El nogal común (Juglans regia) es un árbol de gran tamaño de la familia de las Juglandáceas, originario de Asia Central e Irán, que se cultiva en Europa desde la Antigüedad romana. Puede alcanzar los 25 metros de altura y ofrece a la fitoterapia varias partes valiosas: sus hojas, su corteza, sus pericarpios (envoltura verde de la nuez), sus yemas y, por supuesto, sus nueces. Su composición química se basa en la juglona (una naftoquinona característica de la familia), acompañada de taninos gálicos, flavonoides y ácidos fenólicos. Figura en la Farmacopea Europea.
Sus usos tradicionales y nutricionales abarcan un amplio espectro:
La juglona (5-hidroxi-1,4-naftoquinona) es la molécula característica del nogal. Presente de forma natural en las hojas, los brotes y las raíces, ejerce una reconocida acción antibacteriana, antifúngica y antiparasitaria, estudiada especialmente en la Candida albicans y en ciertos parásitos intestinales. Esta característica explica el uso tradicional de las hojas de nogal para tratar las micosis digestivas, los desequilibrios intestinales y ciertas micosis cutáneas superficiales. En dosis elevadas, la juglona puede resultar irritante; por eso, los tratamientos siempre son de corta duración.
Las nueces son uno de los pocos alimentos de origen vegetal que contienen de forma naturalácido alfa-linolénico (omega-3 ALA): aproximadamente 9 g/100 g, es decir, más que el resto de frutos secos. Este ácido graso esencial, complementado con polifenoles (elagitaninos) y vitamina E, contribuye al equilibrio lipídico en sangre en el marco de una alimentación variada. La EFSA reconoce la alegación «El ALA contribuye al mantenimiento de unos niveles normales de colesterol» con una ingesta de 2 g al día, cantidad que se puede alcanzar con unos 25-30 g de nueces.
Sí, mediante un doble mecanismo. Los taninos astringentes tonifican la mucosa intestinal y alivian las diarreas leves y las sensaciones de irritación. La juglona aporta un efecto antimicrobiano local útil en casos de desequilibrio. Las hojas se enmarcan, por tanto, en los enfoques fitoterapéuticos para la digestión delicada, como complemento (nunca como sustituto) de un tratamiento médico en caso de síntomas persistentes.
Sí. La cáscara de nuez, la envoltura verde que rodea la cáscara, es rica en juglona y en taninos muy pigmentados. Macerado en alcohol o utilizado en decocción, se utiliza desde hace siglos para teñir el cabello castaño o moreno, intensificar los reflejos y disimular las primeras canas sin recurrir a tintes químicos. También se utiliza en algunos tintes naturales para tejidos e incluso en la elaboración del licor tradicional «ratafia» y del «nocino» italiano.
Las formas galénicas dependen del objetivo:
Las sinergias dependen del aspecto que se quiera tratar: