillo-anaranjada típica de las zonas afectadas, útil para la localización y el seguimiento de la curación.
- Examen micológico: toma de escamas para su examen directo al microscopio (detección de filamentos y esporas en forma de «racimo de uvas», característicos) o cultivo. Útil en caso de presentación atípica o de fracaso terapéutico.
El diagnóstico diferencial incluye, en particular, el vitíligo, la pitiriasis alba (eczematide acromiante del niño), la hipocromía idiopática en gotas, la dermatitis seborreica del tronco y la pitiriasis rosada de Gibert.
¿Cuáles son las causas de la pitiriasis versicolor?
Hay varios factores que favorecen la proliferación de la levadura y su transformación en la forma patógena:
- Calor y humedad (clima tropical, verano, ambientes húmedos).
- Sudoración excesiva.
- Aumento de la producción de sebo (piel grasa, adolescencia, edad adulta temprana).
- Factores hormonales: embarazo, anticonceptivos, tratamiento prolongado con corticoides.
- Inmunodepresión (quimioterapia, inmunosupresores, VIH, desnutrición).
- Diabetes mal controlada.
- Hiperhidrosis constitucional.
- Uso de ropa oclusiva y sintética en ambientes cálidos.
- Aplicación de productos grasos oclusivos sobre la piel.
La pitiriasis versicolor no es ni un signo de falta de higiene ni una infección contraída «desde el exterior»: se trata de un desequilibrio de la flora comensal propia de la piel del paciente.
¿Qué tratamientos existen para la pitiriasis versicolor?
El tratamiento se basa en antifúngicos, adaptados a la extensión y a la frecuencia de las recidivas:
- Antifúngicos tópicos de primera línea:
- Ketoconazol al 2 % en gel o champú, utilizado como gel de ducha: aplicar sobre la piel húmeda, dejar actuar entre 5 y 10 minutos y, a continuación, aclarar. Esquema habitual: aplicación una vez al día durante 7 días, a repetir una semana más tarde.
- Sulfuro de selenio en loción (Selsun, Selegel): alternativa eficaz; precauciones en la conjuntiva, puede decolorar los tejidos y el cabello teñido.
- Ciclopiroxolamina, terbinafina y miconazol en cremas: para zonas localizadas.
- Antifúngicos orales con receta médica para las formas extensas, recurrentes o resistentes: fluconazol o itraconazol en un tratamiento breve. Seguimiento médico (control de las interacciones farmacológicas, análisis hepático en función de los principios activos y la duración del tratamiento).
- Tratamiento de mantenimiento para prevenir las recidivas: por ejemplo, aplicación mensual de champú de ketoconazol o gel de ducha corporal, especialmente en la temporada de calor.
- Desinfección de la ropa en contacto directo (ropa de algodón, sábanas, toallas) a 60 °C siempre que sea posible.
La repigmentación de las zonas afectadas es progresiva y lenta: las manchas acromáticas persisten entre varias semanas y varios meses tras la erradicación de la levadura, hasta que la piel circundante se broncee o los melanocitos de las zonas tratadas recuperen su actividad normal. Una exposición solar progresiva y **bien protegida** (SPF 30 a 50) favorece esta repigmentación. Véase «protección solar».
¿Cómo prevenir la pitiriasis versicolor?
Hay varias medidas que limitan las recidivas, especialmente en la temporada de calor:
- Secarse bien la piel, sobre todo en los pliegues y la espalda, después de la ducha, de hacer deporte o de bañarse.
- Dar prioridad a la ropa de fibras naturales (algodón) y holgada, especialmente en ambientes cálidos.
- Cambiarse de ropa rápidamente después de practicar deporte o de sudar mucho.
- Limitar el uso de cremas grasas oclusivas en el tronco y la espalda.
- Aplicar un tratamiento antifúngico de mantenimiento durante la temporada de riesgo en personas propensas a las recidivas.
- Hidratación cutánea no oclusiva.
- Mantener el equilibrio hormonal y glucémico en caso de factores predisponentes.
- Higiene regular sin excesos (la levadura forma parte de la flora normal; la limpieza excesiva no aporta ningún beneficio y puede alterar la barrera cutánea).
¿Se puede eliminar definitivamente la pitiriasis versicolor?
Por lo general, se consigue la erradicación puntual con antifúngicos, pero las recidivas son frecuentes (entre el 40 % y el 60 % de las personas tratadas), ya que los factores favorecedores persisten y la levadura forma parte de la flora comensal. Por lo tanto, no se garantiza una «curación definitiva». La estrategia eficaz combina:
- Un tratamiento curativo en cada brote.
