La salud de los cerdos en las explotaciones se basa en una vigilancia sanitaria rigurosa y en una gestión preventiva de las patologías más frecuentes. Las afecciones respiratorias (neumonías, pleuroneumonías), los trastornos digestivos (diarreas neonatales en los lechones), las enfermedades reproductivas (metritis, síndrome MMA posparto) y las afecciones locomotoras (cojeras, artritis) constituyen las principales causas de morbilidad. La mastitis en la cerda —inflamación de las mamas a menudo asociada al síndrome de mastitis-metritis-agalaxia— es una de las patologías más costosas en las explotaciones de cría, ya que afecta directamente a la supervivencia y al crecimiento de los lechones. Al igual que con todos los animales de cría, una buena gestión de las condiciones ambientales, la densidad y las transiciones alimentarias constituye la base de la prevención.
La homeopatía veterinaria para animales grandes (soluciones orales de 1 litro, pomadas intramamarias) se utiliza en la cría porcina y bovina como enfoque complementario a la medicina convencional. Las fórmulas complejas disponibles se centran en los traumatismos y contusiones (lesiones frecuentes en la ganadería intensiva), las afecciones reumáticas y locomotoras (cojeras crónicas), el drenaje hepático y renal, los estados febriles y las inflamaciones mamarias, así como las afecciones uterinas posparto. Las soluciones orales en envases de gran formato permiten administrarlas a varios animales a la vez. Su uso es responsabilidad del veterinario de la explotación. Los gatos y otros animales domésticos también disponen de formulaciones homeopáticas veterinarias adaptadas a su especie.
Los complementos minerales y vitamínicos en polvo (para incorporar a la ración) constituyen un pilar de la nutrición preventiva. Las necesidades específicas de la cría porcina se refieren principalmente a:
Los polvos minerales polivalentes cubren todas estas necesidades con una sola dosis diaria. Estos mismos principios se aplican a los cachorros y a los animales jóvenes de todas las especies, cuyas necesidades de minerales son elevadas durante el crecimiento.
El síndrome MMA se presenta entre 12 y 24 horas después del parto y constituye una urgencia veterinaria: hipertermia, dureza y enrojecimiento de las mamas, rechazo a amamantar. El tratamiento convencional combina antibióticos, antiinflamatorios y oxitocina para estimular la subida de la leche. Como enfoque complementario, se administran la fórmula Phytolac (Phytolacca decandra, indicada en estados febriles e inflamaciones mamarias) y la pomada homeopática intramamaria para los casos leves a moderados. El ácido hialurónico inyectable de uso veterinario se utiliza para las afecciones articulares crónicas en cerdas reproductoras que presentan cojera. La vigilancia de los animales jóvenes —lechones o gatitos— requiere la misma atención desde las primeras horas de vida.
La bioseguridad constituye la medida preventiva más eficaz y económica. El vacío sanitario entre lotes, el principio de «todo lleno, todo vacío» (vaciar, limpiar y desinfectar las instalaciones entre cada lote), la cuarentena de los animales introducidos y el control de las entradas y salidas reducen el riesgo de introducción de nuevos agentes patógenos. La gestión de la densidad animal limita las lesiones y el estrés, factores que comprometen la inmunidad. Debe establecerse con el veterinario un programa de vacunación adaptado (contra el SDRP, el PCV2 y la enfermedad de Aujeszky, según el estado de la cabaña). Los animales adultos de todas las especies se benefician de este mismo enfoque, que combina higiene, nutrición y seguimiento veterinario periódico.