Un cachorro huérfano necesita leche de fórmula para perros (7-8 % de proteínas, 4-5 % de grasas, baja en lactosa). La leche de vaca está contraindicada, ya que su exceso de lactosa provoca diarreas osmóticas. El biberón específico o la jeringa permiten alimentarlo durante las primeras semanas. Es imprescindible estimular la micción y la defecación (con un algodón húmedo en el perineo después de cada comida) hasta las 3 semanas. La dentición comienza hacia las 3-4 semanas (dientes de leche) y se completa hacia las 7-8 semanas; los cachorros en fase de dentición muestran irritabilidad e hipersalivación comparables a las de los bebés durante la dentición.
La infección por Toxocara canis puede producirse desde el nacimiento (vía intrauterina y a través de la leche materna). El protocolo de desparasitación es el siguiente:
La equinácea (alcamidas y polisacáridos) puede reforzar el sistema inmunitario inmaduro del perro joven durante las etapas de transición (destete, llegada al nuevo hogar); no sustituye a la vacunación, pero reduce la vulnerabilidad ante infecciones concurrentes.
La piel del cachorro es más fina y más permeable que la del perro adulto; los tensioactivos agresivos pueden provocar irritaciones y alterar el microbioma cutáneo. Los champús especiales para cachorros (pH neutro, ultrasuaves, «sin lágrimas», sin sulfatos) respetan esta piel inmadura. La frecuencia de los baños es baja durante los tres primeros meses:
Las irritaciones por contacto en los pliegues recuerdan ala dermatitis del pañal en los bebés: mismo mecanismo de maceración, fricción e infección bacteriana local secundaria.
Las razas de orejas caídas (cocker, labrador, golden retriever, beagle) tienen un conducto auditivo poco ventilado, propicio para la acumulación de cerumen y el desarrollo de Malassezia. La limpieza se realiza con una solución ceruminolítica que se aplica en el conducto, se masajea en la base de la oreja y luego se deja que se elimine de forma natural; nunca se deben utilizar bastoncillos de algodón. Acostumbrar al cachorro a este cuidado a partir de las 8 semanas (incluso si no hay suciedad) influye positivamente en su comportamiento cuando sea adulto. Este cuidado suave y regular de las orejas, al igual que el linimento suave para los pliegues de los bebés, se basa en los mismos principios de prevención de la maceración y de regularidad.
El cachorro recién nacido duerme entre 20 y 22 horas al día; este sueño es indispensable para el crecimiento y la maduración cerebral. Unos rituales estables (espacio dedicado, tela de la camada, luz tenue) facilitan la regulación del ritmo circadiano. Los complementos naturales calmantes (valeriana, feromonas maternas sintéticas) reducen la ansiedad por separación sin provocar sedación. La necesidad de dormir disminuye progresivamente a medida que madura el sistema nervioso.