El nerviosismo es un estado de agitación o inquietud que suele desencadenarse por la anticipación de un acontecimiento futuro (entrevista, examen, intervención oral) o por una acumulación de tensiones cotidianas. A diferencia dela ansiedad patológica, el nerviosismo suele ser una respuesta adaptativa puntual a una situación identificable, aunque puede convertirse en algo duradero en caso de estrés crónico. Desde el punto de vista fisiológico, se traduce en una activación del sistema nervioso simpático con liberación de adrenalina, lo que provoca síntomas corporales característicos:
El nerviosismo suele ser el resultado de una combinación de factores: situaciones laborales exigentes, presiones sociales o familiares, rasgos de personalidad más sensibles al estrés y carencias nutricionales que reducen el umbral de tolerancia nerviosa —siendo la carencia de magnesio la más frecuente—. Las experiencias pasadas y la sensibilidad individual también influyen en la intensidad de la reacción ante situaciones objetivamente similares.
El nerviosismo suele alterar el sueño: dificultades para conciliar el sueño debido a los pensamientos recurrentes, despertares nocturnos, sueño ligero y poco reparador. Este círculo vicioso se alimenta a sí mismo: la falta de sueño reduce la capacidad de la corteza prefrontal para regular la ansiedad, lo que aumenta el nerviosismo al día siguiente. Para limitar este impacto, se recomienda evitar la cafeína a partir de las 14:00, establecer una rutina relajante antes de acostarse (luz tenue, sin pantallas) y crear un entorno tranquilo y fresco para dormir.
El bisglicinato de magnesio (300 mg/día) es el principio activo de primera elección: como cofactor de la síntesis del GABA, reduce directamente la hiperexcitabilidad neuromuscular que provoca los temblores y las palpitaciones relacionados con el nerviosismo. La valeriana (EMA: uso bien establecido —ácido valerénico—) ejerce una acción GABAérgica ansiolítica y sedante suave, especialmente indicada para el nerviosismo vespertino con dificultades para conciliar el sueño. La pasiflora (EMA: uso bien establecido — flavonoides ansiolíticos) es eficaz contra el nerviosismo con componente de ansiedad, sin crear dependencia ni provocar somnolencia excesiva — en infusión o en extracto estandarizado.
En aromaterapia, varios aceites esenciales favorecen la calma nerviosa por vía olfativa o cutánea, una vez diluidos:
Diluye siempre los aceites esenciales en un aceite vegetal antes de aplicarlos sobre la piel (entre un 1 % y un 2 % como máximo). Un nerviosismo crónico, grave o que interfiera significativamente en la vida cotidiana justifica una consulta médica o psicológica para evaluar un posible trastorno de ansiedad subyacente.