Un resfriado es el conjunto de síntomas otorrinolaringológicos agudos provocados por una infección viral de las vías respiratorias superiores. Su evolución se divide en tres fases: prodrómica (días 1-2: nariz seca, ligera irritación de garganta, escalofríos), inflamatoria aguda (días 3-5: congestión nasal, secreción, tos, fiebre leve < 38,5 °C) y de resolución (días 6 a 10, disminución progresiva de los síntomas). Si no hay complicaciones, la curación es espontánea en un plazo de 7 a 10 días. La medición regular de la temperatura (termómetro infrarrojo sin contacto) permite controlar la evolución y detectar precozmente una sobreinfección bacteriana; una fiebre persistente > 38,5 °C después del día 3 requiere una reevaluación médica. En caso de resfriado en personas vulnerables, el riesgo deastenia postinfecciosa prolongada justifica una atención especial durante la fase de recuperación.
El dolor de garganta asociado al resfriado está causado por la inflamación de las mucosas faríngeas. Las gárgaras con agua salada tibia (1 g/100 ml) reducen el edema de la mucosa por ósmosis y eliminan los virus de las mucosas orofaríngeas. El propóleo, en forma de spray o de pastillas para chupar (miel + eucalipto), ejerce una acción antiséptica y analgésica local. En caso de secreción nasal, el lavado nasal con agua de mar isotónica (2-3 veces al día) sigue siendo la medida mejor documentada para reducir la duración de la congestión nasal y prevenir la sobreinfección de los senos paranasales.
Dos aceites esenciales complementarios para el tratamiento del resfriado. El romero con cineol (1,8-cineol ≥ 40 %) es mucosecretolítico: fluidifica las secreciones bronquiales y estimula la mucosa respiratoria. Mediante inhalación húmeda (2-3 gotas en un cuenco de agua caliente, 5-10 minutos, 2 veces al día) o por difusión, constituye el tratamiento de aromaterapia de referencia para los resfriados con congestión. La tos asociada a los resfriados, especialmente en los más pequeños, puede requerir enfoques adaptados a la edad: la tos infantil requiere formulaciones específicas sin eucalipto antes de los 3 años. El niaouli (Melaleuca quinquenervia ct cineol) estimula la producción de IgA secretoras, refuerza las defensas de las mucosas y ejerce una actividad antiviral directa —en aplicación cutánea diluido al 5 % sobre el tórax, de 2 a 3 veces al día.
La flor de saúco (Sambucus nigra flos, distinta de las bayas) se utiliza en infusión (3 tazas al día) por sus propiedades sudoríficas, que facilitan la fiebre reactiva beneficiosa y favorecen la eliminación de toxinas virales. El extracto de semillas de pomelo (EPP, naringenina + bioflavonoides) es un antiséptico natural de amplio espectro activo contra las bacterias oportunistas que pueden provocar una sobreinfección en las mucosas debilitadas —cura breve de 5 a 10 días. La grosella negra (yemas o bayas, antocianinas + ácido gamma-linolénico) combina un refuerzo inmunitario con una leve acción antiinflamatoria sobre las mucosas —complementaria al inicio de un resfriado—.
La fiebre es una respuesta inmunitaria fisiológica beneficiosa: una fiebre leve (37,8-38,5 °C) no requiere tratamiento antipirético en adultos ni en niños sanos, pero requiere una mayor hidratación (0,5 L adicionales por cada grado por encima de los 37 °C). Es necesario acudir al médico si: la fiebre es superior a 39 °C en un adulto, > 38,5 °C en un lactante < 3 mois, fièvre persistant > e 3 días, reaparición tras 48 horas de apirexia (signo de sobreinfección bacteriana) o fiebre acompañada de rigidez en la nuca o dificultades respiratorias. Las complicaciones más frecuentes del resfriado sonla otitis media y la sinusitis, que deben sospecharse si aparece dolor de oído o dolor sinusal a partir del cuarto o quinto día.
La recuperación tras un resfriado sigue los mismos principios que la recuperación postinfecciosa en general: las mucosas respiratorias permanecen debilitadas durante 2 a 3 semanas tras la curación clínica, lo que aumenta la susceptibilidad a un segundo episodio. Hay tres medidas que reducen este riesgo: la reanudación progresiva de la actividad física (evitar esfuerzos intensos durante 10 días), un apoyo nutricional específico (vitamina C 500 mg/día, zinc 15 mg/día, probióticos para restaurar la microbiota nasal) y la evitación temporal de entornos con alto riesgo de reexposición (transporte público abarrotado, estancias mal ventiladas). La infusión de flor de saúco y los complejos calientes (jengibre, canela) constituyen un apoyo suave durante la fase de recuperación. Si aparece un nuevo dolor de garganta en las tres semanas siguientes a un resfriado, conviene acudir al médico para descartar una angina bacteriana.