El azafrán (Crocus sativus), conocido como «el oro rojo», es una especia muy valiosa que se extrae de los estigmas de la flor del azafrán. Utilizado desde hace siglos en fitoterapia y en cosmética, contiene pigmentos activos —la crocina y el safranal— con propiedades antioxidantes. Se encuentra principalmente en complementos alimenticios y en productos cosméticos para dar luminosidad a la piel.
El azafrán procede del cultivo del Crocus sativus, cuyas flores producen solo tres estigmas cada una, lo que explica su elevado precio. En fitoterapia, sus principios activos, la crocina y el safranal, contienen potentes polifenoles antioxidantes.
El azafrán se asocia tradicionalmente a diversos usos en fitoterapia y cosmética.
En parafarmacia, el azafrán se presenta en diferentes formas según su uso.
Es preferible optar por azafrán en pistilos, ecológico y de origen controlado, en lugar del azafrán en polvo, cuya autenticidad es más difícil de verificar.
La crocina y el safranal son objeto de estudio por sus efectos sobre el bienestar emocional. El azafrán se utiliza tradicionalmente para aliviar los periodos de nerviosismo, estrés pasajero y para favorecer la relajación. También puede favorecer un sueño de calidad durante las noches agitadas.
No trata la depresión ni los trastornos de ansiedad. Estas afecciones requieren seguimiento médico: un tratamiento recetado nunca debe sustituirse por un complemento sin consejo médico. El azafrán puede interactuar con los antidepresivos; informa a tu médico de que lo estás tomando.
Estas dos especias se confunden a menudo, pero su perfil es distinto.
Que sea natural no significa que esté exento de riesgos: el azafrán requiere precauciones reales.
Contenido validado por Arnaud, doctor en Farmacia.