¿Qué es la erupción dental?
La dentición es el proceso natural mediante el cual los dientes de leche atraviesan la encía del bebé. Este fenómeno suele comenzar alrededor de los 6 meses, a veces antes o después dependiendo del bebé, y continúa hasta los 2 o 3 años aproximadamente, tiempo en el que han salido los 20 dientes de leche.
El orden de erupción suele seguir un patrón clásico: incisivos centrales inferiores, incisivos centrales superiores, incisivos laterales, primeros molares, caninos y segundos molares. Cada erupción puede ir acompañada de molestias de diversa intensidad: algunos bebés superan este periodo con tranquilidad, mientras que otros presentan síntomas muy marcados. El dolor se debe a la inflamación de las encías al salir el diente, lo que explica el llanto y la irritabilidad. Para el lactante y el bebé en general, existen recursos complementarios.
¿Cómo reconocer los síntomas?
Hay varios signos que indican que se está produciendo la erupción dental:
- Encías rojas, inflamadas y, en ocasiones, con un tono azulado en la zona del diente que está saliendo
- Mayor necesidad de morder: dedos, juguetes, anillos, ropa
- Salivación excesiva, a veces con irritación alrededor de la boca, la barbilla y el cuello
- Irritabilidad, llantos más frecuentes, inquietud
- Trastornos del sueño, despertares nocturnos inusuales
- Mejillas enrojecidas, a veces calientes
- Disminución del apetito; en ocasiones, rechazo del biberón o del pecho
- Ligero aumento de la temperatura (hasta un máximo de 38 °C)
- Heces a veces más líquidas o más frecuentes (sin diarrea propiamente dicha)
- Dermatitis del pañal más marcada
La dentición nunca provoca fiebre alta (superior a 38,5 °C), diarrea intensa, vómitos repetidos ni un deterioro notable del estado general. Estos síntomas siempre deben llevar a buscar otra causa (infección viral, otitis, gastroenteritis) y a acudir al médico. Para las encías irritadas en general, existen recursos específicos.
¿Cómo aliviar el dolor?
Hay varias medidas calmantes que alivian eficazmente:
- Anillos de dentición que cumplan la norma EN 71, sin BPA ni ftalatos, de silicona alimentaria o caucho natural
- Anillos refrigerados (en la nevera, nunca en el congelador): el frío alivia la inflamación gingival
- Masaje gingival con un dedo limpio o una compresa húmeda y fría, con movimientos suaves y circulares
- Compresa fría aplicada brevemente sobre la mejilla del lado del diente
- Sonajeros o juguetes de dentición para morder, limpios y adecuados para la edad
- Geles calmantes para las encías específicos para bebés: a base de extractos vegetales (manzanilla, malva, caléndula), que deben aplicarse con un suave masaje, siguiendo el consejo del farmacéutico
- Agua fresca para beber en niños que ya comen alimentos sólidos
- Alimentos frescos adecuados (puré bien frío, verdura cruda sujetada firmemente por un adulto para evitar atragantamientos, pan duro para los niños que ya saben masticar)
- Abrazos, porteo, tranquilidad: la dimensión emocional es tan importante como los gestos físicos
Para la protección de las encías y las encías sensibles en general, existen recursos específicos.
¿Qué productos calmantes son los más recomendables?
