El síndrome del túnel carpiano (STC) es la neuropatía compresiva periférica más frecuente: afecta al 3-6 % de la población adulta, con un predominio femenino (3/1). Se debe a la compresión del nervio mediano en el canal carpiano, un túnel osteofibroso formado por los huesos del carpo y el ligamento anular del carpo. El nervio mediano inerva la sensibilidad de los tres primeros dedos y de la mitad del cuarto, así como los músculos tenares (oposición del pulgar). Su compresión provoca parestesias, dolor que se irradia hacia la mano y el antebrazo y, en caso de compresión prolongada, atrofia del músculo tenar con pérdida de fuerza de prensión. El diagnóstico es clínico y se confirma mediante electromiograma. El tratamiento lo lleva a cabo el médico o el cirujano, según la gravedad.
Hay varios factores que aumentan el riesgo de sufrir un SCC:
Los signos tempranos característicos son parestesias nocturnas en los tres primeros dedos (despertarse sacudiendo la mano), entumecimiento al conducir o al hablar por teléfono, y disminución de la sensibilidad fina. Estos síntomas deben llevar a una consulta médica.
La vitamina B6 (piridoxina) es el complemento más estudiado en el síndrome del túnel carpiano. Algunos estudios han sugerido un posible beneficio en pacientes con un déficit documentado de vitamina B6 (de 50 a 100 mg/día), pero las revisiones sistemáticas recientes muestran resultados dispares y las pruebas siguen siendo insuficientes para una recomendación formal. Un aspecto importante a tener en cuenta: las dosis superiores a 100 mg/día durante varios meses pueden provocar, paradójicamente, una neuropatía sensitiva. La vitamina B12 (metilcobalamina) es un cofactor de la mielinización del nervio mediano y su deficiencia agrava la sensibilidad neuropática. Estos suplementos deben consultarse con el médico responsable del tratamiento.
El magnesio modula los receptores NMDA implicados en la sensibilización central al dolor neuropático crónico. Su carencia agrava la hiperexcitabilidad nerviosa y la percepción del dolor. La suplementación puede favorecer el bienestar general en caso de dolor neuropático persistente, como complemento del tratamiento médico. Los omega-3 EPA/DHA reducen los mediadores proinflamatorios implicados en el edema del túnel carpiano (prostaglandinas, leucotrienos) y contribuyen a la protección de las membranas de las fibras nerviosas. Estos complementos forman parte de un enfoque de apoyo y no sustituyen al tratamiento médico del síndrome del túnel carpiano.
La cúrcuma (curcuminoides con piperina) inhibe las vías NF-kB y COX-2 implicadas en la inflamación sinovial y tendinosa del túnel carpiano. Puede contribuir a reducir la inflamación local que agrava la compresión del nervio mediano, como complemento de las medidas médicas (férulas nocturnas, inyecciones de corticoides). Su perfil de tolerancia favorable lo convierte en una opción interesante para el tratamiento de la inflamación crónica. El árnica montana, en aplicación local (gel o crema), ejerce una acción antiinflamatoria y analgésica localizada en la muñeca dolorida. Estos principios activos no sustituyen al tratamiento médico del síndrome del túnel carpiano.
El sueño se ve doblemente afectado en el síndrome del túnel carpiano: las parestesias nocturnas perturban las fases de sueño profundo, y la postura con las muñecas flexionadas agrava la compresión del nervio mediano. Se recomiendan como primera opción las férulas nocturnas para la muñeca, que mantienen la muñeca en posición neutra, en los casos leves a moderados. En cuanto a la ergonomía, hay varias adaptaciones que reducen la sobrecarga mecánica: