Los fermentos lácticos son microorganismos capaces de transformar los azúcares en ácido láctico mediante fermentación. Este es el término reglamentario francés que se utiliza en los envases de los complementos alimenticios, mientras que «probióticos» es el término científico internacional que designa a las cepas con beneficios para la salud demostrados. En parafarmacia, ambos términos coexisten: su acción sobre la flora intestinal es complementaria a la de los prebióticos. Descubre nuestra gama de fermentos lácticos.
Fermentos lácticos frente a probióticos: ¿qué diferencia hay?
La distinción es importante para comprender las etiquetas de los productos disponibles en parafarmacia.
- Fermentos lácticos (término reglamentario francés): designa a todas las bacterias que producen ácido láctico —utilizado en la elaboración de quesos, la fermentación de yogures y el chucrut—, sin que sea obligatorio que tengan un beneficio para la salud demostrado
- Probióticos (término científico de la OMS/FAO): microorganismos vivos que, en cantidad suficiente, aportan un beneficio demostrado para la salud del huésped; requiere la identificación de la cepa y la realización de estudios clínicos
- Todos los probióticos son fermentos lácticos, pero no todos los fermentos lácticos son probióticos
- En la práctica, en el ámbito de los complementos alimenticios: los productos denominados «fermentos lácticos» suelen contener cepas con acción probiótica documentada (Lactobacillus, Bifidobacterium)
¿Qué fermentos lácticos para cada indicación?
Las cepas no son intercambiables: cada indicación tiene sus cepas de referencia.
- Tras un tratamiento con antibióticos: Saccharomyces boulardii (levadura resistente a los antibióticos) + Lactobacillus rhamnosus GG — restauración rápida de la microbiota
- Diarrea aguda / diarrea del viajero: S. boulardii como primera opción, L. rhamnosus GG
- Bienestar digestivo crónico (hinchazón, tránsito intestinal): Bifidobacterium longum, B. infantis, fórmulas multicepa
- Inmunidad otorrinolaringológica estacional: Lactobacillus helveticus, L. acidophilus — refuerzo de la inmunidad mucosa
- Consulta las bifidobacterias para obtener más detalles sobre las cepas colónicas
¿Fuentes alimentarias de fermentos lácticos?
Los alimentos fermentados naturales aportan fermentos lácticos vivos en cada comida.
- Yogures: Streptococcus thermophilus + Lactobacillus delbrueckii — las dos cepas obligatorias por normativa en cualquier yogur
- Kéfir de leche: cóctel complejo de bacterias lácticas y levaduras — una de las fuentes naturales más ricas en diversidad microbiana
- Chucrut crudo (no pasteurizado): Leuconostoc mesenteroides + Lactobacillus plantarum — la pasteurización destruye los fermentos, es preferible la versión refrigerada no pasteurizada
- Kimchi, miso, tempeh, kombucha: fuentes de fermentos lácticos variados de origen asiático
- Quesos curados: Lactobacillus casei y otros lactobacilos según el tipo de queso
¿Cómo elegir los fermentos lácticos como complemento?
Hay varios criterios técnicos que determinan la eficacia real del producto.
- Cepa identificada: género + especie + código de cepa (p. ej., Lactobacillus rhamnosus GG) — la denominación genérica «Lactobacillus» sin especificar la cepa es insuficiente
- UFC garantizadas hasta la fecha de caducidad: mínimo de 1 000 a 10 000 millones de UFC/día según la indicación — comprobar «hasta la fecha de caducidad» y no «hasta la fecha de fabricación»
- Resistencia gástrica: cápsulas de HPMC gastrorresistentes o microencapsulación — los fermentos deben atravesar el estómago vivos
- Asociación prebiótica (sinbiótica): fórmula de prebióticos + fermentos para una mayor eficacia
- Conservar en el frigorífico tras su apertura en el caso de la mayoría de las cepas bacterianas
¿Duración y modalidades del tratamiento?
La duración del tratamiento se adapta a la indicación clínica.
- Antibióticos: desde el primer día de tratamiento con antibióticos, espaciar la toma entre 2 y 3 horas; continuar entre 7 y 14 días después de finalizar el tratamiento
- Trastorno puntual (diarrea, gastroenteritis): de 10 a 15 días
- Reequilibrio de la microbiota (tras estrés, tras un tratamiento prolongado con antibióticos): 1 mes
- Apoyo general (inmunidad estacional, tránsito intestinal crónico): 3 meses renovables
- Inicio del tratamiento: hinchazón transitoria normal durante las dos primeras semanas; remisión espontánea