Las almohadillas plantares son estructuras anatómicas extraordinarias compuestas por epidermis engrosada (queratina), tejido adiposo que absorbe los impactos y una densa red vascular. En los perros, desempeñan una triple función: amortiguan al correr y saltar, regulan la temperatura (intercambio de calor con el suelo) y actúan como órgano sensorial (mecanorreceptores que detectan la textura y la temperatura del suelo). El hocico (planum nasale) comparte características similares —piel engrosada, superficie húmeda— y merece los mismos cuidados. En los gatos, las almohadillas son más finas y delicadas que en los perros. Un bálsamo con aceite de jojoba (mimético del sebo, de rápida penetración y sin película grasa) constituye un cuidado básico ideal para mantener su flexibilidad a diario.
Las almohadillas están expuestas a agresiones específicas según la época del año:
Un spray protector a base de cera vegetal y principios activos filmógenos, aplicado antes de salir, forma una barrera física. El aceitede argán (ácidos grasos insaturados, vitamina E natural) es un principio activo reparador de primera elección para las almohadillas agrietadas o resecas.
Los bálsamos para las almohadillas combinan varias familias de principios activos complementarios. Las ceras (cera de abeja, cera de carnauba) forman una película protectora oclusiva que frena la pérdida de agua transepidérmica. Los aceites vegetales ricos en ácidos grasos (macadamia, aguacate, cáñamo) nutren la queratina y restauran la flexibilidad. El propóleo y la miel aportan una acción antibacteriana y cicatrizante. El aceite de macadamia (rico en ácido palmitoleico, similar a los lípidos cutáneos) penetra rápidamente en la capa córnea sin dejar residuos grasos, lo que lo convierte en el aceite base ideal para el cuidado diario de las almohadillas.
La aplicación debe seguir unas sencillas reglas para maximizar su eficacia. Limpia y seca bien las patas antes de cualquier aplicación: los residuos de sal, tierra o humedad reducen la penetración de los principios activos. Aplica el bálsamo en una capa fina con un masaje circular sobre cada almohadilla y entre los dedos, insistiendo en las zonas agrietadas. Deja que se absorba durante unos minutos antes de permitir que el animal se mueva, o aplícalo antes de acostarse para una acción prolongada durante el descanso. La consuelda (alantoína, ácido rosmarínico) es un principio activo reparador y antiinflamatorio natural presente en algunos bálsamos veterinarios: acelera la regeneración celular y reduce la inflamación de las zonas irritadas. En el caso de almohadillas muy dañadas, puede ser necesario utilizar unos calcetines protectores hasta que se produzca la cicatrización completa.
Un programa de cuidado regular (de 2 a 3 veces por semana en invierno, 1 vez por semana fuera de temporada) mantiene las almohadillas flexibles y menos propensas a las grietas. Los fortificantes (a base de queratina, biotina y silicio) refuerzan progresivamente la estructura de la queratina superficial; su efecto se aprecia tras 3 a 4 semanas de aplicación regular.El hialuronato de sodio (ácido hialurónico), principio activo de referencia en dermatología humana, se utiliza cada vez más en los cuidados veterinarios por su capacidad para retener el agua en la capa córnea. Los animales deportistas o de trabajo tienen necesidades mayores: hay que untarles las almohadillas después de cada salida larga e inspeccionar regularmente los espacios interdigitales para detectar cortes, espinas u objetos extraños.
Hay situaciones que van más allá de los cuidados tópicos y requieren una consulta. Una herida profunda o una quemadura extensa (piel desprendida, supuración, necrosis visible) debe ser tratada por un veterinario en un plazo de 24 horas. Una cojera persistente a pesar de varios días de cuidados puede indicar la presencia de un cuerpo extraño incrustado entre los dedos (espina de rosal, semilla de gramínea, fragmento de cristal) o una infección subcutánea (absceso interdigital). La dermatitis interdigital crónica (pata enrojecida, que se lame constantemente) suele ser de origen alérgico y requiere un estudio dermatológico. La centella asiática (asiaticosida, madecassosida) puede favorecer la cicatrización postoperatoria o tras la extracción de un cuerpo extraño, pero no sustituye la intervención veterinaria inicial. En caso de duda sobre la gravedad de una lesión en las almohadillas, la prudencia aconseja siempre consultar al veterinario.