Una infección bucal es cualquier infección que afecte a las estructuras de la cavidad bucal: encías, mucosas, lengua, paladar, labios o dientes. Estas infecciones pueden ser de origen bacteriano, viral, fúngico o mixto, y su gravedad varía desde una simple úlcera bucal hasta un absceso dental o una periodontitis avanzada. Un absceso dental no tratado puede extenderse a los espacios cervicales profundos y constituir una urgencia vital; acuda sin demora al dentista o al médico en caso de hinchazón facial, fiebre o dificultad para tragar. Los productos para el cuidado bucodental están disponibles en las secciones de higiene bucodental y enjuagues bucales de la tienda.
Las principales formas de infecciones bucales son:
La placa dental —biopelícula bacteriana que se deposita en los dientes y en los surcos gingivales cuando no se mantiene una higiene adecuada— es la causa principal de las infecciones bacterianas bucales. Si no se elimina mediante el cepillado diario y el uso de hilo dental, se calcifica y se convierte en sarro en un plazo de 24 a 72 horas. Una dieta rica en azúcares de rápida absorción y en almidones fermentables alimenta a las bacterias patógenas (Streptococcus mutans, Porphyromonas gingivalis) y acelera la formación de la placa. Otros factores de riesgo importantes son el tabaquismo (que reduce la vascularización gingival, enmascara la inflamación y retrasa la cicatrización), la diabetes mal controlada (mayor vulnerabilidad a las infecciones bucales), las prótesis dentales mal ajustadas y la inmunosupresión.La higiene bucodental regular y las revisiones dentales semestrales son los pilares de la prevención.
En el caso de las infecciones bucales leves, existen varios enfoques naturales que alivian los síntomas mientras se espera el tratamiento dental o como complemento del mismo. El propóleo es el principio activo natural más documentado en el ámbito bucodental: sus flavonoides ejercen una actividad antibacteriana de amplio espectro (estreptococos, estafilococos, cándida) y antiinflamatoria —en spray, solución o pastillas—; contraindicado en caso de alergia a los productos de la colmena. El enjuague con agua salada (1/2 cucharadita en 200 ml de agua tibia, de 2 a 3 veces al día) reduce el edema gingival por efecto osmótico y limpia mecánicamente la lesión. El gel de aloe vera, aplicado directamente sobre las mucosas, alivia las aftas y las irritaciones gingivales gracias a sus propiedades antiinflamatorias. La vitamina C (500–1 000 mg al día) refuerza el colágeno de las paredes gingivales y reduce la fragilidad capilar, lo que resulta especialmente útil en caso de gingivitis. El zinc y la vitamina D3 refuerzan la inmunidad local de las mucosas. Estos tratamientos naturales no sustituyen a la consulta con el dentista en caso de absceso, periodontitis avanzada o cualquier infección de evolución desfavorable.