Las pastillas para la garganta actúan por contacto directo y prolongado con las mucosas faríngeas: su lenta disolución libera progresivamente los principios activos en el lugar de acción. Existen tres grandes grupos según su mecanismo de acción. Las pastillas antisépticas (clorhexidina, hexilresorcinol, lisozima) destruyen las bacterias y algunos virus responsables del dolor de garganta. Las pastillas a base de plantas y miel (propóleo, tomillo, eucalipto, miel) ejercen una acción calmante, antiinflamatoria y ligeramente antimicrobiana sobre las mucosas. Las pastillas de mentol/eucalipto crean una sensación de frescor y entumecimiento al activar los receptores TRPM8; alivian rápidamente sin tener un efecto antiséptico directo. Ninguna pastilla sustituye a un tratamiento con antibióticos recetado para una angina bacteriana confirmada.
La eficacia de las pastillas depende de la causa del dolor de garganta. En el caso de las irritaciones de garganta provocadas por agentes ambientales (aire seco, tabaco, uso excesivo de la voz) o por infecciones virales leves, las pastillas calmantes a base de plantas (propóleo, miel, tomillo, extracto de salvia) suelen ser suficientes y se toleran mejor a largo plazo. El propóleo (resina vegetal producida por las abejas, rica en flavonoides y ácidos fenólicos) es el principio activo natural más documentado para las infecciones otorrinolaringológicas leves: ejerce una acción antimicrobiana, antiinflamatoria y cicatrizante sobre las mucosas faríngeas. En el caso de los dolores de garganta con signos de infección bacteriana, las pastillas antisépticas con clorhexidina o lisozima constituyen un tratamiento complementario útil a la espera de una consulta médica.
El mentol activa los receptores TRPM8 de las fibras nerviosas sensoriales, creando una sensación de frío y entumecimiento que reduce rápidamente el dolor faríngeo. Esta acción es puramente sensorial (no se ha demostrado ningún efecto antiséptico ni antiinflamatorio), pero proporciona un alivio inmediato y real de las molestias. El eucalipto (cineol/eucaliptol) ejerce una ligera acción expectorante y descongestiona las vías respiratorias superiores, lo que resulta útil cuando el dolor de garganta va acompañado de congestión nasal. Las pastillas Triple Acción, que combinan mentol, eucalipto y miel, aúnan alivio sensorial, descongestión y suavización de las mucosas en una única forma farmacéutica.
Las pastillas sin azúcar (edulcoradas con sorbitol, xilitol, acesulfamo K o sucralosa) se recomiendan para varios grupos de población:
La faringitis viral (80-90 % de los casos) se cura espontáneamente en 5 a 7 días; las pastillas calmantes constituyen un tratamiento sintomático adecuado para reducir las molestias. La faringitis bacteriana por estreptococos del grupo A (10-20 % de los casos) requiere un tratamiento con antibióticos recetado por un médico. Los síntomas que requieren una consulta médica inmediata son: fiebre persistente superior a 38,5 °C, dolor intenso al tragar, amígdalas enrojecidas con capa blanca o pus, y ganglios cervicales dolorosos. En estas situaciones, se pueden utilizar pastillas mientras se espera la consulta, pero se recomienda realizar una prueba TROD (prueba rápida de orientación diagnóstica) para distinguir entre la angina viral y la bacteriana.
Las pastillas no son la única opción para aliviar la irritación de garganta. Los aerosoles faríngeos (propóleo, clorhexidina, aceites esenciales) permiten una aplicación directa sobre las amígdalas y las paredes faríngeas; su acción suele ser más rápida que la de las pastillas, ya que no se diluye con la saliva. Los gárgaras (agua tibia con sal, bicarbonato, propóleo diluido) reducen la inflamación local y eliminan los restos celulares de las criptas amigdalinas. Las infusiones calmantes (miel + limón + tomillo) actúan por vía interna y mediante calor local. Los caramelos de miel y hierbas (sin principios activos farmacéuticos) constituyen una forma intermedia entre las pastillas medicinales y las infusiones. La inhalación de vapor (agua caliente con aceites esenciales de eucalipto o ravintsara) descongestiona e hidrata las mucosas faríngeas irritadas, lo que resulta especialmente útil por la noche.