El aceite de argán, conocido como «oro líquido», es un preciado aceite vegetal que se extrae de las semillas del argán (Argania spinosa), un árbol endémico del suroeste de Marruecos. Rico en ácidos grasos esenciales (omega-6, omega-9), vitamina E y antioxidantes (polifenoles, tocoferoles), es uno de los aceites cosméticos más apreciados para el cuidado de la piel, el cabello y las uñas. Existen dos tipos de aceite de argán: el cosmético (semillas sin tostar, de color dorado pálido) yel alimentario (semillas tostadas, de color más oscuro y con un pronunciado sabor a avellana). Su textura penetrante lo convierte en un producto versátil, adecuado para numerosos tipos de piel.
Para las pieles secas y maduras, el argán es un tratamiento nutritivo y antioxidante de referencia:
Su alto contenido en vitamina E ayuda a proteger la piel contra los radicales libres y favorece el bienestar de la barrera cutánea.
Contrariamente a lo que se suele creer, el aceite de argán es adecuado para las pieles grasas y con tendencia acneica. Su textura ligera se absorbe rápidamente sin dejar una película grasa, y su composición ayuda a equilibrar la producción de sebo en las pieles grasas. Aplicado en pequeñas cantidades (de 1 a 2 gotas) por la noche sobre la piel limpia, contribuye al bienestar cutáneo sin apelmazar la textura de la piel. Su bajo índice comedogénico hace que sea poco probable que obstruya los poros. Para estos tipos de piel, observa la reacción de la piel durante unos días y ajusta la cantidad. Combínalo con una rutina adaptada a las necesidades específicas de la piel. Se recomienda realizar una prueba en el pliegue del codo durante 48 horas antes de su uso habitual.
El aceite de argán es ideal para el cabello seco y dañado. Como tratamiento de aceite antes del champú, aplícalo generosamente por toda la melena, déjalo actuar durante una hora o toda la noche bajo un gorro de ducha y, a continuación, lávalo con un champú suave. Como sérum sin aclarado, aplicar unas gotas en las puntas después del peinado para domar el encrespamiento y aportar brillo al cabello apagado. Añadir unas gotas al champú o a la mascarilla refuerza la hidratación. El argán protege la fibra capilar frente a las agresiones externas (sol, viento, calor de los aparatos de peinado) y ayuda a prevenir las puntas abiertas. Su textura ligera es adecuada para la mayoría de los tipos de cabello; se debe dosificar con moderación en el cabello fino para evitar que se apelmace.
El aceite de argán es beneficioso para fortalecer las uñas quebradizas y frágiles. Su aplicación regular nutre las cutículas y evita que se sequen, al tiempo que aporta flexibilidad y brillo a las uñas apagadas. Para un tratamiento fortalecedor, masajea unas gotas de aceite de argán sobre las uñas y las cutículas cada noche. Una receta tradicional consiste en mezclar unas gotas de aceite de argán con un poco de zumo de limón y dejar las uñas en remojo durante 10 minutos para obtener un tratamiento fortificante y aclarante. Para las manos muy secas, el argán también se utiliza como tratamiento nutritivo diario, especialmente en invierno. Su alto contenido en vitamina E favorece el bienestar de la piel de las manos expuestas a las agresiones externas y a los lavados repetidos.
El aceite de argán alimentario, obtenido mediante la tostadura de las almendras, es un aceite gastronómico de la cocina marroquí con un pronunciado sabor a avellana. Rico en ácidos grasos insaturados (omega-6, omega-9) y en esteroles vegetales, forma parte de una alimentación equilibrada. Según las alegaciones validadas por la EFSA, la sustitución de las grasas saturadas por grasas insaturadas en la alimentación contribuye al mantenimiento de unos niveles normales de colesterol en sangre. Se utiliza en crudo como aderezo (ensaladas, verduras, tajines), nunca en cocción a alta temperatura, ya que esto alteraría sus propiedades. Forma parte de la composición del amlou, una pasta tradicional marroquí a base de almendras y miel. Su uso alimentario requiere un aceite con certificación específica de calidad alimentaria, distinta de la del aceite cosmético. Conservar en un lugar fresco una vez abierto.
El aceite de argán suele ser muy bien tolerado por todo tipo de pieles. Las reacciones alérgicas son poco frecuentes, pero posibles; se recomienda realizar una prueba en el pliegue del codo durante 48 horas antes del primer uso, especialmente en personas alérgicas a los frutos secos (dado que el argán procede de un fruto de hueso, el riesgo de reacción cruzada es teórico, pero justifica la precaución). Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia pueden utilizarlo con fines cosméticos sin precauciones especiales. Para su conservación, guarda el aceite de argán protegido de la luz y el calor, en un frasco de vidrio ámbar para evitar la oxidación. Su vida útil es de 18 a 24 meses tras su apertura. Cerrar bien el tapón después de cada uso. Un olor rancio indica oxidación y que el aceite ya no debe utilizarse. Conservar el aceite comestible en el frigorífico tras su apertura.
Hay varios criterios que permiten identificar un aceite auténtico y de calidad. La indicación «prensado en frío» garantiza la conservación de los nutrientes y antioxidantes sensibles al calor. La composición debe indicar un único ingrediente: Argania spinosa kernel oil (sin aditivos ni dilución con otros aceites más baratos). La certificación ecológica (Ecocert, Cosmos Organic) garantiza la ausencia de residuos de pesticidas y una producción respetuosa con el medio ambiente. El color dorado pálido y el ligero aroma a avellana caracterizan a un aceite cosmético auténtico (un aceite inodoro es refinado y empobrecido).El origen marroquí certificado, a ser posible procedente de cooperativas de mujeres que practican el comercio justo, garantiza la autenticidad y apoya a los productores locales. El envase en frasco de vidrio ámbar protege del deterioro causado por la luz. Distingue claramente el aceite cosmético del aceite alimentario tostado según el uso que le quieras dar.