El EPA (ácido eicosapentaenoico) es uno de los dos ácidos grasos omega 3 marinos activos, junto con el DHA. A diferencia del DHA —más orientado al cerebro, la retina y el desarrollo—, el EPA se reconoce principalmente por sus efectos sobre la salud cardiovascular y el bienestar articular y muscular. Ambos están presentes enel aceite de pescado, pero tienen dianas biológicas distintas.
¿Qué es el EPA?
El EPA es un ácido graso de 20 átomos de carbono con 5 dobles enlaces (C20:5 n-3). El organismo lo sintetiza en cantidades muy pequeñas a partir del ALA de origen vegetal (conversión < 5 %), por lo que es necesario obtenerlo a través de la alimentación o de suplementos. Es el precursor de los eicosanoides de la serie 3, mediadores lipídicos implicados en la regulación de la respuesta inflamatoria fisiológica, la tónica vascular y la fluidez de las membranas. Descubre todo el grupo de los omega 3.
El EPA y el corazón: ¿qué beneficios están demostrados?
El EPA cuenta con declaraciones de propiedades aprobadas por la EFSA específicas para la salud cardiovascular.
- Funcionamiento cardíaco normal: el EPA y el DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón — 250 mg de EPA + DHA al día (alegación de la EFSA)
- Niveles normales de triglicéridos: el EPA y el DHA contribuyen al mantenimiento de unos niveles normales de triglicéridos en sangre — 2 g de EPA + DHA al día (declaración de la EFSA)
- Presión arterial normal: el EPA y el DHA contribuyen al mantenimiento de una presión arterial normal — 3 g de EPA + DHA al día (declaración de la EFSA)
- Se recomienda combinarlo con vitamina D3 para un apoyo cardiovascular complementario
EPA frente a DHA: ¿qué diferencias hay en su acción?
El EPA y el DHA tienen funciones complementarias, pero objetivos biológicos prioritarios distintos.
- EPA → corazón y vasos sanguíneos: precursor de los eicosanoides vasculares, modulador de la respuesta inflamatoria, bienestar articular
- DHA → cerebro y retina: componente estructural de las membranas neuronales y retinianas; funcionamiento normal del cerebro y de la visión (afirmaciones de la EFSA sobre el DHA)
- Para el apoyo cardiovascular y articular: fórmulas con una alta proporción de EPA/DHA (p. ej., 2:1 o 3:1)
- Para la cognición y la visión: fórmulas con alto contenido en DHA
- En general: las fórmulas equilibradas de EPA+DHA cubren todas las necesidades
¿El EPA y el bienestar articular y muscular?
El EPA interviene en la modulación de la respuesta inflamatoria fisiológica a nivel articular y muscular.
- Contribuye al bienestar articular al modular la producción de eicosanoides proinflamatorios
- Útil para deportistas en fase de recuperación tras un esfuerzo intenso —consulta nuestra gama de recuperación deportiva
- Se recomienda combinarlo con magnesio en fórmulas para el apoyo muscular y la gestión del estrés
- Formulaciones concentradas de EPA disponibles para un aporte específico frente a las formulaciones equilibradas estándar de EPA+DHA
EPA y piel: ¿qué efectos están documentados?
A través de sus eicosanoides, el EPA contribuye al bienestar cutáneo, especialmente en pieles sensibles y reactivas.
- Contribuye a la hidratación y al bienestar de las pieles secas y sensibles
- Su acción sobre la respuesta inflamatoria cutánea lo hace adecuado para personas con eccema —como complemento, no como sustituto de un tratamiento médico—
- Contribuye a la elasticidad cutánea mediante la protección de los lípidos de las membranas frente a la oxidación
- Se recomienda combinarlo con antioxidantes (vitamina E, coenzima Q10) para una protección lipídica completa
¿Cuál es la dosis y qué precauciones hay que tener en cuenta con el EPA?
La dosis se adapta al objetivo de la suplementación.
- Prevención general: de 250 a 500 mg de EPA+DHA al día con las comidas
- Apoyo cardiovascular (triglicéridos): de 2 a 3 g de EPA + DHA al día
- Deporte y recuperación: de 1 a 2 g de EPA+DHA según las fórmulas
- Anticoagulantes (warfarina): consultar al médico — interacción con dosis > 3 g/día
- Alergia al pescado o al marisco: elegir fórmulas veganas a base de algas marinas
- Cirugía programada: suspender el tratamiento entre 1 y 2 semanas antes