La irritabilidad es un estado emocional de fondo caracterizado por una mayor propensión a reaccionar de forma desproporcionada ante estímulos menores —ruido, contratiempos, molestias— que normalmente no provocarían una reacción emocional marcada. Se distingue dela agresividad (comportamiento hostil dirigido hacia los demás) y dela agitación (componente motor predominante) en que constituye sobre todo un umbral de tolerancia emocional más bajo—el nerviosismo puntual se manifiesta entonces con mayor facilidad y frecuencia—. A diferencia de la depresión, en la que el estado de ánimo está global y duraderamente deprimido, la irritabilidad se caracteriza por fluctuaciones rápidas, a menudo imprevisibles, sobre un fondo de tensión nerviosa permanente. Los principales signos incluyen:
La irritabilidad suele ser consecuencia de un estado fisiológico debilitado que reduce el umbral de tolerancia emocional. Las causas más frecuentes incluyen:
Una irritabilidad crónica, grave o que interfiera significativamente en la vida cotidiana y las relaciones debe ser evaluada por un médico, ya que puede indicar una depresión atípica, un trastorno de ansiedad, un trastorno tiroideo o un trastorno bipolar que requiera un tratamiento específico.
El bisglicinato de magnesio (300 mg/día) es la primera carencia que hay que corregir en caso de irritabilidad relacionada con el estrés: como cofactor de la síntesis del GABA, reduce directamente la hiperexcitabilidad neuromuscular y disminuye la reactividad emocional ante estímulos menores. La griffonia (5-HTP —precursor de la serotonina—) favorece la estabilidad del estado de ánimo —contraindicación absoluta con los ISRS, los IRSN, el tramadol y la hierba de San Juan—. La vitamina B12 y el complejo de vitaminas B son indispensables para la síntesis de neurotransmisores y para la salud del sistema nervioso; su déficit, frecuente en vegetarianos y personas mayores, agrava la irritabilidad. Para la irritabilidad cíclica relacionada con las fluctuaciones hormonales, el sauzgatillo (Vitex agnus-castus — EMA: uso bien establecido) es la planta de referencia — contraindicado durante el embarazo, la lactancia y en caso de antecedentes de cáncer hormono-dependiente. Los omega-3 EPA-DHA (de 1 a 3 g/día) favorecen la regulación del estado de ánimo mediante la modulación de la inflamación cerebral.
Desde el punto de vista conductual, la meditación regular refuerza de forma duradera la regulación prefrontal de las reacciones emocionales —efectos medibles tras 8 semanas de práctica—. Limitar la cafeína a partir de las 14:00 h, mantener horarios de sueño regulares (de 7 a 9 horas por noche) y evitar la hipoglucemia favoreciendo comidas equilibradas con un índice glucémico moderado constituyen medidas preventivas sencillas y eficaces en el día a día.