- Un tratamiento preventivo de mantenimiento en personas con recidivas frecuentes (ketoconazol tópico, esquemas mensuales).
- Prestar atención a los factores que favorecen la aparición (clima, sudoración, ropa, estado hormonal).
Un seguimiento regular con un médico o un dermatólogo permite ajustar la estrategia en función del perfil de cada paciente.
¿Cuál es la frecuencia de la pitiriasis versicolor?
La pitiriasis versicolor es una dermatosis superficial muy frecuente:
- Más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes (elevada producción sebácea).
- Distribución mundial, con una prevalencia claramente mayor en climas tropicales y cálidos.
- Afecta por igual a hombres y mujeres.
- Mayor frecuencia en deportistas, en el posparto, en pacientes sometidos a tratamiento prolongado con corticoides y en personas inmunodeprimidas.
¿Es contagiosa la pitiriasis versicolor?
No, la pitiriasis versicolor no se considera contagiosa en el sentido clásico. La levadura responsable (*Malassezia*) forma parte de la flora normal de la piel humana y está presente en todas las personas. La enfermedad es consecuencia de un desequilibrio propio de cada individuo (factores hormonales, sudoración, inmunitarios y ambientales) que favorece la proliferación de esta levadura y su transformación en una forma patógena. Compartir la ropa tampoco se considera una vía significativa de transmisión entre personas, a diferencia de la tiña o las dermatofitis.
¿Deja la pitiriasis versicolor marcas duraderas?
Los cambios en la pigmentación constituyen el principal problema estético:
- En la piel bronceada, las zonas afectadas aparecen como manchas blancas (acrómicas).
- En la piel pálida, las manchas pueden permanecer ligeramente marrones o rosadas durante varias semanas.
- La repigmentación completa tarda entre unas semanas y varios meses, dependiendo de la exposición solar (progresiva y protegida) y de la reactivación de los melanocitos.
- La pitiriasis versicolor no provoca cicatrices ni daños permanentes en la piel cuando se trata correctamente.
El uso de productos ricos en principios activos para la pigmentación puede consultarse con el médico según el caso, pero la paciencia y la fotoprotección suelen ser los mejores aliados de la repigmentación.
¿Cómo se distingue la pitiriasis versicolor del vitíligo?
Esta distinción es fundamental, ya que ambas afecciones no tienen nada en común ni en sus mecanismos ni en su tratamiento:
- Pitiriasis versicolor: manchas acromáticas o hipercrómicas con **descamación fina** (signo de la viruta), distribución en el tronco y la espalda, fluorescencia amarillo-anaranjada bajo la lámpara de Wood, examen micológico positivo. Reversible con tratamiento antifúngico.
- Vitíligo: manchas blancas **completamente despigmentadas** (pérdida de melanocitos), ausencia de descamación, distribución a menudo simétrica (cara, dorso de las manos, alrededor de los orificios), fluorescencia blanco-tiza con la lámpara de Wood, examen micológico negativo. Enfermedad autoinmune crónica que requiere un tratamiento específico.
La exploración dermatológica y el examen micológico permiten un diagnóstico preciso. En caso de duda, no dudes en consultar a un dermatólogo.
¿Existen tratamientos naturales contra la pitiriasis versicolor?
Se mencionan varios enfoques, pero el tratamiento antimicótico médico sigue siendo la referencia:
- Aceite esencialde árbol del té (tea tree): propiedades antifúngicas estudiadas in vitro. Se puede utilizar como complemento, siempre diluido al 1 % como máximo en un aceite vegetal portador; realizar una prueba en el pliegue del codo entre 24 y 48 horas. Precauciones habituales: embarazo, lactancia, niños menores de 7 años, posible sensibilización.
- Vinagre de sidra diluido (nunca puro) en compresas puntuales: tradición cosmética, datos clínicos limitados sobre la pitiriasis versicolor. Evitar su uso en piel lesionada o muy sensible.
- Gel de aloe vera: efecto calmante como complemento, sin acción antifúngica real.
- Lavado regular de la ropa a 60 °C como complemento del tratamiento.
Estos métodos no sustituyen a los antifúngicos tópicos validados (ketoconazol, sulfuro de selenio), que siguen siendo las soluciones más rápidas y fiables. El asesoramiento médico permite orientar la estrategia en función de la extensión y la frecuencia de las recidivas.