El aceite esencial de árbol de té, también conocido como tea tree o melaleuca, se extrae de las hojas de la Melaleuca alternifolia, un arbusto originario de Australia. Utilizado tradicionalmente por los aborígenes para desinfectar heridas, hoy en día es uno de los aceites esenciales mejor documentados por sus propiedades antibacterianas, antifúngicas y desinfectantes, lo que lo convierte en una alternativa natural muy citada frente a los desinfectantes clásicos para un uso cutáneo puntual.
Rico en terpineno-4-ol, su compuesto principal y activo de referencia, el árbol del té ejerce una acción antibacteriana de amplio espectro y una reconocida actividad antifúngica contra varios hongos cutáneos comunes. Esta doble acción explica su uso tradicional en heridas superficiales infectadas, como complemento y no como sustituto de los cuidados antisépticos habituales.
Diluido al 1-5 % en un aceite vegetal o un gel neutro, el aceite esencial de árbol del té se aplica tradicionalmente de forma local sobre los granosde acné incipientes para limitar la proliferación bacteriana que provoca la inflamación. Nunca debe aplicarse puro sobre piel lesionada o muy inflamada, ya que se corre el riesgo de irritar aún más la zona ya debilitada.
El árbol del té se utiliza tradicionalmente en aplicación local diluida como complemento del tratamiento de una micosis en los pies, junto con un tratamiento antifúngico recetado y no como sustituto del mismo, especialmente cuando la micosis ha sido confirmada por un profesional.
Diluido en una base de champú neutro, el aceite esencial de árbol de té se utiliza tradicionalmente por su acción purificante en el cuero cabelludo, especialmente en casos de caspa asociada a un exceso de sebo o a una proliferación fúngica local, como complemento de un champú adecuado y no como solución aislada.
El árbol del té siempre debe diluirse antes de su aplicación cutánea y nunca debe utilizarse puro sobre las mucosas. La oxidación del aceite tras un contacto prolongado con el aire aumenta su potencial alergénico: mantén el frasco bien cerrado, protegido de la luz, y no utilices un aceite que lleve abierto más de 6 a 12 meses. En ocasiones también se recomienda para la pitiriasis versicolor, siempre como complemento de un tratamiento adecuado y nunca como automedicación aislada. Se recomienda realizar una prueba de tolerancia en el pliegue del codo antes de cualquier uso prolongado.