Existen varias categorías de productos para acompañar la dentición:
- Geles calmantes para las encías a base de plantas (manzanilla, malva, malvavisco), sin azúcar ni alcohol, formulados específicamente para bebés
- Gránulos homeopáticos pediátricos según las preferencias de la familia (bajo consejo farmacéutico)
- Anillos de dentición de silicona apta para uso alimentario, con certificación EN 71
- Anillos refrigerados rellenos de gel o agua, homologados para el contacto con alimentos
- Sonajeros de dentición de silicona o de madera tratada de forma natural
- Baberos absorbentes y bálsamos protectores para prevenir el eritema alrededor de la boca
- Cremas hipoalergénicas para las mejillas enrojecidas e irritadas por la saliva
Las autoridades sanitarias desaconsejan el uso de collares de ámbar (riesgo de estrangulamiento y asfixia; eficacia no demostrada). Los geles que contienen lidocaína para automedicación están contraindicados en lactantes: riesgo de trastornos cardíacos y neurológicos graves. Está estrictamente prohibido aplicar miel en las encías antes del primer año de vida (botulismo infantil). En caso de dolor intenso y persistente, el paracetamol pediátrico, con receta médica o bajo consejo farmacéutico, sigue siendo el analgésico de referencia en los lactantes. No se recomienda el ibuprofeno antes de los 3 meses y requiere asesoramiento médico en el caso de los lactantes. En cuanto alos productos calmantes para bebés en general, existen recursos específicos.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
Hay varias situaciones que justifican una consulta pediátrica:
- Fiebre superior a 38,5 °C o prolongada (la dentición por sí sola no provoca fiebre real)
- Diarreas intensas o repetidas
- Vómitos repetidos
- Rechazo prolongado a la alimentación o pérdida de peso
- Alteración del estado general: bebé apático, somnoliento, poco reactivo
- Llanto muy intenso, inconsolable e inusual
- Signos locales de infección: supuración, mal aliento persistente, lesiones visibles alrededor de las encías
- Otitis asociadas (aparición de dolor de oído)
- Dificultades respiratorias
- Retraso en la aparición de los primeros dientes más allá de los 15 meses (varías normales, pero hay que comunicárselo al pediatra)
- Anomalías visibles en la erupción o en el aspecto de los dientes
Una consulta con el odontólogo pediátrico desde la aparición de los primeros dientes (o, a más tardar, hacia el primer año de vida) permite evaluar el correcto desarrollo bucodental y ofrecer los primeros consejos de higiene. Para la fiebre y los cólicos de los lactantes en general, existen recursos específicos.
¿Hay que adaptar la alimentación y el sueño?
La dentición puede alterar temporalmente la alimentación y el sueño del bebé. Hay varias adaptaciones que facilitan este periodo:
- Alimentos a temperatura fresca o fría que se toleran bien (yogur fresco, compota del frigorífico, puré templado)
- Texturas blandas que resultan menos dolorosas al masticar
- Pequeñas raciones ofrecidas con mayor frecuencia
- Hidratación con agua sin gasy de bajo contenido en minerales en el caso de los niños que ya comen alimentos sólidos
- La lactancia materna a demanda suele ser calmante en los bebés lactantes (la succión alivia)
- Cubitos de leche materna congelada para dejar que se derritan en la boca (bajo supervisión, para niños mayores)
- Alimentos que hay que evitar durante la crisis: muy calientes, muy ácidos, salados, crujientes y duros
En cuanto al sueño, es normal que se produzcan despertares más frecuentes: mantén el ritual relajante a la hora de acostarse, ofrécele un abrazo o llévalo en brazos para tranquilizarlo, comprueba la temperatura de la habitación (18-20 °C), ponle una nana suave y evita los estímulos excesivos por la noche. Los trastornos del sueño son transitorios y desaparecen una vez que sale el diente. Existen recursos específicos sobrela alimentación del bebé, la diversificación alimentaria y el sueño del niño en general.
Primeros dientes: ¿qué higiene seguir?
La higiene bucodental debe iniciarse desde que aparece el primer diente. Algunas pautas según la edad:
- Desde la erupción del primer diente: limpieza con una gasa suave humedecida o un dedal de silicona, después de las tomas o comidas
- A partir de 1 año: cepillo de dientes pediátrico pequeño de cerdas suaves, con una pasta dentífrica fluorada adecuada para la edad (baja dosis de flúor, conforme a las recomendaciones)
- Cantidad de pasta de dientes: del tamaño de un grano de arroz hasta los 3 años; a partir de los 3 y hasta los 6 años, del tamaño de un guisante
- Cepillado dos veces al día, por la mañana y por la noche, acompañando al niño
- Limitar el consumo de azúcares: nada de biberones de leche o zumo por la noche una vez que hayan salido los dientes; limitar los caramelos y las bebidas azucaradas
- No compartir cubiertos ni chupetes con un adulto: previene la transmisión de bacterias cariogénicas
- Visita al odontólogo pediátrico al cumplir 1 año y, posteriormente, una vez al año
El establecimiento precoz de una buena higiene bucodental es la inversión más eficaz para la salud dental futura del niño. Su farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para acompañarle en la elección de cuidados calmantes y el seguimiento de la dentición de su hijo, como complemento al seguimiento pediátrico y dental regular.