¿Qué es la disminución de la libido y cuáles son sus causas?
La disminución de la libido afecta a 1 de cada 3 mujeres y a 1 de cada 5 hombres a lo largo de su vida. Sus causas son multifactoriales:
- Causas hormonales: disminución de la testosterona (en los hombres) o de los estrógenos y la testosterona (en mujeres menopáusicas, en el posparto o que toman anticonceptivos hormonales), hipotiroidismo, hiperprolactinemia. Se recomienda realizar un análisis hormonal en caso de disminución persistente.
- Causas farmacológicas: antidepresivos ISRS, antihipertensivos, anticonceptivos orales. Es imprescindible una evaluación médica si se sospecha que un medicamento es el causante.
- Causas psicológicas: estrés crónico, depresión, ansiedad, imagen corporal negativa, conflictos relacionales. Se recomienda acudir a un sexólogo o psicólogo.
- Causas nutricionales: carencias de hierro, magnesio, zinc, vitaminas B y D3; falta de sueño; sedentarismo; consumo excesivo de alcohol.
¿Mejora el azafrán el deseo sexual tanto en mujeres como en hombres?
El azafrán (30 mg/día) es el principio activo vegetal cuyo efecto sobre la libido está mejor documentado clínicamente. Sus crocinas inhiben la recaptación de serotonina, dopamina y noradrenalina, modulando directamente el deseo sexual. También mejora la función eréctil y la lubricación a través del óxido nítrico. Dos ensayos clínicos aleatorizados (Kashani, 2013; Modabbernia, 2012) muestran una mejora de la función sexual en pacientes tratados con ISRS tras 4 semanas. Contraindicado durante el embarazo y no debe combinarse con ISRS sin consejo médico.
Triptófano y vitamina B6: ¿libido, serotonina y anticoncepción?
El triptófano (de 500 mg a 2 g al día antes de acostarse) mejora la calidad del sueño a través de la melatonina y restaura las reservas serotoninérgicas, lo que resulta beneficioso para la libido en estados depresivos leves sin tratamiento en curso. La vitamina B6 es un cofactor en la síntesis de serotonina y dopamina. Su carencia es frecuente en mujeres que toman anticonceptivos orales (la píldora aumenta significativamente las necesidades de B6), lo que constituye un factor subestimado de disminución iatrogénica de la libido en mujeres que toman estrógenos y progestágenos.
Magnesio y hierro: ¿dos carencias frecuentes que reducen la libido?
Dos carencias nutricionales a menudo desconocidas pueden provocar una disminución de la libido:
- El magnesio: su carencia se asocia a la ansiedad, el insomnio y la fatiga —tres factores principales de disminución de la libido—. Modula el eje HPA, reduciendo el cortisol (antagonista de la testosterona). Hay estudios que demuestran que la suplementación (de 300 a 400 mg al día) mejora los niveles de testosterona en los hombres con deficiencia.
- El hierro: la anemia ferropénica subclínica (niveles bajos de ferritina sin anemia manifiesta) es una causa frecuente e infradiagnosticada de fatiga y disminución de la libido en mujeres en edad fértil. Se recomienda realizar un análisis de ferritina en caso de fatiga crónica y disminución del deseo sexual sin causa aparente.
¿Estimula el fenogreco la libido en hombres y mujeres?
La alholva (Trigonella foenum-graecum, 600 mg/día de extracto estandarizado) contiene protodioscinas que estimulan la producción de testosterona. Dos ensayos clínicos controlados documentan su efecto:
- En los hombres: un estudio aleatorizado (Steels, 2011) muestra una mejora significativa de la libido, la energía y la satisfacción sexual tras 6 semanas.
- En mujeres: un estudio aleatorizado (Rao, 2015) muestra un aumento del deseo y la excitación tras 8 semanas.
Debe evitarse durante el embarazo (propiedades uterotónicas) y en caso de tratamiento anticoagulante.
Estilo de vida, sueño y estrés: los pilares de la libido
Los factores relacionados con el estilo de vida tienen un impacto más profundo que cualquier complemento:
- Calidad del sueño: un déficit de 5 noches reduce los niveles de testosterona entre un 10 % y un 15 % en los hombres. Las mujeres también experimentan una disminución del deseo tras una privación crónica.
- Actividad física: el entrenamiento de resistencia aumenta los niveles de testosterona entre un 20 % y un 30 % tras 12 semanas. La actividad aeróbica mejora la vascularización pélvica y reduce el cortisol.
- Gestión del estrés: el cortisol es el principal antagonista de la testosterona, ya que compite por la pregnenolona. Se recomienda la coherencia cardíaca y la meditación de plena conciencia.
- Limitación del consumo de alcohol: reduce los niveles de testosterona a partir de 2 o 3 copas por noche y altera los ciclos del sueño.