¿Qué es el raquitismo y en qué se diferencia de la osteomalacia?
El raquitismo es una enfermedad de la mineralización ósea que afecta a los niños en fase de crecimiento; afecta al cartílago de las placas epifisarias y, si no se trata, provoca deformaciones óseas irreversibles. La osteomalacia es su equivalente en los adultos, una vez cerradas las placas epifisarias. Ambas enfermedades suelen deberse, en la mayoría de los casos, a una grave carencia de vitamina D3. Nuestra gama de productos con vitamina D ofrece fórmulas adaptadas a cada franja de edad.
- Raquitismo (niños): afecta a las placas epifisarias en crecimiento —los huesos largos son incapaces de mineralizarse correctamente—; deformidades características: piernas arqueadas (genu varum), tórax en quilla, costillas salientes, craneotabés (cráneo blando)
- Osteomalacia (adultos): ablandamiento óseo generalizado — dolores óseos difusos + debilidad muscular + fracturas espontáneas (pseudofracturas de Looser) — puede simular una fibromialgia o una lumbalgia crónica
- Ambas se diagnostican mediante análisis biológicos (niveles bajos de 25-OH vitamina D + fosfatasa alcalina elevada + niveles bajos de calcio) y radiológicos
- El raquitismo genético (mutaciones de la 1α-hidroxilasa o del receptor de la vitamina D) es poco frecuente, pero requiere un tratamiento especializado diferente
¿Qué poblaciones corren riesgo de sufrir deficiencia de vitamina D y raquitismo?
La prevención específica en las poblaciones de riesgo es la estrategia más eficaz: una suplementación adecuada evita secuelas definitivas.
- Lactantes alimentados con leche materna: la leche materna es pobre en vitamina D; la HAS recomienda una suplementación sistemática desde el nacimiento: 1 000–1 200 UI/día hasta los 18 meses, independientemente del modo de alimentación
- Niños de piel oscura: la melanina actúa como filtro natural de la síntesis cutánea de vitamina D; el riesgo es mayor en Francia, sobre todo en las regiones con poco sol
- Niños con poca exposición al sol: cuidado prolongado en casa, ropa que cubre mucho, regiones nórdicas — síntesis cutánea insuficiente en Francia de octubre a marzo, incluso durante el día
- Mujeres embarazadas con deficiencia: la deficiencia materna = deficiencia neonatal — suplementación con D3 al final del embarazo (estreptoquinasa en dosis única o D3 diaria)
- Adultos mayores en residencias: exposición solar prácticamente nula + capacidad de síntesis cutánea reducida con la edad — se recomienda la suplementación sistemática con vitamina D3
¿Cómo diagnosticar y tratar el raquitismo?
El diagnóstico biológico es imprescindible antes de cualquier tratamiento intensivo: la carencia debe documentarse y cuantificarse para adaptar la dosis.
- Análisis biológicos: 25-OH vitamina D sérica (deficiencia grave < 12 ng/mL, insuficiencia 12–30 ng/mL), calcemia, fosforemia, fosfatasa alcalina (PAL) — PTH elevada en caso de deficiencia prolongada
- Radiografías: ensanchamiento e irregularidad de las metáfisis (zonas de crecimiento), aspecto de «borde de cristal» en las placas de crecimiento, deformaciones axiales de las extremidades
- Tratamiento curativo: dosis de carga de vitamina D3 (terapia de choque: 100 000–200 000 UI en una sola dosis o fraccionada) seguidas de un tratamiento de mantenimiento — regresión de las anomalías biológicas en 2–4 semanas, y de las radiológicas en 2–3 meses
- Corrección concomitante del calcio: 500–1 000 mg de calcio al día — sin un aporte suficiente de calcio, la normalización de la D3 puede desencadenar una «carencia de calcio» (hipocalcemia paradójica)
- Deformidades graves: seguimiento ortopédico — corrección a menudo espontánea si el tratamiento es precoz — osteotomía correctiva en los casos persistentes tras finalizar el crecimiento
¿Cómo prevenir el raquitismo en el día a día?
- Suplementación sistemática del lactante: 1 000–1 200 UI/día de vitamina D3 desde el nacimiento hasta los 18 meses — independientemente del tipo de alimentación — véase nuestra gama de vitamina D
- Exposición solar moderada: 15-20 min/día en antebrazos y cara entre las 11:00 y las 15:00 —imposible de alcanzar en Francia de octubre a marzo—; nunca es suficiente por sí sola para lactantes y niños pequeños
- Alimentación rica en vitamina D: pescados grasos (salmón, caballa, sardina), huevos, productos lácteos enriquecidos —el aporte alimentario suele ser insuficiente para cubrir las necesidades del niño sin suplementación
- Magnesio: cofactor de la activación renal de la vitamina D; una carencia de magnesio puede hacer que la suplementación con D3 resulte ineficaz
- Se recomienda realizar un análisis sérico anual en niños de riesgo (piel oscura, escasa exposición solar, malabsorción) para adaptar la suplementación