¿Qué es la rinitis alérgica y cómo funciona?
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal mediada por anticuerpos IgE: el sistema inmunitario identifica erróneamente ciertos alérgenos inhalados como amenazas y desencadena una reacción en cadena: liberación de histamina y otros mediadores inflamatorios por parte de los mastocitos, vasodilatación, hipersecreción y prurito. Afecta al 20-30 % de la población francesa y es la patología alérgica más frecuente. En la tienda se pueden adquirir productos naturales para las afecciones invernales y la rinitis.
- Formas clínicas: estacional (polen — abedul y fresno, feb–abr; gramíneas, may–jul; ambrosía, ago–sept — «fiebre del heno») — perenne (ácaros del polvo, caspa animal, moho — síntomas presentes durante todo el año) — mixta (sensibilización a ambos tipos)
- Síntomas característicos: estornudos en ráfagas — rinorrea clara y acuosa — congestión nasal bilateral — prurito nasal, ocular, palatino y auricular — lagrimeo y conjuntivitis asociados — nunca hay fiebre (a diferencia del resfriado) — síntomas desencadenados o agravados por la exposición al alérgeno
- Diferenciar entre rinitis alérgica y resfriado: rinitis alérgica (sin fiebre, prurito intenso, síntomas que duran más de 2 semanas o que se repiten en la misma estación, contexto de exposición al alérgeno) — resfriado viral (inicio brusco, posible fiebre leve, rinorrea que evoluciona de clara a mucopurulenta en 3 a 5 días, duración de 7 a 10 días)
- Heredidad y predisposición atópica: riesgo de alergia del 25 al 30 % si uno de los progenitores es atópico, del 50 al 60 % si ambos lo son — a menudo asociada al asma alérgica (el 80 % de los asmáticos padecen rinitis), a la conjuntivitis y al eccema atópico; el tratamiento de la rinitis mejora el control del asma
¿Cómo se diagnostica y se trata la rinitis alérgica?
El diagnóstico se basa en la concordancia entre los síntomas, el contexto de exposición y la confirmación biológica. Las pruebas cutáneas (prick tests) siguen siendo la referencia: se deposita una gota de extracto alergénico sobre la piel escarificada; una reacción positiva (pápula ≥ 3 mm a los 15 minutos) confirma la sensibilización. Las IgE específicas séricas (RAST) sirven de complemento cuando no es posible realizar las pruebas de punción. El tratamiento se adapta a la gravedad según la clasificación ARIA (intermitente frente a persistente, leve frente a moderada-grave).
- Antihistamínicos orales: cetirizina, loratadina, bilastina (2.ª generación —no sedantes—; de primera línea para las formas leves) —acción rápida sobre el prurito y los estornudos—; menos eficaces sobre la congestión nasal; deben tomarse, idealmente, entre 30 y 60 minutos antes de la exposición
- Corticoides nasales: fluticasona, mometasona, budesonida — tratamiento de referencia para las formas persistentes de moderadas a graves — máxima eficacia tras 5 a 7 días de uso regular — actúan sobre todos los síntomas, incluida la congestión — seguridad demostrada a largo plazo (absorción sistémica insignificante)
- Inmunoterapia alergénica (ITA): desensibilización subcutánea o sublingual — único tratamiento que modifica la evolución de la enfermedad — indicada en caso de rinitis persistente de moderada a grave insuficientemente controlada con fármacos — duración de 3 a 5 años — reduce el riesgo de evolución hacia el asma — eficacia mantenida tras la interrupción del tratamiento
- Lavado nasal diario: suero fisiológico o agua de mar — elimina los alérgenos depositados en la mucosa — reduce la carga alergénica y la respuesta inflamatoria — medida básica recomendada como complemento de cualquier tratamiento médico
Alimentación, entorno y calidad de vida con rinitis alérgica
La eliminación de los alérgenos sigue siendo la medida preventiva más eficaz —no cura la sensibilización, pero reduce la carga alergénica y, a menudo, permite disminuir las dosis de los medicamentos—. Para los ácaros: fundas antiácaros en colchones y almohadas, lavado de la ropa de cama a 60 °C, aspirado regular con filtro HEPA, mantenimiento de la humedad interior por debajo del 50 %. Para el polen: boletines del RNSA, ventanas cerradas durante las horas de máxima polinización (10:00-13:00), ducharse al llegar a casa, purificador de aire con filtro HEPA.
- Dieta antiinflamatoria: omega-3 (pescados grasos —salmón, caballa, sardinas— que reducen la producción de mediadores proinflamatorios) — antioxidantes (frutas y verduras de colores vivos —vitaminas C y E, polifenoles) — miel local (consumo regular antes de la temporada de polen para una exposición progresiva al polen local) — probióticos (modulación de la respuesta inmunitaria Th1/Th2) — evitar los alimentos muy procesados y el exceso de productos lácteos durante los periodos de sintomatología intensa
- Repercusión en la calidad de vida: congestión nocturna → ronquidos → sueño no reparador → fatiga diurna, irritabilidad, disminución del rendimiento escolar y profesional — la rinitis alérgica sigue minimizándose con demasiada frecuencia a pesar de sus repercusiones reales — un paciente mal controlado merece una reevaluación del tratamiento
- Señales que requieren una consulta con un alergólogo: rinitis persistente durante todo el año o más de 4 semanas al año — asma asociada — rinitis grave resistente a los antihistamínicos y a los corticoides — antes de iniciar una inmunoterapia — sospecha de sensibilización profesional (síntomas relacionados con el lugar de trabajo)