La calvicie, o alopecia androgenética, es una pérdida progresiva y hereditaria del cabello relacionada con una mayor sensibilidad de los folículos pilosos a la DHT (dihidrotestosterona, un derivado enzimático de la testosterona). Esta hormona provoca la miniaturización progresiva de los folículos sensibles: el cabello se vuelve más fino, más corto y, finalmente, deja de crecer. Afecta aproximadamente al 50 % de los hombres a partir de los 50 años y al 20-40 % de las mujeres, dependiendo de la edad. Hay que diferenciarla de la caída del cabello de origen genérico (efluvio telógeno, posparto, carencias, estrés), que suele ser reversible. La calvicie establecida requiere un tratamiento específico para frenar su evolución.
Hay varios signos tempranos que permiten una intervención rápida:
Cuanto más precoz sea el tratamiento, mejores serán los resultados: un folículo que se ha vuelto inactivo es más difícil de reactivar.
Existen varios tratamientos cutáneos disponibles. El minoxidil en loción o espuma (al 2 % y al 5 %, producto sanitario sin receta) sigue siendo la referencia cosmética: aplicación dos veces al día, resultados visibles al cabo de 4 a 6 meses, efecto que se mantiene mientras se continúe con el tratamiento. Marcas: Alopexy, Alostil, Regaine, Minoxidil Biogaran. Las lociones estimulantes a base de procapil, capixyl, anagain, serenoa repens y cafeína ofrecen una alternativa cosmética: Ducray Anaphase+, Klorane Quinine, Phyto Phytocyane, Cooper Anaphar. Los champús anticaída, en curas de 2 a 3 meses, complementan el tratamiento principal (se deben utilizar 2 o 3 veces por semana). En cuanto a las opciones farmacológicas orales (finasterida, dutasterida), solo el dermatólogo puede prescribirlas tras una evaluación.
Existen varios complementos alimenticios que mejoran la calidad del cabello:
Marcas: Forcapil, Cystiphane Biorga, Nutricap Ducray, Phytophanere, Innéov Densilogie. Tratamientos de 3 a 6 meses, renovables.
La alopecia femenina tiene sus particularidades. Se presenta de forma más difusa (ensanchamiento de la raya central, pérdida de densidad en la zona superior de la frente) sin un retroceso marcado de las entradas. Se debe realizar una investigación sistemática de las causas asociadas: análisis de deficiencia de hierro (ferritina), análisis tiroideo (TSH, T4), análisis hormonal (testosterona libre, SHBG en caso de signos de hiperandrogenismo asociado). El minoxidil al 2 % es el tratamiento cosmético de referencia en las mujeres. En la posmenopausia, es útil la opinión de un ginecólogo. En el caso de las mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), es necesaria una evaluación endocrinológica integral. Preservar la barrera cutánea y la salud del cuero cabelludo mediante cuidados suaves y adaptados.
Para la calvicie establecida y estable, existen varias opciones estéticas que aportan soluciones duraderas. Mesoterapia capilar y PRP (plasma rico en plaquetas): inyecciones de factores tróficos, de 4 a 6 sesiones espaciadas entre 4 y 6 semanas, seguidas de un tratamiento de mantenimiento. Injerto capilar mediante FUE (extracción de unidades foliculares): técnica de referencia actual, extracción y reimplantación por unidades foliculares, resultados definitivos tras 12-18 meses. Dermopigmentación del cuero cabelludo (efecto de sombra de vello): alternativa no quirúrgica para la calvicie avanzada. Prótesis capilares y pelucas modernas de aspecto muy natural. Cortes adaptados por un peluquero experto para dar mayor densidad visual. Presupuestos transparentes y se recomienda recabar varias opiniones antes de cualquier intervención quirúrgica.
Un cuero cabelludo sano es la base de una cabellera densa. Masaje diario suave del cuero cabelludo (3-5 minutos) para activar la microcirculación local. Champús suaves sin sulfatos agresivos (dar preferencia al laurilsulfoacetato y a los tensioactivos suaves). Evitar el calor excesivo (secador demasiado caliente, tenacillas) que debilita las puntas y estresa los folículos. Peinados que no ejerzan tracción (evitar las coletas muy apretadas, las extensiones pesadas y las trenzas muy tirantes que provocan alopecia por tracción). Hidratación oral de 1,5 a 2 l al día; alimentación equilibrada rica en proteínas de calidad, omega-3, frutas y verduras. Tratamiento oral con zinc, hierro (en caso de carencia) y aminoácidos sulfurados. Limitar el consumo de tabaco, ya que debilita la microcirculación perifolicular.
Se recomienda acudir al dermatólogo si: se produce una caída brusca o masiva (efluvio importante), caída persistente durante más de 6 meses, zonas localizadas sin cabello (sospecha de alopecia areata u otra causa), picor o inflamación asociados del cuero cabelludo, caída precoz antes de los 25 años, fracaso de los tratamientos tópicos bien aplicados durante 6 meses. El dermatólogo o tricólogo puede realizar un tricograma, una dermatoscopia capilar (tricoscopia), un análisis biológico específico y valorar los tratamientos farmacológicos con receta médica. En el caso de las mujeres, es recomendable contar con la opinión de un ginecólogo o un endocrinólogo si hay signos de hiperandrogenismo. No hay que descuidar la dimensión psicológica: el apoyo (grupos, psicoterapeuta especializado) puede facilitar la aceptación y el proceso terapéutico.