La alopecia se refiere a cualquier estado de pérdida de cabello o vello, ya sea parcial o total, localizada o difusa, temporal o definitiva. El término engloba varias entidades médicas distintas con causas y tratamientos diferentes. Hay que diferenciar la caída fisiológica (entre 50 y 100 cabellos al día es normal) de la caída patológica (más de 100 al día o que afecta a la densidad visible). Véase también la calvicie (alopecia androgenética estricta) y la caída del cabello (término genérico de uso popular). Es imprescindible un diagnóstico preciso del tipo de alopecia para orientar el tratamiento terapéutico.
Existen varias tipologías según el mecanismo y la presentación:
A ello se suman las alopecias por tracción (peinados tirantes), las inducidas por medicamentos (quimioterapia) y la tricotilomanía (arranque compulsivo del cabello).
El diagnóstico diferencial se basa en varias pruebas. Anamnesis detallada: antigüedad, modo de aparición, antecedentes familiares, tratamientos en curso, factores desencadenantes (parto, fiebre, dieta). Examen clínico del cuero cabelludo: tricoscopia (dermatoscopio), prueba de tracción del cabello, distribución de la caída. Análisis biológicos: hemograma completo, ferritina, TSH, vitamina D, zinc; en ocasiones, perfil hormonal completo (testosterona libre, SHBG, prolactina en mujeres). Tricograma: análisis microscópico de cabellos arrancados para evaluar la proporción entre fase anágena y telógena. Biopsia cutánea del cuero cabelludo: reservada para casos atípicos o cuando existe sospecha de alopecia cicatricial. El dermatólogo sigue siendo el especialista de referencia para estas pruebas.
El enfoque terapéutico varía en función del diagnóstico:
Consulte también la página sobre el crecimiento del cabello para conocer los cuidados de estimulación.
Existen varios tratamientos dermocosméticos que aportan un apoyo complementario a los tratamientos médicos. Lociones estimulantes a base de Procapil, Capixyl, Anagain, Serenoa repens, cafeína y nicotinato de metilo: Ducray Anaphase+, Klorane Quinine, Phyto Phytocyane, Cooper Anaphar. Champús anticaída en cura de 2-3 meses (2-3 aplicaciones a la semana). Complementos alimenticios específicos: Forcapil, Cystiphane Biorga, Nutricap Ducray, Phytophanere, Innéov Densilogie. Masajes del cuero cabelludo para activar la microcirculación local. Cuidados tras la quimioterapia: pelucas adaptadas, cuidados suaves tras el rebrote (agua termal, bálsamos calmantes). Preservar la barrera cutánea del cuero cabelludo mediante una hidratación adecuada.
La nutrición influye directamente en el crecimiento capilar. Son frecuentes las carencias que agravan o desencadenan la alopecia: hierro y ferritina (mujeres menstruantes, vegetarianos), vitamina D3, zinc, biotina (vitamina B8), vitamina B12, selenio y proteínas de calidad. Realizar un análisis biológico específico antes de la suplementación para identificar las carencias reales. Alimentación equilibrada: proteínas magras (carnes, pescados, legumbres, huevos), omega-3 (pescados grasos, frutos secos, semillas de lino), frutas y verduras variadas. Hidratación de 1,5 a 2 l al día. Evitar las dietas restrictivas y desequilibradas, que son una causa frecuente de efluvio telógeno. Tratamiento oral con aminoácidos sulfurados (cistina, metionina) durante 3 a 6 meses como complemento de los tratamientos tópicos.
El impacto psicológico de la alopecia suele subestimarse. Son frecuentes la disminución de la autoestima, la ansiedad social y, en ocasiones, los episodios depresivos, especialmente en mujeres y personas jóvenes. Las formas bruscas (alopecia areata extensa, alopecia total) o imposibles de ocultar pueden afectar de manera significativa a la calidad de vida. Existen varios recursos de apoyo: asociaciones especializadas (Alopecia France para la alopecia areata), grupos de apoyo, terapias cognitivo-conductuales y acompañamiento psicológico especializado. Reconocer la dimensión emocional forma parte del tratamiento integral, al igual que el tratamiento médico. En el caso de las mujeres, las pelucas de calidad, los pañuelos y los turbantes adecuados pueden ayudar a recuperar la confianza durante el tratamiento.
Se recomienda acudir al especialista si: se produce una caída brusca o masiva del cabello (efluvio importante), pérdida de cabello en parches redondos (sospecha de alopecia areata), caída persistente durante más de 6 meses, picor o inflamación asociados, caída precoz antes de los 25 años, signos sistémicos asociados (fatiga inusual, alteraciones del ciclo menstrual, aumento de peso), antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes. El dermatólogo sigue siendo el especialista de referencia; es preferible acudir a dermatólogos con formación en tricología. En el caso de las mujeres, se recomienda una consulta complementaria con el ginecólogo o el endocrinólogo si hay signos de hiperandrogenismo. Médico deportivo para deportistas de alto rendimiento con caída del cabello asociada al sobreentrenamiento o a un trastorno alimentario. Probar el minoxidil cosmético durante 6 meses antes de evaluar su eficacia y, a continuación, ajustar la estrategia.