Los supositorios son una forma farmacéutica sólida destinada a la administración rectal, vaginal o uretral. Una vez colocados, la base se derrite a la temperatura corporal o se disuelve al entrar en contacto con las secreciones, liberando el principio activo, que es absorbido por la mucosa local. Esta vía de administración resulta especialmente útil en caso de vómitos, rechazo o imposibilidad de administración por vía oral, así como para tratamientos de efecto local, como las hemorroides.
¿Qué es un supositorio?
Un supositorio es un preparado farmacéutico sólido, de forma ovoide o cónica, que contiene uno o varios principios activos incorporados en una base fusible (manteca de cacao, glicéridos semisintéticos, polietilenglicol). Existen varias vías de administración.
- Rectal: la más habitual — analgésicos, antipiréticos, laxantes, tratamientos para las hemorroides
- Vaginal: óvulos ginecológicos — antifúngicos, tratamientos de infecciones, hormonas locales
- La vía rectal permite evitar el metabolismo hepático de primer paso — biodisponibilidad superior a la de la vía oral para determinadas moléculas
- Rápida absorción mucosa: tiempo de acción a menudo más corto que el de un comprimido ingerido
¿Para qué están indicados los supositorios?
Los supositorios están indicados en varias situaciones de automedicación habitual en parafarmacia.
- Fiebre y dolor: paracetamol rectal — como primera opción en lactantes o niños con vómitos, y en adultos en caso de náuseas
- Estreñimiento: glicerina rectal, bisacodilo —laxantes locales de acción mecánica y refleja—; consulta nuestra gama para el estreñimiento
- Náuseas y vómitos: antieméticos rectales cuando no es posible la vía oral
- Hemorroides: supositorios para hemorroides con anestésicos, calmantes y vasoconstrictores locales —consulte nuestra gama para hemorroides
- Antiinflamatorios locales: rectocolitis, AINE rectales (diclofenaco, indometacina) — con receta médica
¿Cómo se introduce un supositorio?
La técnica de inserción determinala eficacia y la comodidad de la aplicación.
- Lávese las manos antes y después; utilice un guante desechable si es necesario
- Túmbate sobre el costado izquierdo, con la rodilla derecha doblada hacia el pecho
- Introducir el supositorio con la punta hacia delante (la parte más estrecha), suavemente con el dedo índice
- Permanecer tumbado entre 5 y 10 minutos tras la inserción para evitar que se expulse
- Si el supositorio está demasiado blando: meterlo unos minutos en la nevera antes de la inserción
- Niños: en la misma posición o boca abajo; utilizar un supositorio pediátrico adecuado al peso
¿Cómo se conservan los supositorios y qué precauciones hay que tener en cuenta?
La conservación es un aspecto fundamental que a menudo se descuida en esta forma farmacéutica sensible al calor.
- Conservar a una temperatura < 25 °C, protegido del calor — la manteca de cacao se derrite a 37 °C
- Algunas formulaciones requieren refrigeración (2–8 °C) — comprobar el etiquetado
- No congelar nunca: la textura y la eficacia se ven alteradas
- Conservar en el envase original, protegido de la luz y fuera del alcance de los niños
- Un supositorio que se haya derretido y vuelto a solidificar puede haber perdido parte de su contenido en principio activo
Supositorios: ¿efectos secundarios y contraindicaciones?
Los supositorios se toleran bien si se utilizan correctamente; hay que tener en cuenta algunos aspectos.
- Irritación local, ardor o picor rectal o vaginal: frecuente, generalmente transitorio
- Alergia a los excipientes: sensibilidad al látex (guantes), al aceite de ricino o a los parahidroxibenzoatos; lea la composición
- Contraindicaciones: rectitis grave, fisura anal, obstrucción intestinal en el caso de los supositorios rectales — leer siempre el prospecto
- Embarazo: algunas fórmulas están contraindicadas — consultar al farmacéutico antes de cualquier uso
- Anticoagulantes y supositorios con AINE: posible interacción — informar al farmacéutico