La agitación se refiere a un estado de excitabilidad excesiva del sistema nervioso que se manifiesta por la imposibilidad de permanecer quieto, nerviosismo motor (movimientos constantes, golpecitos, balanceo), irritabilidad, pensamientos acelerados y tensión muscular difusa. Se distingue de la simple ansiedad por su componente físico y motor predominante. Desde el punto de vista fisiológico, es el resultado de una hiperactivación del sistema nervioso simpático: el cerebro permanece en modo «alerta» sin poder pasar al modo de recuperación. Entre las causas principales se incluyen el estrés crónico, el nerviosismo funcional, la carencia de magnesio (que aumenta la excitabilidad neuromuscular), el consumo excesivo de cafeína u otros estimulantes, la falta de sueño y ciertos estados hormonales (hipertiroidismo, síndrome premenstrual). Una agitación persistente, grave o asociada a otros síntomas preocupantes (pensamientos suicidas, incapacidad para desenvolverse) requiere una consulta médica, ya que puede ser síntoma de un trastorno bipolar, un TDAH o una depresión agitada.
El bisglicinato de magnesio (300 mg/día) es el principio activo de primera elección para la agitación funcional relacionada con el estrés: como cofactor de la síntesis del GABA (principal neurotransmisor inhibidor), reduce directamente la hiperexcitabilidad neuromuscular, las contracturas, las palpitaciones y la irritabilidad. Su déficit —extremadamente frecuente en situaciones de estrés crónico (el estrés consume magnesio y el magnesio regula la respuesta al estrés)— es una de las causas más subestimadas de la agitación crónica. La valeriana (EMA: uso bien establecido —ácido valerénico—) ejerce una acción GABAérgica ansiolítica y sedante suave, especialmente indicada para la agitación nerviosa acompañada de tensión muscular y dificultades para conciliar el sueño. La pasiflora (uso bien establecido según la EMA — flavonoides ansiolíticos) es eficaz en casos de inquietud con componente ansioso e inquietud mental, ya sea en infusión o en extracto estandarizado. Estos principios activos pueden combinarse, en particular el magnesio y la valeriana para la agitación vespertina que precede a un sueño de mala calidad. Evita la cafeína a partir de las 14:00 h, las pantallas por la noche e incorpora técnicas de relajación (coherencia cardíaca, meditación) para potenciar el efecto de los complementos.
La agitación en los niños —irritabilidad, llanto excesivo, imposibilidad de permanecer sentados, comportamiento hiperactivo— es frecuente y, a menudo, de carácter benigno (dentiición, ansiedad por separación, sobrecarga escolar, falta de sueño). Se diferencia del TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), que es un trastorno del desarrollo neurológico persistente diagnosticado por un especialista. En los niños, los enfoques naturales para la inquietud funcional incluyen un ritmo de sueño regular, la reducción del tiempo frente a las pantallas (especialmente por la noche), una alimentación sin exceso de azúcares de absorción rápida y momentos de juego libre al aire libre. En cuanto a los complementos, el magnesio (en dosis pediátricas adaptadas al peso) y las plantas adecuadas para los niños (melisa, tilo, manzanilla en infusión suave) pueden utilizarse en forma de infusión o jarabe —siempre bajo el consejo de un pediatra o un farmacéutico en el caso de los niños pequeños—. En caso de nerviosismo persistente en el niño, sigue siendo imprescindible una consulta especializada.