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Macadamia a la venta en farmacias | Beneficios y uso

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¿Qué es el aceite de macadamia?

El aceite de macadamia se extrae de las nueces del árbol de macadamia (Macadamia integrifolia), originario de Australia. Su particularidad radica en su alto contenido en ácido palmitoleico (omega-7), un ácido graso presente de forma natural en el sebo humano, lo que explica su excepcional afinidad con la piel y su tacto seco y no graso. También es rico en ácido oleico (omega-9) y en antioxidantes, lo que lo convierte en uno de los aceites vegetales cosméticos más versátiles, junto con el de jojoba y el deargán. Su rápida absorción lo convierte en un producto de cuidado diario adecuado para muchos tipos de piel y cabello.

¿Qué solución hay para las pieles secas?

Para las pieles secas y sensibles que presentan sensación de tirantez, el aceite de macadamia se utiliza como tratamiento nutritivo diario:

  • Cuidado facial nocturno: unas gotas sobre la piel limpia, solo o antes de la crema de noche;
  • Cuidado corporal después de la ducha: sobre la piel ligeramente húmeda para sellar la hidratación;
  • Zonas ásperas: codos, rodillas y talones, con una aplicación más generosa y específica;
  • Cuidado de las manos: en sustitución de una crema de manos, especialmente en invierno.

Su textura ligera contribuye al bienestar de la barrera cutánea sin dejar residuos grasos.

¿Es adecuado el aceite de macadamia para las pieles grasas?

Contrariamente a lo que se suele creer, el aceite de macadamia también es adecuado para pieles mixtas y grasas. Su bajo índice comedogénico (1 sobre 5) y su similitud con el sebo natural hacen que las pieles con tendencia grasa lo toleren bien. Aplicado en una cantidad muy pequeña por la noche, contribuye al bienestar de la piel sin asfixiarla ni favorecer la aparición de imperfecciones. Para estos tipos de piel, es mejor optar por una aplicación ligera (de 1 a 2 gotas para el rostro) y observar la reacción de la piel durante unos días. Se recomienda combinarla con una rutina de limpieza suave y adecuada. Se aconseja realizar una prueba en el pliegue del codo durante 48 horas antes de cualquier uso regular.

¿Qué solución hay para el cabello seco y sin brillo?

Para el cabello seco y dañado, el aceite de macadamia ofrece múltiples usos capilares. Como tratamiento de aceite previo al champú, aplicar generosamente en los largos y las puntas, dejar actuar entre 30 minutos y 1 hora bajo una toalla tibia antes del champú. Como tratamiento sin aclarado, aplicar de 1 a 2 gotas sobre el cabello húmedo para facilitar el peinado y aportar protección. Como sérum antiencrespamiento, una pequeña cantidad en las puntas secas disciplina la fibra capilar y aporta brillo sin apelmazar. Su ligereza lo convierte en un aceite adecuado incluso para el cabello fino, que no tolera bien los aceites demasiado ricos. Para una nutrición reforzada, se puede mezclar a partes iguales con otros aceites vegetales según las necesidades.

¿Cómo utilizarlo para desmaquillarse y dar masajes?

El aceite de macadamia es especialmente adecuado para el desmaquillado natural: su textura fluida disuelve suavemente el maquillaje, incluso el resistente al agua, sin dañar la película hidrolipídica. Aplica unas gotas sobre la piel seca, masajea suavemente y, a continuación, retíralo con un disco de algodón húmedo o acláralo con agua tibia (método de doble limpieza). Para el masaje corporal, su tacto sedoso y su absorción progresiva lo convierten en un aceite de masaje agradable, que deja la piel suave sin residuos pegajosos. Puede servir como base neutra para diluir aceites esenciales en mezclas sinérgicas de masaje relajante o tonificante. Su estabilidad oxidativa, superior a la de muchos aceites vegetales, le confiere una buena conservación.

¿Qué usos nutricionales tiene en la cocina?

En su uso alimentario, el aceite de macadamia es una fuente de ácidos grasos monoinsaturados. Según las alegaciones validadas por la EFSA, la sustitución de las grasas saturadas por grasas insaturadas en la alimentación contribuye al mantenimiento de unos niveles normales de colesterol en sangre. Como aderezo, su delicado sabor a avellana realza el sabor de las ensaladas, las verduras a la parrilla y el pescado. En la cocción a baja temperatura, su alto punto de humeo (alrededor de 210 °C) le permite soportar el calor mejor que muchos aceites vegetales. Constituye un sustituto interesante de la mantequilla en determinadas recetas. Las nueces de macadamia enteras aportan, además, fibra, magnesio y proteínas vegetales, lo que las convierte en un tentempié saludable y equilibrado. Se deben consumir con moderación debido a su alto contenido calórico (aproximadamente 700 kcal/100 g).

¿Qué precauciones y contraindicaciones hay que tener en cuenta?

Hay varias precauciones que conviene tener en cuenta. Las personas alérgicas a los frutos secos (nueces, avellanas, almendras, anacardos) deben evitar la macadamia, ya que puede desencadenar reacciones alérgicas, en ocasiones graves. Se recomienda realizar una prueba en el pliegue del codo durante 48 horas antes de cualquier aplicación cutánea regular. Su toxicidad para los perros está demostrada y bien documentada: la nuez de macadamia provoca en los perros trastornos neurológicos (debilidad, temblores, hipertermia); mantenerlo fuera del alcance de los animales domésticos. Un consumo alimentario excesivo puede provocar trastornos digestivos (hinchazón) y un aporte calórico elevado. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia pueden utilizar el aceite con fines cosméticos y consumir las nueces como alimento habitual sin precauciones especiales, salvo en caso de alergia conocida a los frutos secos. Conservar el aceite protegido del calor y de la luz.

¿Cómo elegir un aceite de macadamia?

Hay varios criterios que indican que se trata de un aceite de calidad. La indicación «primera presión en frío» garantiza la conservación de los ácidos grasos y antioxidantes sensibles al calor. La etiqueta Bio AB o Ecocert asegura la ausencia de residuos de pesticidas. La indicación «100 % puro y virgen, sin aditivos ni mezclas» es esencial para un uso cosmético óptimo.El origen trazable (Australia, Sudáfrica, Kenia, Hawái) es garantía de calidad botánica. El envase en frasco de vidrio ámbar protege del deterioro por la luz y la oxidación. Para uso alimentario, comprueba que figure la indicación «calidad alimentaria», distinta del uso cosmético. Un aceite fresco presenta un delicado aroma a avellana; un olor rancio indica oxidación. Marcas de referencia en parafarmacia: Pranarôm, Florame, Aroma-Zone, Centifolia, Melvita, Cattier.